Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Rogue Trooper 3

Rogue Trooper 3
Guion
Gerry Finley-Day, Alan Moore y Simon Geller
Dibujo
Cam Kennedy, Brett Ewins, Boluda, Jesús Redondo y Robin Smith
Traducción
Alberto Díaz
Formato
Cartoné. 21 x 28 cm. 208 páginas. B/N y Color
Precio
31,90€
Editorial
Dolmen Editorial . Junio 2026
Edición original
2000 AD progs 327-355, 358-377, 2000 AD scifi Special 1984, 2000 AD Annual 1984 y 1985

Seguimos adelante con Rogue Trooper 3 a la zaga de nuestro soldado renegado errante, cuyos únicos amigos son sus instrumentos de guerra y los fantasmas de sus compañeros muertos. Casi como una especie de émulo bélico y postapocalíptico del Dr. Richard Kimble de El fugitivo o el Kwai Chang Caine de Kung fu, recorre a pie los páramos de Tierra Nu perseguido por ambos bandos de una guerra sin sentido, para encontrarse con los más insospechados percances, pero nunca con la paz.

Una tragedia lo de Rogue, sí, pero admitamos que, en esa especie de perversidad del lector, aunque sea de un modo inofensivo, nadie quiere un final feliz mientras su gran drama nos brinde un buen montón de horas de disfrute.

Rogue Trooper 3

Revivimos en esta edición de Dolmen de Rogue Trooper 3 aquellos 2000 AD de entre 1983 y 1985, con Gerry Finley-Day y Cam Kennedy liderando las historias de nuestro soldado favorito de infantería genética, pero en aquellos tiempos donde un capitulo de relleno te lo firmaba Alan Moore y ya empezaba a asomarse Simon Geller, futuro sucesor de Finley-Day. Del mismo modo, mientras el escocés Cam Kennedy se ocupaba de las sagas más largas y centrales, el valenciano Boluda se encargaba de los intermedios y podíamos ver además nombres como Brett Ewins, Jesús Redondo o Robin Smith en episodios sueltos.

Todas las historias de Rogue Trooper 3 tienen su aquel, pero las más recordadas —y con razón— son aquellas más extensas, en las que se pueden explayar y desarrollar más. No implica eso que no haya entre los relatos más cortos y modestos pequeñas joyas como Salto temporal, que, en tan solo dos capítulos de 5 páginas, nos regala una mezcla The Warriors con un viaje de ácido.

Rogue Trooper 3 tiene hits como Del infierno a la eternidad, recuperando a Venus Genesazules a lo Ursula Andress en Dr. No o El Gasbah, con ecos indismiluados de Star Wars y un manifiesto discurso social.

Rogue Trooper 3

Llama especialmente la atención Coronel Kovert, que introduce el personaje homónimo y las conspiraciones de espionaje en el mundo de Rogue Trooper. Sea o no serendipia, introduce el concepto de «guerra secreta» apenas unos días antes de las Secret Wars marvelianas y tiene la curiosidad de presentar a un tipo tuerto que se sitúa a la sombra de una guerra encubierta, como décadas más tarde recuperarían el término en la casa de las ideas.

Sin embargo, si hay una una historia que sobresale sobre el resto tanto por extensión como por trascendencia, es Solo se muere dos veces, la saga donde un Gunnar regenerado en un nuevo y mejorado cuerpo de IG hace las veces de villano. Solo se muere dos veces es la prueba de que la suma del escenario de Rogue Trooper con la fórmula del formato seriado tiene hueco para cualquier propuesta y género. De acuerdo que el bélico y la ciencia ficción, señas de marca de la serie, son géneros contendor que admiten cualquier otro, pero Gerry Finley-Day y Cam Kennedy se las apañan aquí para marcarse un relato donde, por encima de todo, destacaría el suspense. Nunca terminamos de saber qué trama Gunnar, si es que realmente trama algo y no está todo en la cabeza de un Rogue, que se ve empequeñecido por esta versión mejorada de sí mismo. Hay verdadera angustia en ese viaje a pie que realizan con un destino incierto, un viaje lleno de visiones, de dudas y confrontaciones con sus propios fantasmas.

Rogue Trooper 3

Estamos ante una de las historias capitales de la larga vida de Rogue Trooper, que aprovecha como pocas el formato de un cliffhanger constante cada pocas páginas. Solo se muere dos veces marcaría a las generaciones futuras, como aquel por aquel entonces joven Garth Ennis, que recogería el testigo y ataría cabos cuatro décadas después en esa suerte de secuela titulada Rogue Trooper: Muerte de un soldado.

Pero incluso cuando Rogue Trooper 3 marca uno de los más importantes hitos de la serie, no es sino otro que dejaremos atrás en el camino, porque no importan tanto los hitos ni el destino, sino seguir adelante en su continuo deambular entre las nieblas tóxicas. Ni Rogue ni nosotros mismos sabemos que hay más allá de ellas, porque precisamente lo que ocultan es el potencial para contar absolutamente cualquier cosa.