Un caso curioso el de Usagi Yojimbo: Hielo y nieve. Es como si a Stan Sakai le dieran un poco igual los aspectos editoriales y comerciales de su colección; como si, tras más de 40 años de historietas de Miyamoto Usagi, solo le preocupara seguir contando el próximo capítulo del viaje de su samurai de orejas largas.
Obviamente, esto no es del todo así o la serie no habría pasado de Fantagraphics a Mirage y después de Dark Horse, IDW y otra vez Dark Horse, pero el caso es que, por ejemplo, para el lector español, esto puede pasar completamente desapercibido. Y no solo porque en la edición de Planeta Cómic si se haya optado por una continuidad transparente a los cambios en USA, sino porque para Stan Sakai no parece haber la más mínima diferencia a la hora de contar sus historias. El único cambio apreciable —y este sí fue reflejado por Planeta con cambio de formato— fue la transición del blanco y negro al color cuando en 2019 abandonó Dark Horse, su casa durante más de veinte años, para desembarcar en IDW.
Y todo esto viene al caso porque Usagi Yojimbo: Hielo y nieve marca su regreso a Dark Horse. En diversas entrevistas, Stan Sakai ha manifestado que el cambio a IDW se debió principalmente al viraje al color, ya que le ofrecieron reeditar coloreado todo el material antiguo, y a algo tan mundano como que IDW estaba más cerca de su casa. También se ha sabido que el regreso a Dark Horse viene del brazo de crear su propio sello, Dogu Publishing, con intención de extender el universo de Usagi, pero todas estas cosas no parecen importarle lo más mínimo a Usagi Yojimbo: Hielo y nieve. De hecho resulta desconcertante, por más de un motivo, saber que los cómics aquí publicados salieron originalmente en forma de miniserie en su país de origen.
Para empezar, la historia continúa directamente de Usagi Yojimbo: El dragón verde, con varias alusiones a la conspiración del dragón durante el desarrollo de esta historia, que recordemos, se había publicado en USA en otra editorial. Segundo, se trata de una miniserie de 5 números pero la saga de Hielo y nieve son cuatro y deja el quinto capítulo para Aldeas, una historia autoconclusiva independiente, lo que no viene a encajar del todo con la estructura habitual de las series limitadas. Y tercero, si nos leemos la letra pequeña de la edición de Planeta sobre los créditos originales, por ahi nos dice que «estos cómics también son conocidos como Usagi Yojimbo #270-274», con lo que queda claro que hay un propósito de serie regular ininterrumpida, nos digan lo que nos digan.
Con en este inmenso preámbulo pretendo dejar claro que Usagi Yojimbo: Hielo y nieve es, al fin y al cabo, el siguiente capítulo de la larga saga de las andanzas de Miyamoto Usagi y que el inicio de etapa editorial no supone el más mínimo reboot en lo argumental. El que este tomo pueda suponer un punto de enganche no es sino porque Sakai siempre resulta accesible, nos acerquemos cuando nos acerquemos.
Y ahora sí, seguimos a Usagi y Yukichi tras los sucesos de El dragón verde en su constante deambular, en esta ocasión por las montañas nevadas del norte de Japón. Sin embargo, hasta casi el final de la saga y la pequeña historia final, Usagi es poco más que un secundario, porque Usagi Yojimbo: Hielo y nieve es una historia para Jei, el villano.
Desde hace algún tiempo teníamos a Jei, gran némesis de Usagi, tras la pista de nuestro samurai de orejas largas, acompañado por la joven e inquietante Keiko. En esta historia, de un modo un tanto desconcertante, se hará con el mando de una banda de forajidos y junto con ellos llegará a la largamente esperada confrontación con Usagi. Pero además, y como no puede ser de otro modo, no faltarán yokais y espadazos a diestro y siniestro.
No es para nada habitual en Usagi una saga centrada en el villano e incluso veremos a Jei enfrentándose a otros villanos, pero probablemente en cuestión de antagonistas, el siniestro monje que dice ser la cuchilla de los dioses no tiene parangón. Además, si lo pensamos, este giro de foco encajaría como un guante en la idea de expansión del universo Usagi que viene asociado a esta nueva etapa con el sello Dogu, con lo que probablemente no ha dicho su última palabra.
La aldea, la historia final, casi de complemento, podríamos decir, gira de algún modo al terror cuando Usagi y Yukichi deciden dar tregua a sus cansados huesos en un pequeño pueblo en el que nada es lo que parece.
Y es que la acción, el terror, el bélico, el costumbrismo y prácticamente cualquier género que se nos ocurra puede tener su sitio en Usagi Yojimbo y la estructura del viaje lo admite absolutamente todo. No parece importar el destino, hace tiempo que se nos olvidó a dónde va Usagi, si es que alguna vez nos lo dijo, sino los encuentros y altos en el camino. Y así transcurre también la carrera de Stan Sakai, quien con sus 73 años aún parece tener curiosidad por saber a dónde lo llevará su conejo samurai, con idas y venidas, cambios de editorial y de formato, que para en ningún suponen obstáculo alguno en su incansable e inalterable periplo. Y por muchos años más.





