Un año más termina el Salón de Comic de Barcelona y un año más nos deja un buen puñado de entrevistas. Para abrir fuego...

Un año más termina el Salón de Comic de Barcelona y un año más nos deja un buen puñado de entrevistas. Para abrir fuego nos soltamos la melena y arrancamos con el que podría considerarse el invitado estrella del año. Pero las estrellas son lo que son y la agenda de Garth Ennis no permitió que le entrevistáramos por separado. El resultado de esto fue un encuentro grupal bastante nutrido y variopinto, entre los que esteban los colegas de Zona Negativa, con quienes nos coordinamos para poner hoy a vuetra disposición esta charla que resultó de lo más interesante y sorprendente. Arrancamos…

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Háblanos sobre Jennifer Blood, la nueva serie que estás escribiendo para Dynamite… ¿de dónde surge la idea del personaje y cuáles son sus motivaciones?

Jennifer Blood es algo que empecé a pensar hace un año o año y medio… es en parte una justiciera –el clásico personaje justiciero– y en parte una ama de casa. Creo lo que la inspiró fue… no sé si conocéis Weeds por aquí ¿ama de casa por el día, “camello” de drogas por la noche? Pues mi personaje es ama de casa de día y justiciera asesina por la noche. Y es una historia muy ligera y alegre. No está hecha para tomarla muy en serio, en la línea del Hitman que hice hace diez años. Tiene un tono muy desenfadado; en la línea del material más cómico que he hecho. Es un cambio agradable, en realidad, porque todo lo que he estado haciendo últimamente es muy oscuro, muy macabro y muy serio: The Boys se está volviendo cada vez más oscura; Crossed es un material bastante duro; y las historias belicas que escribo no son precisamente para echarse unas risas. Así que ha estado bien hacer algo con un tono muchísimo más desenfadado.

Tras tratar temas como el sexo y la religión en el cómic, ¿cuál es el siguiente tabú que quieres demoler?

[Risa contenida] En realidad no me propongo ir derribando tabú tras tabú uno detrás de otro o escribir sobre psicópatas extremos por la psicopatía en sí misma; simplemente me siento atraído a esa clase de temas. Algo que digo a menudo es que no creo que mis cómics sean particularmente extremos… si los comparas con otros cómics sí, evidentemente lo son, no hay duda, porque presentan monstruos superpoderosos contra superhéroes. Pero si ves mis cómics en su contexto, en un contexto más amplio (televisión, cine, novelas), entonces creo que encajan mucho mejor y no parecen tan, tan extremos. Por eso prefiero aproximarme a mi trabajo dentro de un contexto más amplio; porque, sí, al lado de los superhéroes siempre voy a parecer un enfant terrible, pero no creo que sea lo mejor para entender mis historias.

Viendo tu obra en The Boys o tu trabajo en el sello Avatar ¿alguna vez un editor ha puesto límites a lo que querías hacer?

En The Boys, en concreto, no. No en Dynamite, que es donde actualmente se publica. Pero cuando The Boys empezó probablemente sepas que lo hizo en WildStorm, una división de DC Comics, y la dejaron libre –o, mejor dicho, se libraron de ella– a los seis meses. Y no fue tanto una cuestión de sentido de censura o de personajes depravados o de líneas argumentales sino más bien una desaprobación al cómic entero. La razón era que los personajes superheroicos de The Boys se parecían demasiado a los personajes superheroicos que DC publica, y no puedes tener a personajes que se parecen a los que vendes en camisetas, cajas para el almuerzo y de los que haces películas en un cómic como The Boys haciendo las cosas que hacen en The Boys. Así que se libraron de ellos en un suspiro, pero nadie en Dynamite me ha dicho jamás nada ni me ha censurado nada.

Te daré otro ejemplo: también trabajo para Avatar Press. He hecho con ellos Crossed, Wormwood y alguna que otra historia bélica. Su editor es William Christensen. Y lo cierto es que él ya había traspasado los límites de lo que yo mismo publicaría mucho antes de que yo lo conociera. Por consiguiente, tanto en Dynamite como en Avatar tengo dos casas en las que me siento muy feliz y en las que no me tengo que preocupar por ninguna censura.

En tus primeras obras en Crisis tratas las problemáticas de la religión vinculadas a un contexto local muy concreto que supongo que has vivido. Y luego cuando cambias al mercado norteamericano sigues tratando los mismos temas, las nuevas problemáticas vinculadas a la religión pero en un nuevo contexto como puede ser la búsqueda personal de Dios o las nuevas iglesias, la familia en el sur profundo. Me interesaba ver cómo habías adaptado este interés tuyo por la problemática religiosa a este nuevo contexto.

Mi interés por la religión siempre viene marcado por un cariz negativo a la hora de abordarla. Parto de una base atea y veo los efectos de la religión y la fe en la gente y en la sociedad. Es algo ya presente en True Faith –que era, efectivamente, una de las primeras– y que me llevé al mercado americano cuando empecé a escribir cómics allí.

Siento una profunda fascinación por un montón de cosas que no me gustan; y la religión es una de ellas. Y cuando exploro esto, por ejemplo en Wormwood, lo que hago es utilizar a los personajes de la Biblia: Jesús, Dios, el Anticristo, el Diablo, las meretrices de Babilonia… utilizo esos personajes como si fueran personajes de la historia, que es lo que son para mí, de la misma forma en que lo hizo Alan Moore con los personajes de la literatura victoriana en The League of Extraordinary Gentlemen. Uso a los personajes de la Biblia y hago lo que quiero con ellos. Por tanto, sí, la religión es algo que siempre llevo conmigo a casi todos los proyectos que abordo, pero nunca me veréis abordarla desde una perspectiva positiva: las historias sobre religión, y esto es un elemento común, siempre son negativas.

En su obra aparecen personajes con grandes poderes, que pueden ser de origen divino, de origen demoníaco, superheroico o con grandes armas… que raramente utilizan para el bien; antes al contrario. Es decir, es prácticamente el reverso del comic-book norteamericano habitual (superhéroes). ¿Tiene una falta absoluta de fe en el género humano? Es decir, ¿es un escéptico convencido? ¿Piensa que el poder corrompe definitivamente?

Creo que esencialmente es así, sí. Yo no diría que soy completamente escéptico cuando se trata de la gente, de la humanidad… pero sí que veo una decadencia gradual, la desintegración gradual del núcleo moral de los personajes a medida que usan y abusan de su poder. Es algo que resulta casi inevitable.

Si os fijáis en The Boys hay dos personajes –Carnicero, el líder, y Wee Hughie, su segundo al mando– a través de los cuales exploro las dos posibles aproximaciones al poder: Hughie lo rechaza, no lo quiere, le asusta y no quiere cargar con esa responsabilidad; mientras que Carnicero por el otro entiende que necesita ese poder para conseguir unos fines que no son otros que los de controlar a todos los superhéroes no sea que son sus enormes poderes acaben destruyendo el mundo, destruyendo millones de vidas y arruinando la sociedad. Y aunque Carnicero sabe que todo aquello que le da miedo a Hughie le afecta y le corrompe, asume y acepta su poder porque está absolutamente determinado a cumplir con su trabajo.

Creo que probablemente sea una buena forma de considerar el efecto del poder en la gente y en la sociedad: empiezan con la mejor de las intenciones determinados a cumplir con su trabajo, pero gradualmente se acostumbran demasiado a ser poderosos y se corrompen. La carrera de cualquier político de éxito lo ilustra mejor que nada.

El cómic y el cine están cada vez más relacionados. Hay globalización cultural, hay una moda constante de adaptaciones de cómic a cine y también de productos de cine que luego se convierten en cómics. E, incluso ya se está hablando y lleva tiempo hablándose de la adaptación televisiva o cinematográfica de Predicador. Yo quería saber si, según su criterio, este trasvase entre los dos medios, entre el noveno y el séptimo arte, es algo positivo o algo negativo.

Lo único que ha pasado es que los cómics se han puesto a la altura de todo lo demás. Las productoras están siempre buscando ideas y, una vez que la puerta se abrió de golpe hace diez o quince años con las películas de Batman y X-Men, se dieron cuenta de que podían usar los cómics como una especie de fuente de ideas. De tal forma que nos unimos a novelas, obras de teatro, series de televisión y a otras fuentes de inspiración de Hollywood. No hay nada particularmente sorprendente al respecto.

En cuanto a Predicador, todo lo que puedo decir es cada dos años más o menos alguien compra los derechos, todo el mundo se emociona, se nombra a un director, nombran a estrellas para el proyecto… pero nunca pasa nada. Hace ya quince o dieciséis años que salió el primer número y desde ese mismo verano en Hollywood ya se estaba pensando en hacer una película. Eso fue hace dieciséis años y no ha pasado nada. Así que cuando me hablan de películas tiendo a decir que lo creeré cuando lo vea.

Hay cierta controversia con las así llamadas «novelas gráficas». Hay gente que dice que eso es una etiqueta para el mercado, hay quien dice que es un movimiento de vanguardia, hay quien dice que es un estilo como el de Maus y similares. ¿Crees que representan una amenaza para el comic-book tradicional o que son simplemente otro campo para explorar o que son una nueva industria? ¿Qué opina de que los cómics sean ahora objeto de estudio académico?

Bueno, respecto a la última noción, me parece estupendo el hecho de que los cómics sean estudiados como cualquier otra materia. Respecto al término «novela gráfica», que creo que surgió a la palestra hace como veinticinco años aunque no sé quién lo usó primero… me parece bien. Lo que significa para mí en un cómic como The Boys es que puedo aproximarme a la «novela gráfica» con el énfasis en lo de «novela», y puedo tratar cada número como un capítulo de esa novela. Así que me siento como si estuviera escribiendo una novela gráfica de noventa capítulos y un día pudiera tener en la estantería los doce recopilatorios. Es algo que aprendí con Predicador, con Hitman y con Punisher: significa que no tengo que preocuparme de que cada número suponga un comic-book completo sino considerarlo como el capítulo de una novela gráfica en el que puedo hacer que la historia se desarrolle, puedo dejar que las cosas respiren y puedo escaparme de las restricciones del cómic mensual tradicional. Así que de todos los significados ése es el que yo escojo para «novela gráfica» y la verdad es que me va bien.

Si no recuerdo mal su último trabajo para la línea Vertigo fue Historias de la guerra, que terminó en 2003. Me gustaría que explicase un poco los motivos por los que decidió pasar de Vertigo a otra editoriales como WildStorm, Avatar, Image o Dynamite, y si tiene planes en un futuro cercano de realizar nuevamente trabajos para el sello Vertigo.

Voy allí donde me dan las mejores condiciones para trabajar, el mejor trato, el mejor sueldo, la mayor libertad creativa, el mayor control creativo, la gente más competente con la que trabajar. Y Vertigo, al pertenecer a DC, al pertenecer a una gran corporación, sólo me puede ofrecer cierto control creativo, cierta libertad creativa. Y por contra si me voy a Dynamite o Avatar tengo el 100% del control creativo sobre lo que escribo, sobre lo que va a parar a la página. Vertigo no está en una posición de poderme ofrecer eso. Y además en el lado contractual de las cosas hay unas cuantas desventajas a la hora de firmar –incluso un contrato que me dé los derechos de la obra– con una megacorporación como Time Warner: en Avatar y Dynamite yo poseo el 100% de todo lo que hago y las ventajas de algo así son tremendamente obvias. Si tuviera que expresarlo en cifras, la libertad creativa de la que gozo en Avatar o Dynamite sería del 100% –y aquí estoy hablando simplemente en términos de que me censuren o no, por lo que en estas dos editoriales no soy censurado en absoluto–, en Marvel (en la línea MAX) sería del 95% –que está muy bien– y en Vertigo del 60 al 70%. Sencillamente hay un montón de cosas que no podrías hacer ahí.

Me gustaría añadir que en estos momentos –y no sé si esto es cierto– los cómics americanos están viviendo un tiempo de crisis. Es algo que pasa en ciclos de tres años en tres años. Y creo que esta vez la víctima va a ser el tipo de colecciones adultas que publica la línea Vertigo. Creo que el hecho de que no vendan bien va a generar recortes en la línea y que Vertigo va a sufrir severas limitaciones. Si sobrevivirá o no, es algo que no sé. Y creo que a cambio veremos a un montón de dibujantes y guionistas hacerse desviar del camino a los superhéroes para darles un contenido un poco más violento y sexual. Eso es lo que va a pasar esta vez. Y por eso creo que es un buen momento para la gente como yo estar alejadas de la línea Vertigo y estar en editoriales donde tengamos más control sobre nuestro trabajo.

¡Qué pena!

Lo es. Vertigo estuvo consiguiéndolo durante veinte años, lo cual es muy impresionante para un sello de una editorial de cómics ubicada en la macrocorporación más grande del planeta. Pero ya sabes: más bien es como si hubieran tardado en descubrir lo que estaban haciendo y pillarlos.

Hablando de regresos… vuelves a trabajar para Marvel. Háblanos un poco sobre cómo ha sido el proceso y en qué colección o colecciones vas a trabajar.

Sólo tengo un proyecto en Marvel y probablemente saldrá el próximo año: Nick Furia; el Nick Furia que solía reflejar en el cómic Punisher Max. Por tanto, no es el tradicional super-espía de SHIELD, sino más bien el combatiente molón. La historia transcurrirá durante unos cuarenta años y se ambientará en Francia, Indochina, Cuba (a principios de los sesenta), Vietnam (en los setenta), Nicaragua y El Salvador (en los ochenta). Y también veréis el cuadro completo de lo que es la CIA.

Respecto a volver a Marvel… para mí, ir o no a un sitio depende de la gente: Si hay buena gente, si hay gente en la que pueda confiar, si hay gente con la que sienta que puedo trabajar o con la que pueda en general estar a gusto en su compañía… Así que aunque en Marvel no posea los personajes y no tenga los beneficios de ser dueño de lo que hago, mientras disfrute escribiendo al personaje –Nick Furia y The Punisher– y mientras Joe Quesada, Axel Alonso o Nick Lowe sigan siendo editores me sentiré seguro trabajando allí, porque sé que me cuidarán, que cuidarán mi trabajo, que me darán la máxima libertad posible y que harán del sitio un lugar cómodo para trabajar. Marvel es mucho más franca y honrada que DC. Sabes lo que puedes esperar de ellos. Y para mí eso es el factor definitivo.

Además de todo eso, cuando todo el mundo conseguido ser ascendido últimamente (Joe a alto jerarca creativo… no estoy seguro del título que tiene; Axel a editor jefe; a Nick también lo han ascendido según creo) eso significa que todo el mundo lo está haciendo bien y uno se alegra porque les vaya buen. Será bonito volver para hacer esa historia de Nick Furia en la que he estado pensando los dos últimos años.

En tus cómics siempre abordas un tema para mí recurrente que es un poco la relación de colegas, de amistad, de compañeros. Me gustaría saber si te gustaría trabajar en alguna pareja clásica de superhéroes tipo Batman y Robin o cualquier pareja de héroes similar.

Las relaciones entre colegas son siempre una buena cosa sobre la que escribir pero creo que soy la última persona que deberías dejar cerca de Batman y Robin [RISAS]. Sólo hay una broma obvia y terrible que puedas hacer con ellos y yo iría directamente a hacerla, así que mejor mantenerme alejado [tras nuevas risas, adopta un tono más serio]. Creo que Batman, en solitario, es un personaje interesante… yo no leía cómics de superhéroes cuando era pequeño y el primero que recuerdo haber leído es El regreso del señor de la noche, así que tenía una visión muy sesgada sobre los superhéroes en general y en Batman en particular. Pero fue toda una sorpresa para mí, cuando acabé El regreso del señor de la noche y quise seguir leyendo más cómics de superhéroes y más cómics de Batman, encontrarme con que nada podía compararse en absoluto. Así que nunca podré hacer lo que un fan quiere ver porque no he sido nunca un buen fan de superhéroes.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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