En España, hace poco más de un año casi nadie tenía ni idea de quién era ese tal Deniz Camp y hoy es el guionista de moda y el gran favorito para los premios Eisner de este año. Primero de la mano de Ultimates y sobre todo de Absolute Martian Manhunter, la popularidad del guionista filipino-estadounidense ha crecido hasta tal punto en nuestro país que Astiberri se está animando con sus trabajos creator-owned, como 20th Century Men o ahora este Sucesos críticos variados.
Esperemos también que, del mismo modo, Sucesos críticos variados sea la gran puerta de entrada de Eric Zawadzki en nuestro país ya que es prácticamente su primera obra en ver la luz en castellano. Pudimos verlo brevemente en Bloodshot Desatado, pero quién sabe si podrán rescatarse ahora títulos como The Dregs o Heart Attack.
Sucesos críticos variados es, en primera instancia, una antología. Sin embargo, entre cada uno de los relatos hay una unidad temática, tonal, discursiva y, tal como se intuye en el último capítulo y la presencia de un personaje recurrente, tal vez algo más que vayamos descubriendo a futuro.
Camp y Zawadzki nos dejan así un conjunto de historias donde los viajes en el tiempo, las realidades paralelas, bucles y paradojas son el primer nexo común. Sin embargo, como mandan las buenas costumbres de la ciencia ficción, todos estos elementos científico-fantásticos son el vehículo para otra serie de cuestiones, donde, con Deniz Camp de por medio, obviamente tocarán todo tipo de cuestiones sociales y políticas.
Así, bajo todo este caos y maremagnum de locuras cronales se nos va a hablar de cambio climático, inmigración, precariedad laboral, mercantilización de la sociedad, racismo, paranoia política, malos tratos, relaciones tóxicas… pero sobre todo se nos va a hablar de esos bucles del día a día, de esos bucles cotidianos que tenemos tan normalizamos que damos por obvios o, pero aún, por obviados. ¿No os ha pasado que cada día os parece lo mismo una y otra vez?, ¿que hay un montón de cosas que vemos constantemente repetirse?, ¿que nosotros mismo repetimos mil veces una serie de hábitos y situaciones sin llegarnos a plantear por qué?, ¿que la vida te absorbe en decisiones que no recuerdas haber tomado antes de que puedas detenerte a pensarlo? De esto sobre todo, pero también de otro montón de cosas va Sucesos críticos variados.
Así, el Apocalipsis multiversal, los bucles cronales o las paradojas temporales pueden ser el perfecto hilo conductor, y más en forma de antología, que permite cambiar tema, enfoque y tono en cada historia, por más que haya una intención común y quién sabe si, a juzgar por las pistas que se nos van dejando, una confluencia argumental común. Todas las historias comparten además otros rasgos aquí y allá como un momento de salto de fe, una cierto objeto de fábula, un toque de realismo mágico que convierte lo fantástico en cotidiano, guiños a otras historias que conocemos y una fuerte presencia de lo social y lo existencial, que, en este tebeo, la mayoría de las veces son lo mismo.
Cierto que en cada historia Camp se explaya con los cartuchos de texto en off en más de una ocasión , pero la mayoría de las veces es una especie de guía, una especie de música de fondo que nos sirva de faro en ese pequeño laberinto de juegos temporales y narrativos que nos proponen. Y es que se ha comparado esta serie en más de una ocasión con Ice Cream Man y, tal vez es un poco menos ambiciosa en ese terreno que tan bien cruza lo conceptual con lo formal en la serie del heladero, pero con cada número hay una pequeña vuelta de tuerca narrativa, un experimento que se va volviendo más atrevido con cada capítulo y que a saber lo que nos depara en el futuro.
Así pues, Eric Zawadzki se nos presenta aquí como un artista en expansión y no ya tanto en el plano puramente gráfico, que desempeña con soltura y con un acabado que, a veces, recuerda a una versión más amable del Duncan Fegredo vertiguero, otras al Gabriel Rodríguez de Locke & Key, otras al Michael Lark de Terminal City o incluso otras al Geoff Darrow de Hard Boiled. Simplificando mucho y no sin tiranos un pequeño largo, podríamos aventurarnos a verlo como una especie de destilado de lo que se vino en llamar el estilo Vertigo, si hubiera seguido evolucionando hasta nuestros días. Es en el plano narrativo donde este dibujante canadiense parece tener su terreno de expansión y cada nueva entrega se pone un poco más juguetón enredando con elipsis, bucles y planificaciones, cada vez con un puntito más de riesgo y cada vez con un trabajo previo conceptual mayor.
Con todo, he de decir que su presencia se ve en parte eclipsada por el color de una Jordie Bellaire, que, pese a que seguro se sabe una estrella, tiende hacerse ver sin opacar al dibujante, pero que aquí se hace notar más que de costumbre. En el caso de Sucesos críticos variados no es tanto un render que tape el estilo de Zawadzki, sino una propuesta de color con muchisima presencia, que juega con monocromos y negros tintados y seapra planos y acciones, muchas veces más incluso de lo que lo hace el propio dibujante. Evidentemente, todo forma parte de la propuesta narrativa del tebeo y es unos de los principales responsables a la hora de crear esa atmósfera de cotidianidad ajena y rutina irreal. También en parte es una guía visual en el muchas veces abigarrado estilo de Zawadzki, pero otras, añade una capa más de significado a un tebeo que ya de por sí no anda corto de densidad e incluso cuesta descifrar sus intenciones en algunos momentos.
Sucesos críticos variados tiene aún mucho que demostrar y en USA solo hay tres números más publicados, pero arranca con mucha fuerza para ser uno de los tebeos revelación del año, con dos de los autores revelación del año y quién sabe si para ser uno de esos pequeños clásicos de culto del futuro… o del pasado, ya no lo tengo muy claro.





