Si pensamos en el papel que tiene el Doctor Extraño en los tebeos de Marvel y lo comparamos con su contrapartida fílmica, podremos observar una significativa diferencia en relevancia. Sí, es cierto que en lo que va de siglo ha habido etapas del personaje importantes realizadas por autores como Jason Aaron, Donny Cates o Mark Waid (un poco de aquella manera, pero bueno) y que incluso Brian Michael Bendis lo incluyó en alguna de sus encarnaciones de los Nuevos Vengadores. Sin embargo, nada que ver con el papel que Benedict Cumberbatch tuvo en la Saga del Infinito o que tendrá en el desenlace de la Saga del Multiverso (porque estoy convencido de que lo tendrá). Pues bien, Jed MacKay parece empeñado en corregir esto en su excelsa estancia con el Maestro de las Artes Místicas.

Porque amigos, la etapa del buen doctor escrita por MacKay es posiblemente una de las mejores series de Marvel publicadas en los últimos diez años. Serie que ha pasado sin pena ni gloria en lo que a ruido mediático se refiere. Una pena, desde luego, porque el ciclo que ahora está recuperando Panini en Marvel Premiere es una absoluta gozada.
Mackay es un guionista que brilla con luz propia cuando se aparta de los focos mediáticos. Sus historias para la Gata Negra o el Caballero Luna son gloria bendita. Pero lo que ha hecho con el Doctor Extraño está muy por encima de eso. El escritor se encargó de destruir al personaje por completo, llegando incluso a matarlo para después poder reconstruirlo según sus propios términos.
El Stephen que llevamos leyendo unas cuantas entregas ha sido modernizado a la par que respeta la esencia clásicas de los tebeos orquestados por Steve Ditko. Es un tipo que no reniega de su papel como superhéroe pero que prefiere centrarse en su faceta como hechicero, como defensor de nuestro plano de existencia ante las amenazas provenientes de mundos y dimensiones que escapan a nuestra comprensión. Es arrogante, un pelin creído ya que es bien sabedor del nivel de su poder, pero a la vez es humano e intenta ser el mejor marido posible para su mujer Clea.

El presente volumen ejemplifica a la perfección todos los argumentos que he expuesto con una trama de proporciones épicas pero que se sostiene sobre el drama y la confianza de un matrimonio que se ve sometido a las presiones de estar rodeados de familiares totalmente disfuncionales. Estoy convencido de que a más de uno de vosotros y vosotras os suena el tema.
El perro de guerra de los Vishanti hace referencia al título recibido por el Doctor Extraño en la llamada Guerra de las Siete Esferas, un conflicto pandimensional que duró la friolera de 5000 años en los que nuestro mago doctor preferido tuvo que tomar decisiones controvertidas para obtener el triunfo para sus ancestrales generales.
Lejos de ofrecernos toda esta información a modo de elipsis narrativa. MacKay opta por dedicar el primer número al completo a contarnos la ancestral y cruenta guerra. Para ello, se apoya en el magistral dibujo de Juan Gedeon (del que ya disfruté de sus apariciones en el Veneno del mencionado Donny Cates) que hace un trabajo excelente con un trazo detallado una narrativa que nos permite apreciar al detalle el papel de Extraño. Se trata de un episodio intenso, el mejor del volumen, que deja con ganas de más.
A partir de aquí, saltamos a la actualidad donde toca lidiar con las consecuencias de las decisiones tomadas por los Vishanti. Aunque de un interés algo menor, da gusto ver al Doctor dentro de su elemento, un contexto que a menudo es ignorado con tal de justificar la aparición del personaje invitado de turno. Como decía más arriba, hay males que requieren ser combatidos con una magia tan precisa como un escalpelo. Y para eso nada mejor que un antiguo cirujano.

Por ponerle una pega al guion, podríamos decir que el final, pese a que es coherente con los que nos han ido contando, carece un poco de espectacularidad. Sobre todo si lo comparamos con la odisea con la que se inicia este Marvel Premiere. Eso sí, por lo menos podemos disfrutar del trabajo de Pasqual Ferry en un puñado de números consecutivos. El artista español está lejos de su mejor momento creativo, todos tenemos derecho a tener altibajos, descuidando en exceso los fondos y algunas figuras anatómicas pero sigue siendo un gran narrador con una clase y estilo muy especial superior a la media.
En definitiva, si todavía no estáis leyendo esta etapa de Jed MacKay, dadle una oportunidad, en seis premieres de nada estará completa.


