Las antologías en el cómic de superhéroes siempre han estado presentes. Desde las diferentes entregas de la mítica Batman: Blanco y Negro (su primera miniserie tuvo un elenco de autores irrepetible) hasta los 175 números de Marvel Comics Presents, en los que la editorial probó a un buen montón de autores y donde vieron la luz historias tan impresionantes como “Arma X”. Esto hablando de pijameo, porque las cabeceras formadas por historias cortas están ahí desde el principio de los tiempos con géneros como el terror, que se nutrió mucho de este formato.

Como de costumbre empiezo desbarrando. Por eso, voy a centrarme en historias cortas en blanco y negro (y sangre). Marvel ya lo intentó en los años noventa con un especial llamado “Luces y Sombras”, que funcionó lo suficientemente bien como para dar salida a un serie regular que apenas aguantó en el mercado un puñado corto de entregas. Tras este fracaso, quitando alguna cosilla puntual, en Marvel abrazaron el color hasta que hace cosa de un lustro se publicó “Lobezno: Blanco, negro y sangre”. Una miniserie que dio el pistoletazo de salida a otras centradas en Elektra, Matanza, Masacre, Darth Vader o Spiderman. Hoy vengo a hablar de la de Alien. Cuatro números que Panini ha publicado a gran formato (como el Doctor Extraño de Tradd Moore) y encuadernación semi rígida flexibook.
En total tenemos nueve historias. Una de treinta y dos páginas con la que abre cada número y ocho de ocho páginas realizadas por guionistas y dibujantes más o menos habituales en los últimos años de Marvel Comics. Con esto ya queda claro que no vamos a encontrar grandes figuras ni escribiendo ni ilustrando estos relatos cortos. De todas formas, no voy a entrar a hacer leña del árbol caído. Todo el mundo sabe cómo está la editorial desde que Cebulski se hizo con las riendas.

Ahora bien, que el elenco de autores sea ramplón no significa que no haya historias la mar de interesantes. Simplemente es signo de que este cómic vende por los bichos que llevan atormentando a los seres humanos desde finales de los setenta y que, coincidencias de la vida, han dado el salto a la pequeña pantalla este verano con el estreno de Alien: Earth. Por lo tanto, estamos ante una obra que hará las delicias de los seguidores de la franquicia con un puñado de historias cuyo tono está cogido principalmente de las dos primeras películas. Es decir, por un lado tendremos terror espacial y por otro acción a raudales contra estas perfectas máquinas de matar.
Alien: Blanco, negro y sangre es una obra que no reniega de su naturaleza puramente lúdica, pero que se reserva alguna que otra historia muy interesante. Es el caso de “Utopía” de Jackson Lanzing, Collin Kelly y Michael Dowling. En cuatro partes nos contarán cómo un reducto de la raza humana que quiere empezar de cero verá que sus esperanzas se van a tomar por el culo cuando se encuentran con los xenoformos. Otra muy chula es “Instinto materno” de Stephanie Phillips y Marcelo Ferreira, donde la inteligencia artificial de una nave ayudará a escapar a una niña pequeña de sus cazadores. Aquí además, se incorpora una cuarta tonalidad, el verde. El color de la sangre de los aliens.

Con respecto a la edición hay varias cosas que puntualizar. Para empezar, el diseño es precioso, con esas guardas nada más abrir la portada con un abrazacaras a doble página. Sin embargo, también hay varias pegas, como los múltiples errores en los textos que evidencian una corrección errática o que los créditos de los autores sólo figuren en la primera página. Esto último supongo que vendrá así de la edición yankee, pero es un fastidio estar todo el rato volviendo atrás para saber quien ha hecho qué.
En definitiva, si sois fans de la mitología creada por Dan O’Bannon, Ronald Shusett y H.G. Giger o de las historias de ciencia ficción ligeras seguramente disfrutaréis de lo lindo con este volumen.


