Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Grommets, de Rick Remender, Brian Posehn y Brett Parson

Grommets, de Rick Remender, Brian Posehn y Brett Parson
Guion
Rick Remender, Brian Posehn
Dibujo
Brett Parson
Color
Moreno Dinisio
Traducción
Hernán Migoya
Formato
Rústica con solapas, 216 páginas, a color
Precio
27 €
Editorial
Norma Editorial. Diciembre 2025
Edición original
Grommets 1-7

Debo reconocer que Grommets es una obra que me ha flipado y sorprendido a partes iguales. Lo segundo es por su guionista, Rick Remender, uno de mis preferidos, al que, aparentemente se le dan bien todos los géneros: fantasía (Los sacrificadores), acción (Clase letal, Death or glory), ciencia ficción (Ciencia oscura, Low) o los superhéroes (Imposibles X-Force). Pero es que el tío, ahora viene y se marca un tebeo slice of life que no tiene absolutamente nada malo.

Sospecho que en Grommets hay más de Rick Remender de lo que le gustaría reconocer. Unas gotitas autobiográficas aquí y allá, algún traumita reflejado en esta viñeta, recuerdos de algún amigo por ahí, de alguna chica por allá y, sobre todo, un homenaje a todo lo que le flipaba de adolescente. La miniserie nos invita a viajar al pasado, a los años ochenta del oeste de Estados Unidos.

Pensaréis que esto no es nada nuevo. No hace mucho terminó la serie Stranger Things que, entre otras cosas, no dejaba de ensalzar las cosas de aquella época. No obstante, creo que Remender va un paso más allá en Grommets, por no limitarse a ser un simple enaltecimiento de una serie de productos lanzados en esa época. Y con todo, hay bastantes páginas que nos sobreestimulan con referencias a pelis, videojuegos, series, etc…pero los tiros no van por ahí, no.

El motor de la obra es el mundo del monopatín (o skateboard). Poco puedo decir sobre si lo referencian con exactitud porque todo mi conocimiento de ese mundillo se limita a Marty McFly, las fases en aero skate de los juegos de las Tortugas Ninja y a las películas Al filo del abismo (con Christian Slater) y Thrashin: patinar o morir (con Josh Brolin). Ahora bien, unida a este deporte va, de manera inevitable, la escena del hardcore punk yankee que empezó a barrer con todo en esa época. Bandas como Black Flag, Bad Religion, NOFX… que sirvieron de voz inconformista a toda una generación.

Generación de la que formaron parte Rick, el chico nuevo que llega a la ciudad, y Brian, el punki skater que se acabará convirtiendo en su mejor amigo. Un momento… Estos nombres de pila me resultan muy familiares. Claro, joder, son Rick Remender y Brian Posehn. Los guionistas de Grommets. En esta ocasión, el escritor de Una sed de venganza justificada echa mano del guionista y cómico Brian Posehn, co responsable de la etapa comiquera más laureada de Masacre.

Tengo claro que la concepción de la obra fueron una serie de reuniones en las que ambos abrieron el baúl de los recuerdos, sincerándose el uno con el otro para crear una historia que se devora con ansia. Y sí, un tebeo en el que un adolescente inadaptado trata de encontrar su lugar en una nueva ciudad, hacer nuevos amigos o no cagarse encima cada vez que la chica que le gusta le habla, no es algo nuevo. Cómics dirigidos al público más joven con temática coming of age los hay a montones. Pero que tengan tanto corazón como Grommets ya es más extraño.

Me ha encantado la manera en que los autores han reflejado lo sencillos y complicados que fueron esos tiempos. Fáciles e inocentes porque uno sentía que podía comerse el mundo sin tener miedo a lo desconocido (internet solo era una idea, amigos), a la par que complicados, porque la falta de información muchas veces era un problema, resultando difícil no caer en prejuicios debido a las problemáticas de la época.

También es inevitable no identificarse con Rick o Brian como avatares del inconformismo. Todo aquel que haya tenido el impulso de no ser uno más, que se haya mostrado reacio a adoptar un patrón, a dejarse llevar por la masa o haya amado algo que los demás no compartieran (llámese skate o llámense tebeos, por ejemplo) sabrá apreciar todavía más el mensaje, nada disimulado, que grita cada página de Grommets.

Del arte se encarga el dibujante Brett Parson (Lo nuevo de Tank Girl) que realiza un trabajo soberbio (Remender sabe muy bien elegir el talento para sus obras), con un trazo lleno de fuerza y dinamismo, unas viñetas recargadas repletas de detalles y unos personajes muy expresivos. Remata la faena, el colorista Moreno Dinisio, aplicando una paleta que rezuma vida por los cuatro costados.

Que pena que haya leído este tomo un poco más tarde de lo que me habría gustado. De haberlo podido disfrutar en diciembre, habría estado en mi top anual de las Tortas. Maravilloso.