Durante la última década y pico, hemos descubierto un nuevo cómic independiente más popular y con menos componente alternativo y experimental, más cercano, por lo general, a las historias que podemos seguir en cine o TV. De este modo, en los últimos tiempos, una serie de cabezas visibles de éxito —normalmente guionistas, por su capacidad de producción— han creado sus propios sellos a modo de productoras. Así tal vez nos suene Tiny Onion, de James Tynion; Skybound, de Robert Kirkman; Ghost Machine, de Geoff Johns, o Giant Generator, de Rick Remender.
Y quería empezar así a reseñar Las hermanas Seasons no sólo porque sea lo último nacido de la factoría Remender, sino porque el nombre del sello no puede ir más al pelo. Ese «generator» nos trae a la cabeza la increíble prolificidad del guionista californiano, pero el «giant» le va como anillo al dedo a la que puede ser su mayor seña de identidad. Más allá de cómo resuelva y de otros tics y peculiaridades, Rick Remender se caracteriza por el tamaño e impacto de sus high concepts. Si nos fijamos en otros de sus títulos más populares como Ciencia Oscura, Clase Letal, Low o Tokyo Ghost, arrancan con conceptos de partida impactantes y sugestivos, que llaman poderosamente la atención casi simplemente con un pitch. Sin embargo, observamos también que casi siempre una parte más que considerable de todas todas estas historias se centran en el propio planteamiento y definición de dicho high concept.
Las hermanas Seasons, para bien y para mal, no es una excepción. A efectos prácticos, la sensación al cerrar el tebeo nos suena conocida: por un lado, terminamos con unas terribles ganas de leer el segundo tomo y, por el otro, lo que se ha movido la trama es más bien escaso.
Pero situémonos primero. Las hermanas Seasons son cuatro: Primavera, Verano, Otoño e Invierno Season, cada una con sus peculiaridades e idiosincrasias. Primavera es efervescente y verborreica, Verano ególatra e insoportable, Otoño es una listilla e Invierno es intensa y bipolar. La trama comienza cuando Otoño, en uno de sus reportajes, se tope con una siniestra y demoníaca feria que podría tener que ver con la muerte de sus padres. Las hermanas Seasons será la historia de las cuatro inmersas en este misterio mientras una inquietante amenaza se cierne sobre ellas.
Y digo será, porque en este primer tomo la única metida hasta las trancas es Otoño y casi acaban de llegar las demás. Y que no se me malinterprete, la lectura de Las hermanas Seasons es cautivadora, intensa y chispeante, pero la verdad es que apenas esboza la trama. El hincapié está en la presentación de personajes y el ambiente, que es donde pone la proverbial carne del asador.
En esto también tiene mucho que ver el apartado gráfico. Los diseños de Paul Azaceta desbordan carisma y deja de lado en su acabado su característica carga de negro para soltar su linea como nunca le hemos visto y dejar sitio al impresionante color de Matheus Lopes, que brilla con luz propia. De hecho, cuando nos pongamos a hilar fino, de Lopes es del único que no puedo poner la más mínima pega. Su paleta de colores pastel de algún modo da la vuelta a las convenciones para resultar perturbadora e inquietante y es responsable, en gran medida, de lo sugestivo y magnético del ambiente de Las hermanas Seasons.
Al hilo de esto y del registro exagerado que proponen Azaceta y Lopes, por momentos nos situamos esa hiperestlización que nos puede traer a la cabeza cineastas como Tim Burton, Wes Anderson o Bryan Fuller, tal vez más incluso que las influencias de Hayao Miyazaki y David Lynch con las que lo publicita la editorial. En ese registro un, tanto atrezado, Azaceta funciona con soltura y nos brinda algunas imágenes de seductora belleza, pero no puede evitar que en una historia que trata de ser dinámica y burbujeante, algunos actings queden un tanto afectados y fuera de sitio
Azaceta es más proclive a la pausa y el drama y puede que el trepidante borboteo que propone Las hermanas Seasons no le termine de quedar encajado. Pero claro, además estamos hablando de un tebeo de Rick Remender, así que si hablamos de tics y afectaciones, aquí no van a faltar los saltos violentos de tiempo y el escenario —ni un tebeo sin su flashforward—; los temas habituales, como la familia, o su ya clásica verborrea, si bien aquí está hábilmente oculta tras la diarrea verbal nerviosa de Primavera y el diario escrito de Otoño.
Con todos sus fallos, he de reconocer que Las hermanas Seasons engancha. Toda la metáfora de los espejos y la realidad que nos montamos con esa especie de pantallas, los misterios que nos esbozan, el carisma de los personajes, lo sugestivo del ambiente de ese mundo que no es del todo el nuestro… todo eso termina por embaucar, por más que la trama apenas avance.
Las hermanas Seasons es un tebeo que quiere ser muchas cosas a la vez y solo el tiempo dirá si termina siendo las que debe. Por el momento, el mundo de posibilidades que abre nos mete en el bolsillo y deja con ganas de más.





