De vez en cuando una editorial nos hace regalos a los amantes del cómic. A los que nos gusta el cómic como medio artístico,... Reseñas desde Star City: Flash Gordon/Jungle Jim 1934-1935

Flash GordonDe vez en cuando una editorial nos hace regalos a los amantes del cómic. A los que nos gusta el cómic como medio artístico, más allá de gustarnos un dibujante o un personaje o un género, y que leemos todo lo que nos echen encima, de vez en cuando una editorial saca una serie que no esperamos, que no es la última novedad de turno, lo más in, lo más moderno… Dolmen Editorial le ha hecho un enorme regalo al amante del cómic sacando una edición fantástica con la recopilación de las tiras de prensa de Alex Raymond durante 1934 y 1935 en las páginas de los periódicos de cada domingo del grupo King Features de William Randolph Hearst. Una edición muy cuidada, en gran tamaño, intentando recuperar el formato de publicación original, esto es, con tiras en la misma página de Jungle Jim y de Flash Gordon.

Ambas tiras nacían como respuesta al Tarzán de Harold Foster para el United Feature Syndicate, y al Buck Rogers de Philip Francis Nowlan para la Dille’s syndication company. Y es que Raymond era un autor muy inquieto, que intentaba abrirse camino en la industria y presentaba proyectos continuamente. Abrumado por la fantasía de Buck Rogers, intentó vender un proyecto similar que fue rechazado, pero King Features intentaba comprar los derechos de John Carter de Marte, cuando Raymond apareció nuevamente intentando colocar su proyecto espacial. La negativa de venta de derechos provocó que Raymond lo diera todo para presentar su Flash Gordon, proyecto que finalmente fue aceptado por la empresa. Como nos cuentan en la introducción de este tomo, es curioso cómo el no poder hacerse con los derechos de John Carter daría origen a la creación de Flash Gordon, y cuatro décadas después el fracaso para conseguir los derechos de Flash Gordon daría lugar a la creación de Star Wars. Lo curioso es ver cómo ha influido Star Wars en las versiones cinematográficas posteriores tanto de Flash Gordon como de la propia John Carter de Marte… Las vueltas que da la vida.

La historia.

Jungle Jim nos presenta a Jim Bradley, un tipo que caza animales en la selva para venderlos al circo de EE.UU. La historia se nos presenta como un trasunto de Tarzán de los monos, solo que con un tipo que viene de la civilización. Sin embargo, es un defensor de los animales y se enfrentará a avariciosos cazadores que quieren hacer la competencia vendiendo animales al extranjero, suplantadores de Dioses en la jungla que tienen engañado a los aborígenes, o temibles orientales que intentan «salvaguardar» el secreto del valle de Mi-Ki.

Flash Gordon nos cuenta la historia de un jugador de polo licenciado por la Universidad de Yale que acaba en un cohete espacial dirigiéndose al Planeta Mongo, que se abalanza sobre la Tierra amenazando con destruirla. Allí, amén de salvar a su planeta natal, se enfrentará al temible Emperador Ming, y conocerá a un sinfín de razas alienígenas y tendrá que enfrentarse a monstruos de todo tipo y criaturas bizarras a más no poder. Le acompañan en su aventura la joven inocente Dale Arden y el Dr. Zarkov. En Mongo, entre huída y huída in extremis de la muerte, conocerá a los hombres tiburón, los hombres león, los rebeldes liderados por el príncipe Barin, los hombres halcón de Vultan… y un largo etcétera.

El autor.

Flash GordonAlex Raymond necesita poca presentación, pero ya hablamos de su obra a propósito de la edición de su Agente Secreto X-9. Si esa era una obra diaria que provocaba un desgaste evidenciable con el paso de los años por parte del autor, como es lógico, las tiras de Jim de la Jungla y Flash Gordon eran dominicales. Se presentaban en una página ambas, con una distribución de 3×3 viñetas (de media) para Jim frente a las 3×4 de Flash Gordon.

Si bien Flash Gordon era un absoluto derroche de imaginación, con la aparición de numerosos personajes, razas, criaturas alienígenas, mucha acción desenfrenada, triángulos amorosos y un villano carismático, el bueno de Jim Bradley tenía una tira algo más plana. Puede que se debiera a que era una versión de un personaje que tampoco daba para mucho más de lo que ya había contado Foster, por mucho que lo pusieran como alguien que venía de la civilización. Los villanos eran muy variados, y a veces dan una aspecto de improvisación que le resta calidad a la tira. Hay que ser coherentes. Estamos hablando de los primeros trabajos de Raymond, y se nota que está intentando desenvolverse en una serie abierta como esa. De hecho, a medida que avanza la serie, comenzaremos a ver a personajes más carismáticos, a villanos con entidad y más o menos «regulares» durante unas cuantas semanas como es el caso de Cho Fang o de Hawk Bruder.

Resulta curioso ver cómo tratan a los indígenas, y el desprecio con el que se refieren a los negros, casi como otro animal más de la selva, en algunas ocasiones, pero hay que ponerse en contexto histórico y entender que estamos hablando de unos EE.UU. en 1934, donde la esclavitud se había abolido tan solo 70 años antes… Jim es noble con ellos y no les trata mal, pero los textos de apoyo suelen ser bastante llamativos en algunos casos.

Pero si Jungle Jim tiene un cierto valor histórico, Flash Gordon además resulta una lectura muy agradable 80 años después. Muy variada, con muchos personajes, planteando interesantes triángulos amorosos (Dale-Flash-Aura), presentando a muchos personajes y razas… y manteniendo un solo villano principal como es el Emperador Ming, el despiadado. Tiene mucha acción y resiste el paso del tiempo con fuerza. No se hace para nada una lectura árida.

La edición está coordinada por Rafa Marín, y se nota el cariño que le ha puesto el gaditano a ella. Intenta respetar el formato original de publicación y está presentado en un gran tamaño que permite disfrutar del dibujo de Raymond e ir apreciando su rápida evolución como artista.

En definitiva, Flash Gordon/Jungle Jim 1934-1935.

Edición de diez de una obra que es historia viva del cómic. Flash Gordon, incluso siendo una versión de otras series, consiguió perdurar en la cultura popular consiguiendo posteriores versiones televisivas y cinematográficas. Dolmen ha sacado una auténtica joya, imprescindible en la biblioteca de cualquier aficionado que se precie. Si bien hay algún bocadillo repetido (respetando ilógicamente la versión original), y algún texto que se sale del bocadillo, hay que decir que la edición es impecable: Un papel fantástico, una reproducción de materiales maravillosa y un respeto al original que resulta un disfrute para la vista. Espero sinceramente que funcione y podamos seguir contando con futuros tomos para completar la colección.

Flash GordonDolmen ha editado esta obra en un tamaño enorme de 38,5×30 cm, con 120 páginas de papel poroso de alto gramaje a un precio de 34,90€. Un precio que, si bien, puede parecer elevado, lo merece hasta su último céntimo.

Lo mejor: Recuperar en estas condiciones un material histórico como este. Lo bien que soporta Flash Gordon el paso del tiempo. Me encantan cómo se incluyen esos recortables de los personajes de Flash Gordon para ponerle trajes a los personajes. La edición es preciosa.

Lo peor: Jungle Jim en comparación con la otra tira sale perdiendo… Que el precio pueda asustar a alguno y la deje pasar.

Para amantes del cómic, así… en plan rotundo. Para fans de las tiras de prensa clásicas. Para seguidores de la obra de Alex Raymond.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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