The Boys se ha convertido en una de las obras más populares de Garth Ennis. El éxito de la serie de Amazon ha conseguido... The Boys. Querida Becky

The Boys se ha convertido en una de las obras más populares de Garth Ennis. El éxito de la serie de Amazon ha conseguido elevar su popularidad probablemente incluso por encima de Predicador. Sin embargo, no es de extrañar cuando oímos hablar de The Boys. Querida Becky, un cierto recelo ante una secuela a una serie con un final como el que tuvo The Boys. Puede que tuviera sus momentos bajos  hacia la mitad e incluso que corriera riesgo de enfangarse en la violencia y el chiste zafio, pero terminó por todo lo alto con ese nudo en la garganta que tan bien nos sabe dejar el norirlandés.

The Boys. Querida Becky

Recuerdo que tuve la suerte de participar en una entrevista grupal a Garth Ennis en el Salón del Cómic de Barcelona de 2011 y la verdad es que rompió todas mis expectativas. En lugar del gamberro de bar que esperaba encontrar, me hallé ante un tipo serio, comedido y extraordinariamente inteligente. Un tipo que sin despeinarse nos vaticinó el gran auge del cómic independiente un año antes de que se vieran los primeros signos.

Desde entonces busco a ese tipo inteligente en sus obras, incluso cuando están vestidas por capas y capas de chistes de pollas y tripas, y casi siempre está ahí. Y lo mismo ocurre con The Boys. Querida Becky. Ennis y Russ Braun nos sitúan doce años después del final de la serie. Apenas ya existen superhéroes. Utilizando la misma analogía del cómic, solo quedan baterías y bajistas. Hughie y Annie viven tranquilos en Escocia cuando un día le llega un viejo diario, el diario en el que Billy Carnicero cuenta el momento en que decidió que acabaría con todos.

The Boys. Querida Becky

The Boys. Querida Becky es a la vez una secuela y una precuela. De hecho, la verdadera carga argumental está en la historia del pasado, una historia de The Boys antes de la llegada de Hughie, que presenta un nuevo y estrafalario grupo, un nuevo jugador que lo ha puesto en marcha y toda una confabulación mediática un tanto enrevesada. Pero de nuevo, The Boys. Querida Becky, no va de eso. De nuevo, y como sucedía en la serie original, la cosa va de Hughie y Carnicero, de cómo la figura del segundo sigue influyendo en el primero y hasta qué punto la muerte de Becky fue el motivo de la salvaje cruzada que emprendería Billy. La nueva historia de superhéroes, el nuevo grupo y lo que le rodea no aportan absolutamente nada a la serie original, ni siquiera al resto del grupo. Querida Becky es un epílogo a los personajes de Hughie y Carnicero. Esto siempre fue de ellos.

Y Ennis seguirá queriendo parecer el payaso de la clase y mientras nos reímos de los chistes de pajas cósmicas y el gore recreativo, nos deja sus perlitas sobre el maniqueo debate de la corrección política repartiendo a ambos lados, el Brexit, los medios de comunicación e incluso recaditos a Warner y al fandom. Ennis sabe darle la vuelta y plantearlo todo desde puntos de vista poco comunes y extraordinariamente ingeniosos y casi todo a través de esos diálogos en los que probablemente no tiene rival en todo el mercado del cómic actual.

The Boys. Querida Becky

A menudo se nos olvida hablar de Russ Braun. Más allá de Garth Ennis y Darick Robertson, creadores de la serie original, Braun dibujó casi la tercera parte y consiguió que apenas echásemos de menos a Robertson. Tal como hizo en sus 25 números anteriores, Braun se queda en un segundo plano dejando que los diálogos y las payasadas de Ennis tomen el protagonismo. Incluso puede que alguna que otra vez veamos algo de brocha gorda en sus actings, pero nos reímos cuando hay que hacerlo y nos dejamos sobrecoger cuando toca y eso no solo es cosa de Ennis. Por momentos, nos olvidamos de que estamos mirando dibujos y solo vemos personajes y eso es uno de los mayores halagos que se le pueden hacer a un dibujante de tebeos.

The Boys. Querida Becky puede no ser un cómic para quienes vienen de la serie de TV. Las tramas de los supers, la ultraviolencia y el humor cafre están ahí, sí, pero lo que realmente nos deja es el estremecedor homenaje mutuo que se rinden estos amigos/enemigos que son Hughie y Carnicero, el gran epílogo a una dinámica que solo existe en los comics que en su día nos dejaron Garth Ennis, Russ Braun y Darick Robertson.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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