Con un título tan sugerente como Voy a partirle la cara a mi jefe, es fácil que nos pique la curiosidad por esta obra editada por Grafito que se encuentra en preventa desde el 18 de septiembre hasta el 18 de octubre con los habituales extras que motivan a la compra directa a la editorial si tenemos claro que lo queremos leer. Esta obra está escrita por Abel Alves (Asalto al tren de Glasgow, Esbirros) y dibujada por un irreconocible José Ángel Ares (En camino, El rey de la carretera) por un cambio de estilo sorprendente. Una obra con una premisa bastante llamativa que oculta tras esa vistosa fachada temas muy interesantes como la resiliencia, la autoestima y la gestión de nuestras vidas siendo empáticos con nuestro entorno sin que ello lleve a perjudicarnos.

Elena trabaja en una oficina, y su jefe es un imbécil. Su pareja está en paro y se pasa el día tirado en el sofá jugando con la consola, mientras que ella tiene que soportar la presión de su trabajo sin demasiada ayuda al llegar a casa. Un día, llega esa gota que colma el vaso y Elena pierde los papeles y acaba teniendo una discusión excesivamente subida de tono con su jefe. Piensa que va a ser despedida, cuando él le hace una oferta que la deja fuera de juego: Aceptar una pelea con él en tres meses con reglas de Artes Marciales Mixtas (MMA).
A medida que vas viendo el planteamiento de la historia, sorprende mucho ver una situación tan extrema, que te hace plantearte cómo reaccionarías si te vieses en ella. Lo más interesante es que es como esos trucos de magia en los que el mago te dirige la vista con una mano mientras esconde la bolita en la otra y eres incapaz de mirar adonde realmente deberías. Aquí Alves y Ares te cuentan cómo gestiona Elena la situación, el entrenamiento, pero si miras con atención ves al fondo cómo ha estado gestionando su trabajo, su vida en pareja, y cómo ha sido una mujer complaciente que apenas ha sabido ponerse en su sitio, que gracias a lo que le está sucediendo comienza a abrir los ojos y a reconducir su vida. Me ha parecido sutil pero inteligente cómo plantean el verdadero mensaje de la historia para que no se convierta en algo manido o moralizante, con una construcción de personajes sobria y equilibrada.

Y vuelvo a Ares, y a lo que comentaba del sorprendente cambio de dirección en su estilo. Una vez comenzada la lectura tuve que volver un par de veces a los créditos y a la información de la editorial por ver si es que había alguien más implicado, porque no me parecía para nada el mismo dibujante al que había visto en Rosa y Javier o su última En camino. Todo tiene su explicación, y si queréis saber por qué ha decidido introducir ese cambio, solo tenéis que leer sus palabras al final de la obra, donde lo explica por completo. Sea como sea, decir que encaja muy bien con este tipo de historia, con un estilo menos cercano al cartoon, con un tono más crudo. Es capaz de expresar toda la contención de Elena, que aguanta al mismo tiempo que suma una gotita más en ese vaso a punto de rebosar. Encuentra en el reto una vía de redirigir su vida, de evitar que le vuelva a suceder lo mismo, y ponerse ella como prioridad, frente a los demás.
Al ser una preventa, y no un crowdfunding, todas las recompensas están desbloqueadas, por lo que recibiréis si decidís comprar en la web un lápiz con el logo de la editorial, un punto de lectura de la obra, una libreta de «lista de gente a la que quiero partirle la cara», una lámina en A5 con una escena de la obra y una maravillosa totebag con el nombre de la obra que seguro se convierte en un imán de miradas por la calle y una declaración de intenciones en vuestros trabajos. XD

En definitiva, Voy a partirle la cara a mi jefe es una obra que merece mucho la pena, por su frescura en el planteamiento de la idea pero también por cómo utiliza la violencia para realizar una crítica de la sociedad actual en la que cada vez somos más individualistas y no pensamos con mentalidad de grupo. Un personaje muy interesante, que huye de los clichés, más cercano al personaje de Edward Norton en El club de la lucha o al Wesley Gibson de Wanted que al Bill Foster de Un día de furia, aunque todas esas obras se nos van a venir a la cabeza mientras la leamos. Se trata de una historia con un concepto igual de potente y muy bien desarrollado. Probablemente te sorprenda.
Lo mejor: Cómo está planteada y lo que quiere contar tras esa impactante fachada. El dibujo de Ares con ese cambio de estilo.
Lo peor: Quedarte en la premisa sin ver realmente el trasfondo.
