Hay personajes que hechizan desde su primera aparición. Secundarios llamados a protagonizar gestas más grandes que ser un recurso cómico o un mero fan... Gata Negra volumen 1: Grand Theft Marvel, de Jed MacKay y Travel Foreman

Hay personajes que hechizan desde su primera aparición. Secundarios llamados a protagonizar gestas más grandes que ser un recurso cómico o un mero fan service. Uno de estos personajes es sin duda nuestra adorada Felicia Hardy, alias Gata Negra. Desde que debutara en el mítico The Amazing Spider-Man 194, su presencia en los tebeos del trepamuros ha sido bastante común, llegando casi a coprotagonizar el título gracias a su actitud desafiante y macarra que hacía quedar a Mary Jane como una niña buena y redicha. Con el paso de los años la hemos visto ser más villana que heroína y viceversa, liderar el crimen de Nueva York, y aparecer en diversas series animadas de Spider-Man. Sin embargo, curiosamente nunca ha aparecido en una cita de imagen real por mucho que Felicity Jones interpretase a una tal Felicia en The Amazing Spider-Man 2.

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El caso es que Felicia ya había volado sola en algunas miniseries de todo tipo, desde lo lamentable (como la primera escrita por Terry Kavanagh y dibujada por Joe Cavalieri) pasando por lo patético (en Claws que compartió con Lobezno y cuyo mayor atractivo eran los dibujos de Joseph Michael Listner) o lo entretenido (de Spider-Man & Gata Negra: El mal que hacen los hombres de Kevin Smith y Terry Dodson, historia que tiene el honor de haber tardado en completarse casi dos años debido a los compromisos cinematográficos de su escritor).

Pero todo llega, y cuando parecía que en Marvel cualquier personaje de la franquicia arácnida merecía serie regular menos ella (Spider-Gwen, Spider-Woman, Seda, sí, os miro a vosotras) por fin se ha hecho justicia con una colección que en mi opinión es uno de los grandes sleepers de los últimos años de La casa de las ideas junto con la última encarnación de Los Invasores. El encargado de dicho cometido ha sido el casi recién llegado Jed MacKay, que apenas había realizado una olvidable miniserie de Daredevil que servía de epílogo de la etapa de Charles Soule o unos especiales de Spidergeddon o Infinity Warps. Junto a él estará el más veterano dibujante Travel Foreman.

Foreman

Bastan unos cuantos diálogos en unas pocas hojas para demostrar que el autor entiende perfectamente a Felicia (si acaso sobredimensiona un pelín sus poderes de “mala suerte”): Estamos ante una ladrona de guante blanco que vuelve a ir por libre, y que tiene sus encontronazos casuales con Odessa Drake, la jefa del sindicato de ladrones de Nueva York. La vida que lleva Felicia es simple: Ve algo bonito, se le antoja, lo roba. No es necesario derramar sangre, no hace falta que nadie muera. Robar puede ser una aventura y ella es toda una Robinson Crusoe.

El tono de la serie es distendido, ligero, los números se disfrutan, se leen con ganas, pero lejos de ser una obra que se deglute y se olvida, consigue que te pique mucho el gusanillo por saber como van a seguir las peripecias de La Gata Negra. MacKay plantea la trama como un “más difícil todavía” demostrando que si nos atrevemos a pensar que los robos no pueden ser más complicados, estamos muy equivocados. Ya el título de este primer volumen: Grand Theft Marvel (dejado en inglés también en la versión de Panini) deja claros los derroteros que se van a seguir.

De momento en estos primeros seis números hemos visto cómo Felicia tenía que asaltar el Sancta Sanctorum del Doctor Extraño que estaba fuertemente custodiado por el adorable Bats (el perro fantasma de Stephen). Para ello contarán con la ayuda de un personaje rescatado de los archivos de la editorial (este MacKay va para Continuity cop) con una situación que para nada saldrá como estaba planeado, dando como resultado un desmadre generalizado. También pasarán de visita por el Edificio Baxter de Los 4 Fantásticos. El guionista lograr crear una situación muy cómic a consta del pobre Johnny Storm. En definitiva, está alejando a Felicia de sus robos de joyas sacándola de su zona de confort constituyendo el Universo Marvel como su particular cajón de arena.

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Otro punto fuerte de la serie son sus personajes secundarios. Contamos con el Dr. Boris Korpse, todo un científico nihilista, y con Bruno, el músculo del equipo. Ambos personajes debutaron también en el mencionado The Amazing Spider-Man 194 y son el complemento perfecto a la protagonista sirviendo de alivio cómico o de justificación tecnológica según sea necesario. Tampoco faltará a la fiesta el Zorro Negro, maestro de Felicia, que la reclutará para su última cabalgata. Este personaje protagoniza una historia de complemento donde le vemos jugar una partida de bacará con el mismísimo Conde Drácula. Os garantizo unas buenas risas.

La serie de Black Cat sigue en curso en Estados Unidos. En mayo verá la luz el número doce, y ya ha contado con su primer anual. El número ocho (último del que se saben cifras de venta) vendió por encima de las 25000 unidades lo que le sitúo en el puesto 67 del top 100 de Diamonds Comics. Lo curioso es que su número uno fue el cuarto tebeo más vendido de 2019. Esperemos que la serie dure una buena temporada, aunque tampoco apostaría demasiado por ello.

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Ah, y al contrario que pasaba con series como Shuri o Mr. y Ms. X, en La Gata Negra no hace falta la presencia de personajes de moda como Masacre, Iron Man o Los Guardianes de la Galaxia para darle empuje a la serie. Aquí la Gata brilla, merecidamente, con luz propia.

PD2: Menudas portadazas de J.Scott Campbell

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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