Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Berlinoir, de Reinhard Kleist y Tobias O. Meissner

Berlinoir, de Reinhard Kleist y Tobias O. Meissner
Guion
Reinhard Kleist
Dibujo
Tobias O. Meissner
Formato
Cartoné, a color, 150 páginas
Precio
25€
Editorial
Tengu Ediciones. Mayo 2023
Edición original
Berlinoir 1 a 3

¿Qué tendrán los vampiros que nos atraen tanto?. No, no es una pregunta retórica. Es algo que me planteo muchas veces, ya que es ver que un libro, una peli o una serie está centrado en los chupasangres y corro a leerlo. La última obra de estas características ha sido Berlinoir, de los autores Reinhard Kleist y Tobias O. Meissner, publicada originalmente en 2013 en Alemania como serie de tres álbumes y que una década más tarde llega al mercado español de la mano de Tengu Ediciones.

Berlinoir

Lo primero que debo decir es que Berlinoir no es un tebeo más de vampiros. En la obra, los hijos de la noche son la especie dominante en esta versión alternativa de la capital germana. Pero si pensáis que estamos ante otro tebeo más de “reconquista” como V War o como lo que vimos en la película Daybreakers, os vais a sorprender. Berlinoir es mucho más que eso.

Berlinoir. Una distopía con mucho de realidad

Estamos ante una obra densa y no especialmente amable al mostrarnos un nuevo mundo del que apenas tenemos información. Basta con saber que en Berlinoir los vampiros gobiernan a los seres humanos. No estamos ante una dictadura total, al menos en los primeros compases de la obra, pero está claro que la balanza del poder está claramente descompensada.

Reinhard Kleist, novelista de ciencia ficción y fantasía, autor de las biografías de Nick Cave o David Bowie, juega un poco al engaño, mostrando unas primeras páginas donde la desobediencia civil es palpable. Parte del pueblo se rebela contra sus amos, por mucho que estos hayan aportado una falsa sensación de seguridad a las calles. El comienzo es sin duda donde se concentra gran parte de la acción de la obra con algunos guiños a personajes como The Shadow.

Berlinoir

Sin embargo, cuando la serie crece es el momento en que empiezan a mostrarse todas las cartas, dejando a un lado el tono de acción y terror que podría esperarse para abrazar una trama consistente en un thriller político en toda regla. Kleist aborda de manera original esta lucha de clases donde la supervivencia de la clase obrera es más complicada que nunca y donde la clase gobernante chupa la sangre, de manera literal, a la clase dominada.

Lo que hace verdaderamente especial este relato es la forma en que Kleist establece paralelismos entre su creación y la ciudad real. Empezando en unos ficticios años treinta veremos cómo los dirigentes van adquiriendo una posición cada vez más totalitaria contra un segmento de la población que consideran inferior. La división en dos sectores de la monumental metrópoli es una clara alusión al muro de Berlín que dividió la ciudad hasta los años 80. En esta urbe también hay pasión por las artes como el teatro o la ópera, además de referencias al cine de Fritz Lang.

Sin embargo, lejos de limitarse a cumplir con la metáfora facilona, el autor poco a poco va usando Berlinoir para manifestar sus propias ideas políticas con una feroz crítica a los regímenes fascistas o la corrupción provocada por el ansia de poder. En sus páginas, la rabia que siente el pueblo contra los chupasangres queda especialmente bien reflejada.

Estos ingredientes conforman un cocktail muy bien equilibrado, complementado con una serie de giros de guion muy bien dosificados que hacen que la lectura de este integral de ciento cincuenta páginas sea de lo más satisfactoria.

Berlinoir

También resulta satisfactorio el arte de Tobias Meissner. Su estilo casa perfectamente con la historia, su dominio de las sombras (junto a su eficaz uso del color) le sienta a la perfección a unas viñetas donde predomina la oscuridad o las tonalidades apagadas y donde la ambientación es, en muchas ocasiones, más importante que la propia acción. Me ha gustado especialmente la manera en que tiene de mostrar las emociones en los diferentes protagonistas gracias a su dominio del lenguaje corporal. En detrimento debo añadir que su repertorio de expresiones faciales es más bien limitado.

Un elemento que no me ha gustado nada de Berlinoir es el diseño de los textos dentro de las viñetas. Estos se encuentran siempre incluídos en cajetines cuadrados lo que, en algunas ocasiones dificulta y lastra el ritmo de lectura, porque cuesta diferenciar entre diálogos, globos de pensamiento o textos de apoyo. Un detalle menor, pero había que comentarlo.

En resumidas cuentas: Si buscáis un tebeo de vampiros convencional, será mejor que miréis a otro lado. Si por el contrario os apetece meteros de lleno en una obra enfermiza, sugestiva y adictiva, Berlinoir es vuestro cómic.

Por otra parte, la edición de Tengu es sencillamente impecable, con una encuadernación en cartoné, papel satinado de alto gramaje y un PVP ajustado de 25 € para una obra de esta extensión y características.