La impronunciable creación de James Tynion IV y Fernando Blanco coge velocidad de crucero con la publicación de “Imput”, su tercer volumen recopilatorio que incluye los episodios 12 a 16 originales de la serie editada en Estados Unidos por Image Comics. El sello independiente por excelencia del mercado yanki parece ser el patio de recreo preferido del prolífico guionista que tantas alegrías está dando a los fans del cómic de terror en los últimos años.
Tras dos volúmenes en los que Tynion nos ha sometido a toda una montaña rusa de emociones con grandes personajes, villanos enigmáticos, giros de guion y más de un susto, el creador de “El departamento de la verdad” tira del freno de mano para hacer un parón brusco y desviar nuestra atención.

En “Imput”, el rumbo que llevaba la serie se desvía para ofrecernos una narración en dos tiempos: pasado y futuro, flashback y flashforward. De esta forma, W0Rldtr33 amplía su universo para ofrecernos respuestas a cuestiones que todavía no nos habíamos planteado y arrojar luz sobre el origen de Sammi, la desquiciada asesina que no deja títere con cabeza a su paso.
Llegados a este punto, creo que es necesario que nos paremos un momento a analizar si era necesario que una serie con una identidad tan marcada como W0Rldtr33 haya hecho uso de estos recursos narrativos. Más teniendo en cuenta que el autor es proclive a alargar innecesariamente las tramas. Algo que ha llegado a ser particularmente molesto en «Hay algo matando niños». Siempre he pensado que Tynion funciona mucho mejor cuando se le ata en corto. Obras como “El depravado” o “El armario” me parecen redondas y muy bien rematadas.

Ahora bien, mientras que las escenas en el pasado sí considero que son un complemento mejor para saber cómo fueron los primeros pasos de este grupete de amigos que quería revolucionar el mundo, las escenas del mundo que está por llegar no me han hecho tanta gracia. No porque destripen el posible final de la serie (ya sabemos que hay mil trucos narrativos para justificar cualquier cosa, pues para un escritor el límite es su imaginación). Sino porque se me ha hecho algo redundante lo que nos cuenta, a la vez que poco sorprendente. Y es que el tono ceniciento que acompaña a W0Rldtr33 desde la primera página ya nos deja bastante claro que hay muchas papeletas de que todo acabe yéndose a tomar por culo. Vamos, es la misma sensación que cuando ves una peli de la saga Terminator y te dicen que el futuro es muy chungo por culpa de Skynet. No hace falta contarlo, ya sabemos que es así.
Eso sí, al César lo que es del César. Tynion sigue teniendo el talento y la habilidad suficientes para que nos enganchemos a sus guiones, nos cuente lo que nos cuente. Pese a sus relativos defectos, “Imput” es un entretenimiento de primer orden que destaca por la facilidad que tiene para envolvernos en un halo incómodo y funesto.

También debemos añadir el buen uso de la tensión, la paranoia y todos los elementos que destacan en esta historia de horror cyberpunk que no está exenta de “chicha”, al abordar temas mucho más filosóficos relacionados con el determinismo o la causalidad. Los protagonistas de W0Rldtr33 son completamente erráticos, tridimensionales y grises, con más capas que una cebolla. Por eso me gustaría que, en la medida de la posible, la conclusión definitiva estuviera cerca y fuera lo más redonda posible. Un final que podría estar no demasiado lejos a juzgar por el cliffhanger con el que cierra “Imput”.
A nivel artístico, el arte de Fernando Blanco sigue quitando el aliento. Su simbiosis con Tynion es completa. Ambos nos cogen de la mano y nos sumergen en varios momentos de este tomo en una alucinógena catarsis llena de detalladas viñetas. La paleta de colores de Jordie Bellaire sirve para rematar un espectáculo gráfico al alcance de muy pocos, que se me antoja perfecta para plasmar toda la crudeza que requiere la pesadilla tecnológica que nos salta a la cara casi en cada página.
Deseando estoy de poder leer la continuación.


