En 1931 debutó en periódicos de Chicago y Nueva York a modo de tira dominical el detective policiaco más famoso de todos los tiempos:... Dick Tracy (Dailies & Sundays 1943-1945), de Chester Gould

En 1931 debutó en periódicos de Chicago y Nueva York a modo de tira dominical el detective policiaco más famoso de todos los tiempos: Dick Tracy. El éxito del personaje fue instantáneo, hasta el punto que no tardó prácticamente nada en que a su creador, Chester Gould le cayese el encargo de apañárselas para que su publicación fuera diaria. Dicha fortuna se debe a que Dick Tracy es ante todo un pionero, se trata del primer cómic policiaco de la historia, pero sobre sus virtudes hablaremos más adelante.

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Personalmente, pese a que las peripecias de Dick empezaron hace casi nueve décadas, yo conocí al personaje gracias a la sensacional película de imagen real dirigida y protagonizada por Warren Beatty en 1990. Como todo buen blockbuster, la cinta, que se hizo con varios premios Oscars, generó muchísimo ruido mediático. Además de poder ver la película, hubo algún periódico que publicó en color algunas tiras del personaje. Además, las televisiones autonómicas aprovecharon para recuperar la serie animada y pudimos jugar al gran juego que programó la compañía Sega. Ya os podéis imaginar. Sin llegar al impacto de otros estrenos de la época como Batman o la posterior Parque Jurásico, Dick Tracy consiguió teñirlo todo de amarillo durante un corto periodo de tiempo.

Ahora Dolmen tras empezar la recuperación de strips clásicas como Príncipe Valiente, Johnny Hazard, Tarzan, The Phatom, Mandrake, Flash Gordon o Terry y los Piratas, se propone ofrecernos las aventuras de Dick Tracy en una edición preciosa en forma de tomos apaisados trimestrales. Este primer volumen incluye las tiras publicadas entre 1943 y 1945… Un momento ¿No habíamos dicho que la publicación de las peripecias del bueno de Dick comenzaron en 1931? Así es, lo que sucede es que Norma Editorial tuvo los derechos de publicación en 2008 una serie de tomos que abarcaron desde el comienzo hasta 1938.

Dick Tracy

Pero vamos a lo importante, si le dáis una oportunidad a Dick Tracy os vais a sorprender. Lo digo en serio, en primer lugar vais a descubrir que pese a su “antigüedad”, las aventuras de este detective mantienen una frescura tremenda. Su lectura es muy dinámica, las tramas se desarrollan con bastante ritmo pese a que cada dos por tres nos encontraremos con la típica tira-recurso donde se dedican a recapitular los hechos hasta el momento. Pero este es un detalle menor que no impide disfrutar con esta traslación del género Noir policíaco al noveno arte.

Dick Tracy es un detective puro, de prominente e icónica mandíbula cuadrada (un poco como Bruce Timm re-imaginó a Bruce Wayne para su Batman: The animated series), nariz chata y tremendamente resolutivo. No le importa usar los puños, la pistola o la ametralladora para solucionar los casos si se da la circunstancia que le obligue a ello. Vaya, que es un tipo duro de esos que escupen en un cubo de madera que está vacío y suena a metálico.

Otro gran acierto de Chester Gould es la ambientación. Tanto la ciudad como esos primeros planos de personajes propios del medio para el que están concebidas las historias logran atraparte y te ayudan a desplazarte en el tiempo de tal manera que cuando llevas leídas unas cuantas tiras casi consigues percibir el aroma a humo y whiskey barato. Se podría decir que en una Estados Unidos que acababa de ver como Al Capone caía, Gould transmitía en sus planchas su deseo de ver impartida la justicia que tanto anhelaba en unas calles podridas por la delincuencia.

Dick-Tracy

Y es que es en los delincuentes donde Gould echa el resto con una galería de villanos que a buen seguro sirvió de inspiración para algunos de los villanos más famosos de Batman o Spider-Man. La primera historia de este volumen nos presenta al letal Flattop. Este “cabezaplana” es un sicario de la mafia contratado para acabar con Tracy por todas las veces que ha echado al traste sus planes. No será el único, conoceremos también a Ceño, a Temblores o las Hermanas Summer, unas timadoras de mucho cuidado que sirven también de alivio cómico pese a que hay que andarse con mucho cuidado con ellas. Aunque para alivio cómico el del actor fracasado Vitamin Flinheart, recurso habitual de Chester Gould para que nos echemos unas carcajadas por su capacidad para meterse en líos de la forma más absurda e involuntaria.

Las 180 páginas de Dick Tracy se leen en un suspiro. En este total de tiras lejos de ser la “aventura de la semana”, están representadas tres grandes tramas que el autor va desarrollando a la velocidad que le pide el cuerpo. Para mi desde luego ha sido una de las más gratas sorpresas de la temporada.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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