Una etapa para el recuerdo que, por su forma de abordar el medio y por el torrente de ideas, conceptos y recursos que desplegó,... La Cosa del Pantano de Alan Moore. La Saga Completa

En los años 80, inspirado por el trabajo de Len Wein y Bernie WrightsonAlan Moore llevó la colección de La Cosa del Pantano a un nivel nunca visto, gracias a su original enfoque narrativo. Sus guiones provocativos e innovadores, combinados con el talento de autores como Stephen Bissette, John Totleben, Stan Woch, Rick Veitch y Alfredo Alcalá, entre otros, convirtieron esta etapa en uno de los grandes cómics del siglo XX.

Quién nos iba a decir que La Cosa del Pantano, esa criatura hecha de fango y musgo creada por Len Wein y Berni Wrightson hace la friolera de 50 años, iba a dar tanto de sí. Esa primera historia corta de 8 páginas publicada en el número 92 de House of Secrets tuvo tato éxito que, medio siglo después, el personaje (cuyo parecido con The Heap, creado 30 años antes, nunca ha sido negado por los autores) ha tenido series regulares, miniseries, dos películas (sí, dos), dos series de imagen real para televisión (sí, dos), una serie de animación, una versión en cómic para preadolescentes y… seguro que me dejo algo. Ah, sí, un videojuego de Nintendo. Nada mal para ser un monstruo mohoso que hablaba de manera entrecortada y que apenas salía de su ciénaga. Seguramente, lo más recordado del personaje sea su etapa en la cabecera La Saga de la Cosa del Pantano, de la que se hizo cargo Alan Moore, por aquel entonces un desconocido para el público americano. Esta etapa, que transcurrió entre los números 20 y 64 USA (con Annual incluido) le abrió las puertas a Moore al mercado internacional, y el resto es historia.

saga de la cosa del pantano

Moore (Promethea, La Broma Asesina) tomó las riendas de la serie con la intención de hacer tabula rasa y empezar a contar la historia que tenía en mente. Es por ello que su primer número en la colección se llama Cabos sueltos. A continuación viene el archiconocido Lección de Anatomía (con ese rótulo que homenajea nada disimuladamente al creado por Saul Bass para la película Anatomía de un asesinato), en el que el Hombre Florónico intenta desentrañar los misterios de La Cosa del Pantano, y en el que Moore deja establecido que la Cosa ya no es Alec Holland, sino que éste murió definitivamente en la explosión, pero su mente/alma/esencia se fusionó con el pantano, dando forma a este nuevo ser. Es de destacar aquí la mención al experimento de los gusanos aplanados, que tuvo lugar realmente en 1953, y que demostró que las planarias adquirían la memoria y los conocimientos de las otras planarias que devoraban. Comienza aquí el primer arco argumental, con el Hombre Florónico como antagonista, manifestándose así las inquietudes ecologistas de Moore. Aun intentando mantener al protagonista todo lo alejado que le es posible del entorno y el lenguaje superheroico, se permite una concesión a la Liga de la Justicia en el número 24 quienes, incapaces de averiguar cómo intervenir, se limitan a recoger al vencido Hombre Florónico para arroparle y buscarle ayuda. Una imagen muy diferente a la que tenemos de los auperhéroes que resuelven todos los problemas a puñetazos.

Es entonces cuando Moore introduce el terror puro y duro en sus historias, comenzando con el monstruo de las pesadillas llamado Rey Mono (que tiene un final muy parecido al de la última adaptación cinematográfica de It, ahí lo dejo), y la aparición estelar del demonio rimador Etrigan. No será el único invitado procedente del panteón de personajes esotéricos de DC Comics puesto que, tras el melancólico entierro de los restos mortales de Alec Holland (tras lo que su espíritu por fin descansa en paz), el marido de Abby Arcane es poseído por el difunto Anton Arcane y acaba con la vida de ella. Para recuperar su alma de entre los muertos nuestro Orfeo de barro deberá descender al más allá, donde contará con la ayuda de seres como Deadman, El Fantasma Errante y El Espectro, además del ya conocido Etrigan. Este Annual 2, de 1985, recuerda poderosamente al Annual 4 de Uncany X-Men (1980), en el que la Patrulla X desciende a una recreación del Infierno de Dante para recuperar el alma de Rondador Nocturno. No obstante, donde allí predominaba la acción más superheroica (y las mallas de colores, no lo olvidemos), el ambiente aquí es más siniestro y terrorífico. Si alguien tenía dudas de que La Cosa del Pantano es un cómic de terror, aquí comienzan a disiparse por completo.

saga de la cosa del pantano

Tras un número coprotagonizado por unos simpáticos alienígenas muy parecidos a los personajes de Bone de Jeff Smith (que, curiosamente, comenzó a publicarse en 1991), una aventura onírica de Abby con los personajes Caín y Abel (de los cómics clásicos de terror de DC The House of Mystery y The House of Secrets, respectivamente), el erótico y controvertido El Rito de la Primavera (con el apareamiento entre Abby y la Cosa del Pantano), y un par de números dedicados al horror nuclear (publicados un año antes del accidente de Chernóbil), da comienzo la principal saga de la etapa de Moore: la famosa American Gothic. Hace aquí aparición por primera vez John Constantine, un enigmático inglés fumador compulsivo con gabardina y rasgos de Sting (no en vano en su despedida al final de la saga aparece manejando una barcaza llamada «El honorable Gordon Sumner«, nombre real del cantante). Junto a Constantine, la Cosa del Pantano se enfrentará a múltiples encarnaciones de las historias de terror, como el imbunche, los vampiros, una mujer lobo, las posesiones demoníacas, los asesinos en serie, las casas encantadas (una historia que hace referencia a la Mansión Winchester)… para desembocar en la visita de la Cosa del Pantano al Parlamento de los Árboles en la Amazonia, cuyas consecuencias influirán decisivamente en la batalla contra una oscura secta que quiere desencadenar la oscuridad sobre el mundo. En esta batalla final participarán, junto a otros personajes esotéricos que hemos visto antes, otros pesos pesados de DC como el Doctor Destino, Zatanna y su padre Zatara o el Doctor Occult, entre otros.

Moore va introduciendo nuevas tramas en medio de la historia, que va desarrollando a medida que cierra las anteriores. Durante la ausencia de la Cosa del Pantano, Abby es juzgada por actos contra natura (parece que la dendrofilia es ilegal en Luisiana), y se fuga a Gotham, donde vuelve a ser apresada, lo que origina la cólera de la Cosa del Pantano, que desencadenará toda la furia de la naturaleza sobre la ciudad. Nuestro protagonista ya no es sólo un bruto que vive en el pantano de Houma, sino que ha aprendido a manejar la naturaleza a su antojo y a dejar morir su cuerpo en un sitio para volver a crecer en cualquier otro lugar del mundo donde haya vegetación. Este poder le será muy útil tras su asesinato en Gotham, puesto que su consciencia se transmitirá a otros planetas donde volverá a formarse a partir de la vegetación alienígena. Pero ya entonces no será verde, sino que pasará del azul al amarillo y al rojo, conocerá al Green Lantern Medphyl, a Adam Strange y al celestial Metron, tratará de aliviar su soledad y la locura que conlleva en un planeta extraño recreando a Abby y la ciudad de Houma a partir de la vegetación del planeta, hasta por fin regresar a la Tierra y vengarse de los que le asesinaron, cerrando así la saga que dio comienzo casi 4 años atrás. La experimentación narrativa de Moore, junto con el arte opresivo de Stephen Bissette (Días de Medianoche), John Totleben (Miracleman: Olympus) y la colorista Tatjana Wood (Camelot 3000), que supieron dotar a la obra de una atmósfera tan tenebrosa como terrorífica, dejaron una huella indeleble en aquella generación de lectores de principios de los 80, y dejaron como legado la etapa más recordada de La Cosa del Pantano.

saga de la cosa del pantano

La edición de ECC Ediciones, en un sólo tomo en formato jibarizado y portada en cartoné semirrígido, ha creado no poca polémica. Si bien es cierto que la ligera reducción de tamaño no afecta en absoluto a la lectura (y si consigue abaratar costes, bienvenido sea), la edición es muy parca en extras. Se hubiera agradecido un artículo introductorio explicando al lector neófito de dónde proviene el personaje, quién es Abby Arcane, y algo de dramatis personae para ponerle en antecedentes. Afortunadamente, esta vez las portadas originales vienen colocadas en su lugar correspondiente, antes de cada número. Tratándose de una obra seminal de Moore (aunque no fue originalmente publicado bajo el sello Vertigo, sus sucesivas reediciones sí llevaron el logo), esta edición integral de más de 1000 páginas por 75 EUR es una comra obligada. Como muchas de las obras de Moore, requiere implicación por parte del lector y algo de cultura previa, en este caso sobre el terror americano. Pero aun sin ser un erudito, se disfruta inmensamente. Terror y Alan Moore. No se puede pedir más.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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