Miles Morales combina sus estudios en la Academia Brooklyn Visions de Nueva York con sus balanceos por las calles de Brooklyn como Spider-Man. Después... Marvel Scholastic. Miles Morales: Shock waves

Miles Morales combina sus estudios en la Academia Brooklyn Visions de Nueva York con sus balanceos por las calles de Brooklyn como Spider-Man. Después de que un terremoto asole el lugar de nacimiento de su madre en Puerto Rico, Miles entra en acción para ayudar a organizar una recaudación de fondos para la isla devastada. Pero cuando el padre de un nuevo estudiante desaparece, Miles comienza a hacer conexiones entre la desaparición y una corporación gigante que patrocina la recaudación de fondos. ¿Quién está detrás de la desaparición y cómo se relaciona eso con Spider-Man?

Ya hemos hablado por aquí alguna que otra vez de cómo Scholastic se ha hecho con el mercado del cómic en Estados Unidos. Mercado en el que antaño reinaban Marvel y DC, y ahora sólo se comen un pedazo residual de la tarta. Era sólo cuestión de tiempo que Marvel se aliara con Scholastic para sacar cómics de sus personajes orientados al público infantil y juvenil, y entre la primera hornada de estos cómics se encuentra este Miles Morales: Shock Waves, que sigue demostrando cómo el Spiderman de Brooklyn ya se ha hecho con el corazón de millones de lectores. Eso sí, antes de leer este tebeo hay que recordar tres cosas: una, está dirigido a lectores muy jóvenes; dos, el guionista no tiene experiencia en el medio; y tres, el dibujante tampoco. Una vez dicho esto, vamos al turrón.

shock waves

Se suele pensar, bastante erróneamente, que los cómics dirigidos a los más pequeños de la casa no tienen que cumplir con los mismo estándares de calidad que los creados para el público adulto. ¡Craso error! Más bien al contrario: los coleccionistas acérrimos tenemos unas tragaderas que ríete tú del canal de Panamá, y somos capaces de leer cualquier cosa sólo porque la protagonice nuestro personaje favorito, o haya participado en su creación un autor al que idolatremos. Los pequeños, por el contrario, aún no han adquirido ese vicio, y darles un material de poca calidad no sólo hará que rechacen éste, sino que en el futuro no quieran acercarse a nada parecido (no olvidéis que competimos contra el cine y los videojuegos, estamos en desventaja). Además, también se suele pensar que los pequeños «no se enteran» de estas cosas, cuando lo cierto es que están tan acostumbrados a la increíble calidad de los estímulos audiovisuales que reciben a diario, que un cómic de poca calidad será automáticamente rechazado. Dicho esto, me resulta sorprendente que Marvel / Scholastic haya confiado en dos autores con apenas experiencia en el medio. El guionista Justin A. Reynolds proviene del entorno de la literatura para adolescentes, y parece que ser un superventas en este género ya te capacita para escribir cómics para jóvenes. Por su parte, el guatemalteco Pablo León es diseñador de fondos y creador de personajes para animación y videojuegos, y eso es algo que se nota en sus páginas.

Reynolds se saca de la chaveta una rocambolesca historia que mezcla a Miles Morales con un terremoto en Puerto Rico, las nieblas terrígenas, una nueva compañera de clase y dos nuevas supervillanas con poderes en la ciudad. Qué casualidad que todo ocurra a la vez y que todo esté relacionado. Todo es oportuno, todo aparece en el momento justo, todas las pistas encajan exactamente cuando tienen que hacerlo… Los que ya peinamos canas nos olemos la tostada desde el principio, y es difícil que este tipo de carambolas argumentales nos sorprendan. Pero tengo la duda de si los peques se lo verán venir de la misma manera, o si los «increíbles giros argumentales» les pillarán desprevenidos. Habrá que darles a probar. Por su parte, el estilo de dibujo de León (manifiestamente digital) es más que adecuado para fondos de videojuegos indie, o para películas de animación por ordenador, pero su narrativa es débil, muy confusa y a veces da la sensación de que los personajes, en ocasiones muy mal dibujados, simplemente se hayan dejado caer sobre un fondo muy bien diseñado (quienes hayan leído los Horreibols and Terrifics Books de Azpiri y Forges saben de lo que hablo).

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A lo mejor esto es un experimento fallido, o a lo mejor no es más que yo soy un viejo gruñón y estos cómics no son para mí. Sea como sea, soy de la opinión de que el que un cómic sea para niños no tiene que estar reñido con una buena calidad plástica y argumental, y aquí este Miles Morales: Shock waves cojea, y mucho. Tal vez os podáis marcar un tanto regalándolo a alguna criatura de la familia que haya quedado impresionada por la película de animación y, quien sabe, a lo mejor conseguís crear cantera. Pero fuera de ese fin, no merece mucho la pena acercarse a este volumen.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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