Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Marvel Saga TPB El Asombroso Spiderman 32: Nadie morirá

Marvel Saga TPB El Asombroso Spiderman 32: Nadie morirá
Guion
Dan Slott, Fred Van Lente
Dibujo
Marcos Martín, Ty Templeton, Nuno Plati, Stefano Caselli, Javier Pulido, Mike McKone
Color
Munsta Vicente, Javier Rodríguez, Nuno Plati, Marte Gracia
Traducción
Santiago García
Formato
Rústica, a color, 176 páginas
Precio
16.50 €
Editorial
Panini Cómics. Marzo 2026
Edición original
The Amazing Spider-Man #655-660 USA

Reconozco que cada vez disfruto más de la reedición en tapa blanda de toda la colección de Marvel Saga dedicada al Asombroso Spiderman desde su cuasi reinvención total a manos de J.M. Straczynski hasta el final de la etapa de Dan Slott. De hecho, “Nadie morirá”, es la segunda entrega del escritor como amo y señor de los guiones de la franquicia arácnida.

Este volumen número treinta y dos presenta dos partes muy diferenciadas. Comenzamos con los dos primeros números incluidos. Precisamente, los capítulos que dan nombre al tomo y que enroscan con los tristes acontecimientos con los que cerró “A lo grande”, en los que veíamos morir a un añejo secundario.

Slott se sirve de la solemnidad de Marcos Martin para abrir con una secuencia muda cargada de emotividad, sentimiento y tristeza abrumadora. Una patada al corazón del lector veterano de la colección, que sirve también para alimentar las fuertes convicciones de Spiderman. El título “Nadie morirá” no es algo gratuito. El nuevo y mejorado trepamuros hace algo más que una promesa, mucho más que una intención. Desde este momento, nadie morirá si él puede impedirlo.

Pueden parecer palabras vacías, o incluso necias, teniendo en cuenta el género en el que se mueven las historias de Spiderman. Lo importante aquí es la manera en la que Slott y Martín hacen llegar al héroe urbano a esta decisión. Como lectores, asistiremos a una de las secuencias oníricas más alucinantes del cómic de superhéroes en lo que va de siglo. Una pesadilla que recuerda a Peter todas las veces que ha fallado. Un desfile de amores, amigos, familiares, héroes y villanos que han perdido la vida desde que decidió ponerse la máscara.

Lo cierto es que el pasaje se disfruta con cierto sadismo. Al fin y al cabo, estamos viendo sufrir a una persona. Sin embargo, aunque pudiera parecer una bravata o una sobrada, Slott consigue humanizar al personaje, lo pone a la altura del pie de calle, haciendo que todos sus errores, malas decisiones y arrepentimientos varios que le costaron caro a terceros tiren de él en todas direcciones a la vez. Pero como decían en Batman Begins, nos caemos para aprender a levantarnos.

Ahora bien, en boca del alcalde Jameson, Slott plantea algunos debates interesantes relativos a la pena de muerte o la necesidad de implantar un castigo igual de severo que el crimen cometido que, por desgracia, no se desarrollan todo lo que hubiera sido deseable. Por lo menos, nos deja para el recuerdo algunos momentos intensos.

Una vez más, antes de cambiar de tercio, no me queda otra que alabar el inmenso trabajo de Marcos Martin. Cada página que sale de su mano es una obra maestra, con ese trazo delicado, engañosamente sencillo que pone cada elemento de la viñeta en el lugar correcto para que nuestra atención se centre en lo importante.

El resto del volumen, cuatro episodios americanos, van una dirección diametralmente opuesta a “Nadie morirá”. Aquí Slott es ayudado por Fred Van Lente y el tono es principalmente cómico en su mayoría. Y digo en su mayor parte, porque el primero de estos números es un recorrido nostálgico por la relación de Spider-Man y la Antorcha Humana. En el momento de publicarse estos cómics, Johnny Storm dio su vida al salvar al resto del equipo en la magnífica etapa de Jonathan Hickman como escriba de la primera familia.

¿Y qué tiene que ver esto con la cabecera del lanzarredes? Muy sencillo. El actual responsable de Superman Unlimited es un jugador de equipo. Por lo tanto, si Hickman mete a Spidey en el equipo, él no puede menos que hacerse eco de esta circunstancia, por lo que toca visitar a Reed, Sue y Ben para formar parte de la recién nacida Fundación Futuro.

Con la aventura por bandera, Spidey y su nuevo equipo viajarán por el tiempo y el espacio. Estos números tienen un eminente regusto clásico. El escritor demuestra que es fan de la edad de plata de Marvel, recuperando tramas y conceptos vistos en los primeros números del volumen uno de los 4 Fantásticos, allá por los primeros sesenta. La única pega, es que la ruptura con “Nadie morirá” es tan abrupta, que por el camino se pierde parte de la trascendencia que estaba ganando el título.

Menos mal que, para subsanar lo anteriormente indicado, las tramas secundarias van desarrollándose a su ritmo. Argumentos como la relación entre Peter y Carley, la venganza definitiva (o superior jejeje) del Doctor Octopus o el hecho de que ahora el sobrino de Tío Ben tiene pasta a raudales, por lo que puede permitirse innovar en sus cachivaches, teniendo un traje de Spider-Man casi para cada ocasión. Esto último nunca ha terminado de convencerme porque se pierde algo de la esencia original del héroe creado por Stan Lee y Steve Ditko. Ya lo iremos viendo según avance la carrera del protagonista en Horizon Labs, pero su conversión en un sosía de Iron Man es lenta pero constante.

Sea como fuere, estamos ante una etapa mayúscula. Slott tiene un plan claro para nuestro amigo y vecino, cosa que nota gracias a tramas y argumentos que se enrocan con naturalidad y avanzan con fluidez. Deseando estoy de leer la continuación.