Entre 2010 y 2011, el guionista Grant Morrison (Batman: Asilo Arkham, Los Invisibles) y el dibujante Sean Murphy (Punk Rock Jesus, Batman: Caballero Blanco)... Biblioteca Grant Morrison: Joe el Bárbaro

Joe es un chaval de 13 años con una rata mascota llamada Jack, una madre que se esfuerza por mantener su familia a flote y un caso de diabetes que le asegura un coma insulínico si se salta una sola comida. Tiene una libreta llena de dibujos, una habitación llena de juguetes, una escuela llena de abusones y una casa llena de recuerdos. No es nadie especial. Hasta esta noche.

Al acometer la lectura de un cómic de Grant Morrison, uno debe prepararse para abundantes dosis de onirismo y lisergia. Aunque algunas de sus obras menos… psicotrópicas, como Klaus o We3 pueden ser difrutadas por la mayoría de lectores, existen otras para las que el lector debe armarse de una buen par de fórceps para dilatar bien su mente. Este Joe el Bárbaro está en un punto intermedio entre ambas facciones, puesto que es una historia clásica de aventuras de espada y brujería, aunque con un punto alucinógeno marca de la casa.

joe el barbaro

Joe, el protagonista de este relato, es el típico blanco fácil para los abusones del instituto. No tiene ninguna cualidad destacable, su padre militar acaba de fallecer en acto de servicio y, para colmo, tiene que controlar al milímetro sus niveles de glucosa en sangre, dado que es diabético. Por si fuera poco, el fallecimiento de su padre ha dejado a Joe y a su madre en una precaria situación financiera, y están a punto de perder la casa familiar. Al volver a casa después de una excursión con el instituto, Joe sufre una bajada de azúcar y antes de poder inyectarse su insulina comienza a sufrir alucionaciones. En ese momento, una fuerte tormenta hace saltar los fusibles de la vivienda, y Joe deberá recorrer la casa a oscuras, acompañado de su rata mascota, para recuperar la luz. Algo que para cualquiera de nosotros sería un acto bastante sencillo y rutinario, para Joe, a punto de entrar en un coma hipoglucémico, se convierte en una aventura en la que intervienen la rata Jack, los muñecos figuras de acción que tiene en su habitación, su madre e incluso el fantasma de su padre fallecido. En el fantástico mundo imaginario que recorre, Joe se convierte en el chico moribundo, Jack se convierte en un hábil espadachín y sus muñecos coño figuras de acción se convierten en un improvisado ejército contra las fuerzas de la Muerte, personificada en un caballero de oscura armadura.

Grant Morrison (La Patrulla Condenada, Animal Man) entremezcla hábilmente las vivencias reales de Joe por la casa con su imaginario periplo por ese mundo de fantasía poblado por seres increíbles. Al igual que un niño para quien unas cajas de cartón apiladas se convierten en un inexpugnable castillo, el antaño acogedor hogar que rodea a un Joe a punto de perder el sentido se vuelve un peligroso reino en el que sigue siendo sólo un adolescente débil y enfermo. Morrison usa a su protagonista Joe como guía en nuestro viaje a través de uno de los juegos de nuestra infancia: imaginar. El suelo es lava, el sofá es un destructor acorazado, la vieja bici es un caza de guerra… Eran los juegos de cuando éramos niños, antes de que Netflix y las videoconsolas acabaran definitivamente con nuestra imaginación. Pero para Joe ahora no es un juego. Si no vuelve a dar la luz y a ingerir algo de azúcar, puede perder la vida definitivamente. No se trata de un inofensivo juego imaginario, sino que está en juego su propio futuro.

En esta epopeya no puede faltar un ilustrador capaz, y por fortuna Morrison tiene la costumbre de rodearse de los mejores. Aquí le acompaña Sean Murphy, quien alcanzó con esta obra el muy merecido reconocimiento que tiene actualmente, después de haber publicado apenas un puñado de números e historias sueltas, sobre todo para Dark Horse y DC Comics. La especial sensibilidad de Murphy (Batman: Caballero Blanco, Punk Rock Jesus) le permite capturar en viñetas la indefensión de Joe, al tiempo que crea un opresivo entorno doméstico, que contrasta con los espacios abiertos de su mundo imaginario. Morrison y Murphy crearon juntos dos mundos que se complementan, pero que ambos resultan, a su manera, igualmente peligrosos: el ambiente doméstico del hogar de Joe, a punto de desaparecer al pasar a caer a manos del banco, y el ambiente salvaje de la tierra a donde va a parar en su delirio. La mente de Joe, afectada por la bajada de azúcar en sangre, convierte todo lo que le rodea en obstáculos fantásticos que debe sortear en su camino hacia el sótano, donde debe recolocar el diferencial de la caja de fusibles y beber algo dulce. Un paseo por el campo para nosotros, un descenso a los infiernos para él.

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ECC Ediciones vuelva a editar este Joe el Bárbaro en su línea Black Label, apenas 5 años después de haberlo publicado en el mismo formato y con el mismo número de páginas. Recordemos que este cómic ya contó con una primera edición en nuestro país en 2011, de manos de Planeta Cómic, pero es importante que una obra de este par de autores cuente siempre con ediciones disponibles en catálogo. Puede que Joe el Bárbaro no sea la mejor obra de Morrison ni de Murphy, pero sin duda el hecho de juntar a estos autores en el mismo cómic ya es motivo más que suficiente para echarle un buen vistazo.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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