Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Spiderman: La sombra del Duende Verde

Spiderman: La sombra del Duende Verde
Guion
J. M. DeMatteis y Howard Mackie
Dibujo
Michael Sta. Maria y Dan Fraga
Tinta
Michael Sta. Maria y Scott Hanna
Color
Chris Sotomayor y Gregory Wright
Traducción
Santiago García
Formato
Cartoné. 128 páginas. Color
Precio
22€
Editorial
Panini Cómics . Enero 2025
Edición original
Spider-Man: Shadow of the Green Goblin #1-4 y Peter Parker: Spider-Man #-1 (Marvel)

Uno lee «Spiderman: La sombra del Duende Verde» y «J. M. DeMatteis» y la reacción inicial tal vez pueda ser torcer el gesto. Vale que, con esto de la línea nostálgica promovida por C. B. Cebulski, estamos viendo montones de autores volviendo a los personajes y conceptos que un día los encumbraron, pero por bueno que pueda a ser DeMatteis, ha mamado demasiado de la teta de La última cacería de Kraven y de su secuela espiritual, El niño que llevas dentro, y, por ende, de todo el asunto del Duende Verde.

Es más, hasta cierto punto recientemente, ya habíamos tenido La cacería perdida de Kraven o Ben Reilly: Spiderman. Sin embargo, no nos equivoquemos, la cosa en Spiderman: La sombra del Duende Verde al final no va por ahí. De acuerdo que podemos tranquilamente meterla en el saco de esta línea revivalista a la que aludíamos, pero no revisita ninguno de los momentos por los que el guionista de Brooklyn es más conocido, sino que se va a esos primeros días de Peter Parker como Spiderman, previos, tal vez incluso, a los que podíamos ver Las historias jamás contadas de Spiderman. Sin embargo, la diferencia es que en todo momento encontraremos aquí en off la narración del Peter de nuestros días y esto terminará siendo fundamental para entender cómo están enfocando la obra los autores.

Spiderman: La sombra del Duende Verde

Al veterano DeMatteis se le une el joven artista filipino Michael Sta. Maria, relativamente novato y curtido sobre todo en la franquicia de Vampirella en Dynamite. Para Marvel ya había hecho algún pequeño encargo suelto, pero Spiderman: La sombra del Duende Verde es su primer trabajo de cierta entidad.

Spiderman: La sombra del Duende Verde rescata al Protoduende. Para todos aquellos que no sean unos frikis sin remedio con memoria fotográfica, este villano tan solo había aparecido antes en un cómic — dos si contamos el refrito incluido en Dark Reign: The Goblin Legacy —. El cómic en cuestión es el Peter Parker: Spider-Man #-1, incluido dentro de aquel experimento del mes flashback de la errática Marvel de 1997. Dicho mes todos los cómics de la casa de las ideas publicaban su número menos uno, situados todos en momentos anteriores al número debut.

En el caso de Peter Parker: Spider-Man #-1, retrocedemos a un momento en que Peter aún no ha sido picado por la araña y Norman Osborn aún está experimentando con lo que en el futuro será la fórmula del Duende. Nels Van Adder terminará por ser su conejillo de indias y la mutación no saldrá muy allá. Toda esta historia se incluye al final de este tomo, a cargo de un infame Howard Mackie y de Dan Fraga, discípulo de Rob Liefeld y no precisamente el más aventajado. Flashbacks sí, pero de los de Vietnam, he tenido releyendo este tebeo y la verdad es que el resto del volumen nos daba de sobra las claves necesarias para entender la historia, pero Panini, al fin y al cabo, no ha hecho más que seguir la guía del recopilatorio USA.

Y sí, el Protoduende será el eje a cuyo alrededor giren las tramas, que no es una, sino varias y un reparto bastante coral los que conforman toda la historia. El Protoduende necesita una cura y una figura surgida del pasado de los Osborn se la conseguirá a cambio de secuestrar a Harry. Gwen Stacy lidia con la enfermedad terminal de su madre, Peter y tía May se enfrentan a la reciente pérdida de tío Ben y, por supuesto, estando Harry y Norman Osborn con DeMatteis de por medio, habrá traumas, montones de traumas circularán por esta historia, nuevos y conocidos.

Spiderman: La sombra del Duende Verde

Pero más allá del conjunto de sucesos que hilan la trama de Spiderman: La sombra del Duende Verde, tal vez lo más interesante es cómo se nos cuenta y en esto el punto de vista es crucial. Comentábamos que toda la historia está narrada por un Peter adulto recordando sus tiempos de adolescencia. Pero más allá del componente nostálgico, que también hasta cierto punto algo hay, se trata más de ver con otros ojos aquellos tiempos que, con todos sus dramas, parecían más sencillos. A diferencia de otras revisitaciones de épocas pretéritas, Spiderman: La sombra del Duende Verde no trata de replicar las sensaciones que nos dejaban Stan Lee y Steve Ditko, sino abordar, de algún modo, lo que en esas historias sucedía desde la perspectiva de un adulto del siglo XXI.

El resultado es que este tebeo está lleno de tristeza, de frustraciones e ira contenida. DeMatteis se ha quitado las afectaciones del terror grandilocuente de La última cacería de Kraven y derivados y, las cosas como son, este señor escribe muy bien, pero se gusta mucho escribiendo.

Sin embargo, aunque la propuesta sirve como experimento, es decir, como un juego de ensayo para ver cómo se perciben estas historia clásicas desde la perspectiva de la distancia, la madurez y un prisma más realista, obviamente hay muchas cosas en este historia, que sacadas de sus reglas del juego del cómic de superhéroes de la edad de plata, no terminan de funcionar, por bien que se las apañe DeMatteis para intentarlo.

Al final, no deja de ser un poco tramposo porque juega a romper la magia y plantea nuevas normas, pero se las salta a conveniencia cuando se requiere. Repito aún así que tal vez no sea tanto su intención crear un universo coherente, como aportar una nueva visión puntual, que probablemente no tenga más recorrido que este experimento concreto y sigue resultando refrescante hasta cierto punto pese a la atmósfera de bajona que inunda toda la historia.

Spiderman: La sombra del Duende Verde

En ese sentido un dibujante como Michael Sta. Maria se presenta a priori como idóneo porque probablemente no puede ser más opuesto a Ditko. Sta. María tiene un registro de corte más realista, repleto de detalles, luces complejas, tramados y texturas. Si las cosas no son tan sencillas como parecían en los tebeos de los 60, el dibujo también debe estar más plagado de información… incluso si es ruido.

De nuevo como idea tiene su encanto, pero el resultado es que el filipino parece más centrado en lo que dibuja dentro de cada viñeta que en cómo se comunican unas con otras para crear la acción. Además, tal vez fruto de su falta de veteranía, aunque no sea nada demasiado exagerado, hay algunos momentos que no terminan de quedar claros. Si le sumamos el ruido visual y las toneladas de texto, la lectura de este tomo se puede hacer algo áspera en algunos puntos

Darle la vuelta a la magia de los tiempos pasados y mostrar los hilos y la tramoya puede tener su aquel y, como experimento puntual y en manos de un talento como el de DeMatteis, en Spiderman: La sombra del Duende Verde termina por funcionar, pero no deja de tener gracia que a la hora de ponernos tiquismiquis y buscarle inconsistencias, sería más fácil encontrarlas a esta historia, supuestamente más adulta y compleja, que a los viejos tebeos sesenteros.