Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Meteoros – Historias de gente que pasa

Meteoros – Historias de gente que pasa
Guion
Jean-Christophe Deveney
Dibujo
Tommy Redolfi
Traducción
Regina López Muñoz
Formato
Cartoné. 24,8 x 17,8 cm. 320 páginas. Color
Precio
32,95€
Editorial
Salamandra Graphic . Noviembre 2025
Edición original
Les Metéores - Histories de ceux qui ne font que passer (Delcourt)

Hay un poco de mentirijilla en la sinopsis de Meteoros que nos brinda Salamandra y no es que lo que digan no suceda en el tebeo con el que Jean-Christophe Deveney y Tommy Redolfi conquistaron al jurado de la pasada edición del festival de Angouleme, sino que tal vez lo del meteorito siempre fue una excusa.

Pero me explico, esto es lo que nos dice la contraportada de Meteoros: «Los medios de comunicación han lanzado un mensaje de alerta: un meteoro se dirige hacia la Tierra y su impacto podría ser de una magnitud equivalente al que provocó la desaparición de los dinosaurios. Hay quienes creen que llega el inminente final, mientras que otros actúan como si nada. Sin embargo, no hay héroes que vayan a salvar a la humanidad. Cada uno tendrá que enfrentarse a este momento preapocalíptico con sus fortalezas y vulnerabilidades.»

Meteoros - Historias de gente que pasa

Con esto, lo primero que nos puede venir a la cabeza es algo como que que pudimos ver en Tres días. Sin embargo, hasta bien entrado el tebeo ni se menciona casi el meteorito y no cobra cierta importancia hasta bien pasada la mitad de sus más de trescientas páginas. Meteoros es una historia para la que el término «slice of life» no podría estar mejor aplicado. Nos cuenta pedazos de las vidas de diversos personajes que se terminan entrelazando y el fin del mundo no deja de ser, hasta cierto punto, una argucia para convertir muchas pequeñas historias —que al final son más grandes por dentro— en una sola historia para su lectura y, ya de paso, aprovechar para dejarnos la idea de fondo del cómic.

Pero contextualicemos un poco a los autores, ya que en el caso del guionista sí hemos podido leer alguna que otra cosa por nuestros lares, pero es el primer cómic que nos llega de su dibujante. Con todo y no obstante, ninguno de los dos es un recién llegado.

A Jean-Christophe Deveney, en España lo conocemos fundamentalmente por Giganta, la obra que firmaba junto con Nuria Tamarit, pero también por otros títulos como A brazo partido. La asombrosa saga de los hermanos Acariès o La otra historia del fútbol. Sin embargo, han pasado más de veinte años desde que debutó con su serie juvenil Pitchusan y ya se cuentan por decenas los títulos de este guionista lyonés en su país de origen.

Meteoros - Historias de gente que pasa

Obviamente, dada que la producción de un dibujante es más lenta, Tommy Redolfi tiene menos obras en su haber, pero debuta también casi recién nacido el siglo y, entre antologías y álbumes, luce un currículum bien nutrido, pero Meteoros es lo primero que nos llega de sus lápices en nuestro país.

Meteoros viene avalada por el Premio Especial del Jurado del Festival de Angouleme y está contada con tal mimo y sensibilidad que tampoco es para menos. Un limpiador con una discapacidad, una cuidadora geriátrica, varios empleados de unos grandes almacenes de muebles, un ex-alcohólico, varios adolescentes… todos esos y varios más son los protagonistas de Meteoros, pero definirlos y presentarlos así no puede ser más injusto y parcial.

Meteoros nos va descubriendo todos esos pedazos de vidas complejas, poliédricas, de las que llegamos a profundizar en muchos y variados matices e incluso se nos deja intuir muchos más. Y sus vidas pasan haya o no meteorito, se acabe o no el mundo, sus vidas siguen hasta que se acaben. Y más allá de hacia dónde vayan, cómo se crucen o siquiera si se cruzan, no es lo realmente importante sino todo lo que cada vida tiene que contarnos.

Es aquí donde Deveney y Redolfi despliegan todo su armamento, en conseguir que cada vida, cada historia, sus anhelos, frustraciones, dudas, motivaciones, inspiraciones… sean interesantes por sí mismas. El destino o el mosaico resultante estarán al final de algún modo, pero no es para nada lo más importante, sino las propias vidas en sí y para que algo así funcione como tebeo hace falta un talento narrativo como el que lucen estos dos autores.

Meteoros - Historias de gente que pasa

Este dúo entra así en esa esfera de autores como Jiro Taniguchi que son capaces de contarnos la más mundana de las premisas y hacerlas cautivador sin grandes artificios. Son estos autores capaces de abrir buena parte de este tebeo con cosas que podríamos considerar conversaciones de ascensor y hacerlas sugestivas, atrayentes, dejando intuir los caracteres y las personas que hay bajo el diálogo superficial. No tiene que pasar nada realmente trascendente, solo tienen que saber enseñarnos a fijarnos en los detalles que hacen cada una de estas vidas que se comunican o se incomunican algo particular e interesante por sí mismo. Con el énfasis en los puntos de vista, en las pausas, en las elipsis, los silencios y la resonancia de cada viñeta, Meteoros consigue que un montón de vidas que podríamos considerar anodinas se conviertan en una lectura inmersiva y sugestiva, con montones de detalles que quedan entre líneas y que prolongan la lectura más allá de su última página.

Obviamente, por certeros que sean los diálogos de Jean-Christophe Deveney, la responsabilidad de que todo esto funcione como lo hace es de Tommy Redolfi. Sin alardes de virtuosismo, pero con una precisión narrativa milimétrica, el ritmo, las pausas y los silencios de Meteoros son lo realmente fascinante. Con apenas algún pequeño truco con las calles entre viñetas y con sus marcos, casi todo el tiempo el drama sucede en narrativa intraviñeta. Con una linea tenue que tal vez podemos situar a medio camino entre la onda de Gipi y la de Bastién Vivés, deja gran pesoo a los planos de color en paletas pastel y desaturadas generando una atmósfera que es uno de los motores principales del tebeo.

Será mejor no desvelar el final, pero sí que no juega al sentimentalismo fácil ni es complaciente. Aún así, genera una especie de calorcito en ese crudo invierno en el que sucede Meteoros en el que escribimos esta reseña, que hace de asomarse a todas estas vidas algo ideal para una de estas tardes de lluvia o nieve.