Tras un arranque de siglo arrollador, con ese puñetazo en la mesa que fueron los New X-Men de Morrison, el «No más mutantes» de Dinastía de M fue algo más que una recogida de cable ante una propuesta que no se atrevían a mantener. Es como si vaticinara la extinción de los mutantes en los años venideros, no solo dentro de las viñetas, sino también en ese lento declive comercial que los iría apartando del primer plano, hasta al menos la era Krakoa.
Sin embargo, no quiere decir eso que no encontremos grandes historias en ese periodo y probablemente, la llamada trilogía del mesías, que termina en Advenimiento, está en lo alto de todas ellas. Tras la diezma, llegaría esa especie de prólogo que es Especie en peligro y ya daría comienzo esta trilogía, que no es sino una vuelta de tuerca a un tema troncal y recurrente del universo mutante, solo que esta vez el contexto lo es todo.
Los grupos anti mutantes están presentes en la Patrulla-X desde su origen en 1963 y cristalizan probablemente con la aparición de los Centinelas en X-Men #14. Desde entonces, este rincón de las amenazas a las que se han ido enfrentando los alumnos de la Escuela Xavier nos ha dejado historias míticas como Dios ama el hombre mata, Días del futuro pasado, la saga de Nimrod o Genosha y otras tal vez no tan míticas, pero igualmente importantes, como Proyecto Exterminio u Operación: Tolerancia cero . Advenimiento es la gran culminación de todas ellas, la historia en la que todas las otras confluyen.
Los grupos supremacistas humanos siempre han estado ahí, pero, tal como se narraba en Complejo de mesías, la catastrófica situación, que transformaba una especie en apenas una tribu, era la invitación definitiva para que estos pusieran el último clavo en el ataúd de los mutantes… y entonces llegó Hope.
Hope es la primera mutante nacida tras el día M y lo cambia todo. Cable se la llevaría al futuro para prepararla como la pieza clave que será para la supervivencia de los mutantes, en una trepidante persecución que llevaría la Guerra del Mesías. Al comienzo de Advenimiento, vuelven de nuevo al presente para este gran acto final, donde Bastión, Steven Lang, Bolivar Trask, William Stryker, Graydon Creed, Cameron Hodge y Donald Pierce, todos los grandes villanos anti mutantes unen fuerzas en esta gran batalla final desbordante de épica que lo cambiará todo.
A nivel editorial estábamos en el último tramo de la era de Joe Quesada, con un ascendente Axel Alonso dirigiendo la franquicia mutante y Nick Lowe y Daniel Ketchum como editores principales. Al igual que sucedía fuera del cerco mutante, las historias de los X-Men no ponen tanto el hincapié en el evento sino en el escenario que este deja. Si la diezma fue la consecuencia de Dinastía de M, la situación actual de los mutantes en Utopía fue, hasta cierto punto, consecuencia de Reinado Oscuro. Una Marvel en la que todo estaba cohesionado y que resultaba a la vez accesible para nuevos lectores permitía sagas de largo recorrido como esta trilogía del mesías.
Utopía podría considerarse el antecedente directo de Krakoa, con la diferencia crucial de que no es una nación mutante, sino apenas un barrio, donde ni siquiera están todos los 181 mutantes que se nos dice que quedan. En este momento donde la necesidad ha radicalizado a algunos mutantes y las tensiones internas están a flor de piel, un cónclave de todas las fuerzas anti mutantes se dispone a dar el golpe de gracia.
Uno de los méritos de Advenimiento es generar un rol y una serie de señas de identidad distintivas para cada uno de los antagonistas. Tal vez sea pecar un poco de brocha gorda y olvidar logros pasados, pero hasta este momento Steven Lang, Bolivar Trask, William Stryker, Graydon Creed y todos los demás venían a ser poco más que distintas iteraciones del mismo villano y el equipo de guionistas y dibujantes de esta saga consigue dar un lugar propio y matices característicos a cada uno de ellos.
El resultado es un auténtico no parar — salvo en un momento muy concreto, que no diremos por los spoilers, y completamente justificado— en múltiples frentes. A los autores no les dolerán prendas a la hora de matar personajes en ambos bandos, algunas de ellas absolutamente épicas y memorables y otras tan secas y por la puerta de atrás que incluso duele. Acción frenética y una sensación de amenaza como tal vez no se veía desde la inolvidable Masacre Mutante, solo que esta vez la idea de la extinción no es una idea de futuro, sino una perspectiva real de presente y a los mutantes solo les queda aferrarse a ese clavo ardiendo pelirrojo que es Hope Summers como — valga la redundancia— última esperanza.
Y sí, Advenimiento es una saga con toneladas de guantazos, pero en todo momento la acción define la situación, define a los personajes e incluso plantea preguntas como esa dicotomía de fe y esperanza sobre la que se articula la historia.
Obviamente, los autores de la historia son los responsables de la intensidad y emoción con la que se vive Advenimiento desde el principio hasta el final, pero me gustaría destacar también la labor editorial para conseguir que autores de tan diversa naturaleza funcionen casi como uno solo, sobre todo en el caso de los guionistas.
Es difícil asignar a unos o a otros según qué méritos, por la naturalidad con la que se fusionan, pero quien viniera leyendo mutantes de la época, tal vez — como un servidor— sospeche que todo parta de una iniciativa de Craig Kyle y Chris Yost, a la que responden impecablemente esos pedazo de profesionales que son Mike Carey, Matt Fraction y un por aquel entonces no demasiado conocido Zeb Wells.
Quizá el terreno gráfico es más desigual, aunque se advierten intenciones de poner carne en el asador, al menos en el plano del espectáculo. Contar con David Finch o Stuart Immonen en los especiales de apertura sin duda es una declaración de intenciones, pero después la cohesión y unidad que se advierte entre los escritores para nada se refleja en los dibujantes, con visibles puntos flacos como un Greg Land o un Mike Choi, que flojean manifiestamente en el acting en una historia como esta, donde la intensidad dramática de los personajes lo es todo.
Con sus altibajos, Advenimiento sigue siendo a día de hoy la culminación de la gran historia sobre la extinción de los mutantes, que comenzó en Dinastía de M, pero que llevaba flotando como idea décadas antes. Los New X-Men de Morrison o la era Krakoa han parecido eclipsar esta saga, con la que probablemente deberían compartir podio. En un momento donde los mutantes parecían desplazados del primer plano de Marvel, consiguieron volver a sentirse el centro de su propio universo siendo fieles de nuevo a las ideas que siempre los hicieron ser quienes son. En su hora más oscura, como cierto pájaro flamígero que los pilla de cerca, los mutantes resurgieron de sus cenizas, aunque fuera solo para esta historia.





