Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Birthright 1 (de 5)

Birthright 1 (de 5)
Guion
Joshua Williamson
Dibujo
Andrei Bressan
Color
Adriano Lucas
Traducción
Andrea Bernal
Formato
Cartoné. 16,8 x 25,7 cm. 240 páginas. Color
Precio
30€
Editorial
Yermo Ediciones . Marzo 2026
Edición original
Birthright #1-10 (Skybound, Image)

Es curioso cómo aquello de la Image 2.0, que muchos aún tenemos interiorizado como emblema de la vanguardia del nuevo cómic independiente americano, ya es para muchos historia antigua. Aquella explosión ha tenido ya unos 15 años para estabilizarse, asentarse y convertirse en el estándar de aquello en lo que pensamos actualmente al hablar de «cómic independiente americano», que los más viejos del lugar recordarán que antes significaba otra cosa. Con todo, quedan aún retazos de todo aquello, porciones para nada despreciables, que aún permanecían desconocidas para el público español, como es el caso de Birthright, que nos rescata ahora Yermo.

Por ubicarnos, Birthright sale por primera vez en 2014 —el mismo año que Paletos cabrones, Clase Letal, The Fade Out o The Wicked+The Divine, para contextualizarlo en aquella Image—, bajo el auspicio de aquella Skybound, que ya es una potencia, gracias a la serie de TV de The Walking Dead. Birthright lograría la hazaña de prolongarse a lo largo de nada menos que 50 números hasta 2021.

Birthright 1 (de 5)

Sus autores eran, por aquel entonces, treintañeros que comenzaban en esto de las viñetas. Joshua Williamson, actual cabeza maestra de los grandes eventos DC y responsable de Superman, La nueva encarnación de la Legión o el relanzamiento de Iron Man, había hecho por aquel momento tímidas apariciones sueltas en DC y comenzaba a hacer sus pinitos en el mundo creator-owned con Ghosted o Muerdeuñas. El nombre de Andrei Bressan es hoy aún algo menos conocido, pero sobre todo en esa época en la que apenas había hecho un puñado de encargos sueltos en USA. Birthright es su primer trabajo largo —y muy largo—, aunque, a su término en 2021, lo hemos podido ver en títulos como Dark Ride, Camino a G.I.Joe: Destro y es el actual sucesor de Lorenzo de Felici en Void Rivals.

Pero volvamos a aquella Image 2.0. Si tomamos Saga como molde — como más de una vez se ha hecho— y pese a los abismos de distancia en discurso y devenires argumentales, más allá de apoyarse en el género de la fantasía, Birthright comparte con Saga y tal vez con obras anteriores de Brian K. Vaughan como Y, el último hombre ese tono de historia río, de viaje de descubrimiento hacia dentro y hacia fuera, encuentros que marcan a los protagonistas, giros bombasticos, pequeñas reflexiones sobre cuestiones de nuestra vida real… y de acuerdo que todas esas características son comunes a otras mil historias y puede que no me haya terminado de explicar, pero la sensación lectora a medida que la historia avanza trae continuos ecos de estos referentes.

Pero vayamos a la base de Birthright. Justo el día del cumpleaños del pequeño Mikey Rhodes, desaparece en el bosque sin dejar rastro. Años después, su familia ha sido destrozada por aquel evento y será cuando aparezca un tipo barbudo, hecho una montaña de músculos y ataviado con una armadura que dice ser Mikey. Birthright nos cuenta tanto el relato que sucede a continuación como el que sucedió aquellos años en un lejano mundo de fantasía donde Mikey resulta ser el elegido profetizado a terminar para siempre con el reinado del terror del malvado Lore. Aunque tal vez las cosas no son exactamente así y hasta aquí podemos leer.

Birthright 1 (de 5)

Birthright discutirá así básicamente en dos líneas: la primera será en nuestra Tierra, donde Mikey es un fugitivo que ha huido con su padre y su hermano a la búsqueda de cinco siniestros magos que parecen pretender que el poder de Lore cruce a nuestro mundo. Por el otro lado, viajaremos unos años atrás al lugar llamado Terrenos, el mundo de fantasía donde Mikey se convirtió en quien es ahora.

Insisto en que no se puede avanzar mucho más el argumento, ya que Birthright es una serie que se descubre por el camino, que parece estar hablando de una cosa solo para que un ratito después descubramos que es solo el pie para hablar de otra. Como toda aquella generación de historias influidas por Perdidos, es una historia que crece hacia adelante, pero también crece hacia atrás, en la que los flashbacks nos hacen ver de manera distinta los acontecimientos actuales y vamos encajando las piezas y creciendo con los personajes.

En un principio puede parecer que parte de la premisa de tomar la inocente convención de cualquier isekai y hacer un «¿y después qué?» tomando elementos de drama realista. Pero luego parece que lo que quiere es dar una vuelta y explorar con una mirada crítica las historia del predesignio, del elegido profetizado. También, como tantas otras obras de fantasía, nos habla de todos esos constructos que la imaginación genera para evadirse de una realidad a veces demasiado adversa. Hay hueco para tratar esas relaciones paterno filiales que a veces pueden ser tóxicas y nos plantea otro millón de preguntas. Sin embargo, al final toda esta cierta dispersión no es una falta de rumbo sino una sucesión de pequeñas paradas en su transcurso.

Lo mejor de Birthright es el viaje y el culebrón que se va montando por el camino, conocer nuevos personajes, nuevos detalles y nuevos escenarios, tanto los fantásticos como los personales. Porque birthright es una serie de crecimiento y no solo para sus personajes y sus ideas, sino también para sus autores. Tal vez, por lo dicho hasta ahora y dado su meteórico ascenso, esto es más evidente en el guionista, Joshua Wliiamson, pero durante la lectura de estos diez primeros números salta a la vista la progresión del dibujante brasileño.

Birthright 1 (de 5)

Comienza tal vez un poco dubitativo, correcto, pero no exento de limitaciones y algo deudor tal vez de la escuela Deodato. Sin embargo, ya incluso en los primeros números, se descuelga con ciertos ramalazos Corben que tal vez resultan inesperados, pero ya anuncian que Andrei Bressan no se va a estar quieto y va a seguir buscando cómo adaptar su estilo a la historia, qué puede mejorar en las planificaciones, los actings, las escenas de impacto… y lo cierto es que un vistazo rápido a las primeras y las últimas páginas nos da un testigo evidente de la progresión de este artista, con muchas más tablas, más suelto, más completo y espectacular, al finalizar este tomo que en su inicio. Tal vez no le termina de favorecer el color de un Adriano Lucas con una paleta mucho más pastosa y ruidosa que las maravillas que le hemos visto hacer en Nightwing, por ejemplo, pero algo me dice que también veremos esta progresión en el color de los siguientes tomos de Birthright.

Y es que solo han pasado 15 años, pero, en cierto modo muchas cosas han cambiado y cuesta hoy día encontrar nuevos proyectos de autor como Birthright que se permitan el lujo del largoplacismo, de pensar en un largo recorrido y darse el gozo de probar y crecer. Puede que la publicación de Birthright en España sea solo una rareza, que deberíamos atesorar, pero ¿quién sabe? Tal vez se podría abrir la puerta a otras olvidadas como Manifest Destiny, Bedlam o Airboy o ilustres incompletas como Morning Glories o Wayward.