Bueno, bueno… Ha caído en mis manos un nuevo volumen de la línea Grandes Tesoros Marvel de Panini. De hecho, es el segundo que... Grandes Tesoros Marvel. Estela Plateada: Réquiem

Bueno, bueno… Ha caído en mis manos un nuevo volumen de la línea Grandes Tesoros Marvel de Panini. De hecho, es el segundo que tengo, y al igual que el primero está protagonizado por el gran Estela Plateada.

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Su formato llama la atención por el enorme volumen que posee (25.5 x 35.5), que dobla al comic book estándar. Suele estar reservado para grandes hits de la editorial como el Loki de Rodi Ribic, Hijos del Átomo de Casey y Rude o el mencionado Estela Plateada de Stan Lee y Moebius. Ahora es el turno de hablar de Estela Plateada: Réquiem de J.M. Straczynski y, de nuevo, Esad Ribic.

Estela Plateada. Un alien entre nosotros

Desde su aparición en el número 48 de Fantastic Four como heraldo de Galactus hemos visto a Norrin Radd de manera continuada pululando por el Universo Marvel. Ha sido pieza fundamental de la parcela cósmica cuando era gestionada por Jim Starlin, participó en el nacimiento de los Defensores o en la guerra de la Aniquilación, y ello además de haber tenido un par de etapas memorables escritas por Steve Englehart y, especialmente, Dan Slott. También ha protagonizado una serie de animación y fue parte fundamental de la secuela del filme de los Cuatro Fantásticos dirigido por Tim Story. Un bagaje de lujo para un personaje que, pese a su origen extraterrestre, siempre se ha mostrado más humano que muchos habitantes del planeta Tierra.

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Uno de los cómics más destacados protagonizados por el bueno de Estela es precisamente este Réquiem. Publicado originalmente en el año 2007, al amparo de la penúltima reinvención del sello Marvel Knights, como miniserie de cuatro números fue publicada un año más tarde por Panini dentro de su línea de novelas gráficas.

Antes de entrar a tope en faena, advertirles de que voy a hablar de lo que sucede en el cómic sin spoilers, aunque el título de la obra ya deja claro qué es lo que pasa… Pero lo dicho, el que avisa no es traidor.

Estela Plateada: Réquiem. Una carta de amor a las estrellas

La premisa de la obra es simple, directa, y te atiza como un puñetazo en las entrañas. Todo comienza con Estela visitando a Reed Richards porque se siente enfermo y teme lo peor. Sus temores no son para nada infundados, pues el buen doctor le confirma que le quedan semanas de vida.

Ya con este inicio tenemos a J.M. Straczynski construyendo un final a un héroe que, lejos de toda fanfarria y espectacularidad, no va a morir de forma épica salvando al universo o a la gente que ama, no. Su muerte se puede tildar como indigna de un guerrero, solo superada por el fallecimiento del Capitán Marvel original. Ojo, que en este caso hablamos de un final no canónico, por lo que hay que tomarse este Estela Plateada: Réquiem como un What If?, pero uno hecho con un oficio que ya quisieran el noventa por ciento de proyectos especiales que lanza Marvel cada año.

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El guionista de Babylon 5 nos presenta una versión de Estela totalmente mesiánica, casi celestial. Todo un Dios caminando entre hombres, que anhela ser como ellos pese a tener una consciencia cósmica que le permite ser uno con el universo. En los primeros compases de la historia veremos cómo Norrin se mezcla con seres como Spider-Man en un pasaje que incluye a Mary Jane y que es absolutamente delicioso. No me importa admitir que en más de una ocasión se me llegó incluso a hacer un nudo en el estómago pese a lo difícil que, a priori, es conectar con personajes de este calibre.

Cierto es que la historia tiene todos los tropos habituales del escritor, con ese poder inconmensurable que viene del cielo para pasearse entre los mortales tal y como hemos podido ver en Rising Stars o The Resistance. Pero lejos de conformarse con volver a contarnos una vez más lo mismo, nos encontramos con la versión más intimista de JMS, que nos regala una versión de Estela que abraza su lado más melancólico y taciturno.

La historia se desarrolla a un ritmo cocido a fuego lento, donde el texto y el diálogo están muy medidos, siendo gran parte de ellos monólogos internos del propio Estela. Eso sí, Estela Plateada: Réquiem es un tebeo que podrías terminar en media hora si no fuera por el maravilloso arte del dibujante croata Esad Ribic, que echa el resto en cada plancha.

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El arte pictórico de Ribic le ha sentado de miedo a este canto del cisne de Estela. No se me ocurre un dibujante mejor para esta miniserie. Ribic es capaz de transmitir la soledad y frialdad del espacio interior, al mismo tiempo que nos transporta a la calidez que suponen para el antiguo heraldo de Galactus las relaciones que entabla con Reed, Susan, Spidey y compañía.

El desenlace de Réquiem está a la altura de alguien tan noble como Norrin Radd.

Una pena el formato elegido, porque si bien es ideal para mostrar todo el arte de Ribic, su precio y tamaño (esto puede ser un verdadero problema) echarán para atrás a más de uno.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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