Lo primero que queda claro nada más ver este Lobezno: Blanco, negro y sangre, que acaba de lanzar Panini Cómics, es que estamos ante... Lobezno: Blanco, negro y sangre

Lo primero que queda claro nada más ver este Lobezno: Blanco, negro y sangre, que acaba de lanzar Panini Cómics, es que estamos ante un gran cómic. Pero literalmente, puesto que el formato elegido para esta miniserie de cuatro números ha sido de unos prominentes 24.4 x 33 centímetros, lo que viene a ser casi el doble que una grapa normal. La encuadernación es en flexibook, con el que hemos visto algunos títulos de la casa de las ideas como La gran novela de La Patrulla X de Ed Piskor por parte de Panini o reediciones manga como Tomie o Tekkon Kinkreet en ECC.

adam kubert

Estamos ante un formato que suele estar destinado a ocasiones especiales y este Lobezno: Blanco, negro y sangre sin duda lo es. Mientras que en DC Comics el blanco y negro ha sido usado en diversas miniseries de Batman desde décadas (o en historias de complemento), en Marvel no es algo que se haya prodigado mucho y se ha limitado a algunos especiales concretos o intentos de serie regular (aquella noventerada de Marvel: Luces y sombras). Es cierto que la inclusión del rojo puede llegar a recordar a las míticas Daredevil: Yellow, Spider-Man: Blue o Hulk: Grey (no, no voy a citar la cuarta historia de esta saga de colores) de Jeph Loeb y Tim Sale, que aprovechaban esas tonalidades para resaltar alguna personalidad del héroe protagonista. Aquí en Lobezno, se ha aprovechado para otra cosa, que normalmente es el enorme baño de sangre con el que suelen acabar las historias de nuestro canadiense favorito.

Lo que ofrece Lobezno: Blanco, negro y sangre

Como hemos dicho más arriba, estamos ante una miniserie de cuatro números. Cada número tiene tres historias cortas no serializadas, lo que nos da un total de relatos protagonizados por el mutante de las garras de adamantium. Antes que nada, me gustaría ser franco. Lobezno: Blanco, negro y sangre no es un tebeo que le vaya a cambiar la vida a nadie. No ofrece historias rompedoras, ni tampoco veremos a autores que normalmente no se acercarán a un cómic mainstream ni borrachos (como sí sucedía en Batman). Pero lo que sí es cierto es que es un perfecto vehículo para conocer bien a este mutante, y todo un homenaje a su figura, con sus casi cincuenta años de historia editorial.

logan

Si hacemos recuento, Lobezno ha sido: Agente del gobierno canadiense, agente de Shield, samurái, dueño de un bar en Madripur, miembro de la Patrulla X y X-Force o vengador. Pues bien, gracias a Lobezno: Blanco, negro y sangre podremos hacer un tour por toda esta galería de lugares comunes que conforman la historia de James Howlett. He mencionado a propósito el verdadero nombre de Lobezno porque me ha resultado curioso que ninguna de las historias se haya trasladado a esta época. Lo más antiguo que veremos serán un puñado de salvajes páginas en las que Adam Kubert se luce de lo lindo enfrentando a Arma X (con todo el sencillo pero efectivo aparejo que nos mostró en su momento Barry Windsor Smith) con el Wendigo.

Otro detalle a tener en cuenta es que no a todos los dibujantes les sienta bien el blanco y negro (y rojo). Empezando por aquellos cuya inclusión, en mi opinión, no ha sido acertada, estaría en cabeza Chris Bachalo, que nos muestra una batalla entre Lobezno y Juggernaut (ya imagináis donde se usa el rojo) que es sencillamente ilegible. Tampoco salen muy bien parados Greg Land (la enésima trifulca con Dientes de Sable) o Salvador Larroca que junto a Chris Claremont recuperan la personalidad de Parche y el entorno del Bar Princesa.

hidra

En el lado positivo destacaría por encima de las demás la mencionada historia de Adam Kubert (con guion de Gerry Duggan), la macarrada que tiene a Arcade de antagonista por obra de Saladin Ahmed y Kev Walker, una trifulca en marte de Jed MacKay y Jorge Fornés o el paseo por la Tierra Salvaje al que nos invitan Steven S.Deknight (productor televisivo de Arrow o Peaky Blinders) con Paolo Siqueira, que hace honor al sobrenombre de la mítica jungla que se esconde bajo el frío del Ártico.

Como podéis deducir, en Lobezno: Blanco, negro y sangre hay historias para todos los gustos y no es necesario ni estar al día de la actualidad mutante (se obvia cualquier tipo de relación con el pifostio que lleva un par de años montando Jonathan Hickman) ni haber leído demasiados tebeos de Logan para disfrutarlo.

Cierto es que el blanco y negro da una sensación de sobriedad y majestuosidad a según que relatos, así como el rojo sirve para enfatizar la dualidad en la que a menudo camina Lobezno entre héroe y antihéroe, sin dudar en usar métodos expeditivos con tal de cumplir su misión. No obstante, tras leer este tomo, queda una sensación agridulce de que con un poco de planificación para las historias y una mejor selección de autores estaríamos ante una joya capaz de mirar de tú a tú a las mencionadas series de Batman.

savage land

De todas formas, Lobezno: Blanco, negro y sangre gustará a quienes busquen pasar un rato entretenido, pues en su mayoría son relatos bien disfrutones. Eso sí, colocarlo en la estantería será un quebradero de cabeza para más de un aficionado.

Esperemos que las futuras miniseries de Matanza, Masacre y Elektra acierten un poco más en la diana.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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