Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

El mortal Thor 1, de Al Ewing y Pasqual Ferry

El mortal Thor 1, de Al Ewing y Pasqual Ferry
Guion
Al Ewing
Dibujo
Pasqual Ferry
Color
Matt Hollingsworth
Traducción
Gonzalo Quesada
Formato
Rústica. 80 páginas. Color
Precio
6,50€
Editorial
Panini Cómics . Febrero 2026
Edición original
The Mortal Thor #1-3 (Marvel)

¡Thor ha muerto! ¡Larga vida a Thor! O bueno, igual no porque esta etapa nos llega con el título de El mortal Thor, así que lo mismo puede pasar cualquier cosa. Pero dejémonos de preámbulos y ubiquémonos un poco. Por más que esto sea un número uno, no parte del vacío y, aunque está pensado como una especie de nuevo punto de arranque, esto es, según el propio Al Ewing, el inicio del segundo acto en una gran historia de tres.

En agosto de 2023 llegaba Al Ewing con su Inmortal Thor después de una temporada incierta para el personaje, al quedar inconclusa la etapa anterior por el accidente de Donny Cates. Ewing retomaba la cabecera «Inmortal» que tan buenos resultados le había dado en Hulk, pero aquí los tiros iban por otro lado. En los 25 números que preceden a este nuevo comienzo, el guionista británico se detenía sobre la condición divina de Thor, sobre los mitos y su carácter de historias vivas. Con este punto de partida y pese trabajar un enfoque tal vez algo arriesgado, la serie comenzó con ideas francamente potentes y el dibujo de un Martín Cóccolo que sabía aguantar el tirón con encanto y desenvoltura. Pero he aquí que, cosas de Marvel, comenzaría el baile de dibujantes con desiguales resultados hasta terminar en una Jan Bazaldua con un trabajo que no nos duelen prendas en calificar de desastroso.

El mortal Thor 1, de Al Ewing y Pasqual Ferry

La propia labor de Ewing ha sido desigual en esta etapa, alternando momentos absolutamente gloriosos como el Thor de Roxxon, con otros un tanto farragosos y encerrados en su propio discurso. Al final, todo este volumen terminaba con la muerte de Thor, en un momento que tendría que haber sido profundamente grandioso si atendemos a la magnitud de las ideas y planteamientos que se nos proponen. Sin embargo, la resolución gráfica lastraba el total por completo y dejaba un regusto amargo.

Y así llegamos a este nuevo acto donde, al menos en el plano gráfico la mejora es sustancial, con la llegada del veterano barcelonés Pasqual Ferry. Veterano por edad y por galones, y no solo por su dilatada carrera, en general, sino porque no es su primer rodeo con el dios del trueno. Ya firmaría una andadura a comienzos de la década pasada, con guiones de Matt Fraction, que figura entre las recordadas.

Como decíamos, partimos de un nuevo comienzo que recoge el testigo conceptual de los dioses como historias, que se plantaba en Inmortal Thor. La única manera, pues, de matar un dios es olvidar la historia, así que llegamos a El mortal Thor 1 con un amnésico Sigurd Jarlson —nombre que les sonará a los viejos lectores del Thor de Simonson— intentando ganarse la vida en Nueva York, conseguir un trabajo, pagar el alquiler… solo que Ewing es incapaz de hablar de una sola cosa y, además de continuar esta especie de tesis a varias bandas sobre las narrativas, que ya había comenzado antes, nos hablará además de asuntos más terrenales como la inmigración, la explotación laboral e incluso los movimientos supremacistas.

Para ello, comienza haciéndose una especie de auto guiño al inicio de Inmortal Hulk. Aunque usados de otro modo y con otro objeto distinto, los antagonistas volverán a ser una banda de moteros. De ahí retomaremos a los Hijos de la serpiente, villanos clásicos Marvel a la hora de hablar de cuestiones raciales y supremacismo, solo que esta vez tienen un nuevo líder, que no desvelaré por aquello de los spoilers, pero adelanto que bravo por Ewing por la la inteligencia con la que lo ha encajado dentro de su discurso y la historia que nos venía contando.

El mortal Thor 1, de Al Ewing y Pasqual Ferry

Y es que por más que tengamos más de un buen momento de acción —y bastante bestia en algunos casos—, Ewing sigue dando vueltas a su historia de dioses en la era de las narrativas. Si acaso baja su high concept a un registro más mundano, pero sin por ello restarle riqueza ni dar un paso atrás en lo que venía construyendo. Y de acuerdo que, de algún modo, es un nuevo punto de arranque, pero me temo que quien llegue de nuevas tendrá que subirse en marcha, no ya tanto a la propia historia sino a la idea que hay bajo ella.

Y es que probablemente el número uno, el nuevo formato trimestral de Panini y, sobre todo, el nombre de Pasqual Ferry pueden ser reclamo para que aterrice más de un recién llegado. Curiosamente, en este aspecto, El mortal Thor también es en parte heredero de lo anterior y también nuevo de algún modo.

El tándem Ferry/Matt Hollingsworth es ya un clásico que, además de en Thor ya han coincidido antes en Spiderman, Namor o Doctor Extraño y se tienen cogido el pulso mutuamente. Ferry ha hecho de la necesidad virtud y llegar a los ritmos americanos ha derivado en un estilo tal vez menos preocupado por el acabado, sobre el que prima el diseño, acting y narrativa. Presenta así un aspecto falsamente abocetado —aunque repleto de detalles a nada que nos fijemos— donde la líneas de contorno se permiten ser algo más danzarinas y menos pesadas. Hollingsworth asimila la propuesta de Ferry y añade el extra de peso y separación de planos con el color, sin necesidad de generar un render excesivo, que acompañe sin ruido

El mortal Thor 1, de Al Ewing y Pasqual Ferry

Con todo esto, y teniendo en cuenta que Ferry es un señor de escuela y veteranía considerable, sucede sucede de nuevo algo que siempre pasa con sus cómics: da igual de qué año sean, su estilo siempre se siente moderno y vanguardista; en los 80 lo era y 40 años después lo sigue siendo.

La parte gráfica es al final el principal ángulo de giro entre Inmortal y este Mortal Thor, pero sea por esto o por el cambio de orientación general, este primer número es un rearranque de lo más prometedor. Ideas de fondo interesantes, su dosis de acción flipante y flipada, guiños a viejos tebeos y la sensación de un rumbo premeditado. Tal vez, decíamos, para el recién llegado puede requerir hacer algunos deberes o, al menos, ser paciente hasta que todo se vaya poniendo en su sitio, pero sin duda es lo que necesitábamos todos aquellos que, tristemente, estábamos viendo como el último tramo de Inmortal Thor se venía descalabrando.