Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

La razón de todo 1

La razón de todo 1
Guion
David Ramírez.
Dibujo
David Ramírez.
Formato
Cartoné, 196 págs, color. 17X24 cm.
Precio
22€.
Editorial
Astiberri/¡Caramba!. 2026.

David Ramírez llega a Astiberri/¡Caramba! Tras publicar con Norma Editorial algunas de sus obras más conocidas (COnviVIenDo 19 días, Sí soy o Tal cual) da un salto a través del cual se mantiene en la fórmula del humor gráfico pero a través de una obra que, si bien sigue estando narrada a través de pequeños capítulos temáticos, tienen más desarrollo que en sus anteriores obras, formadas prácticamente por tiras contenidas a una página. La razón de todo 1 es el primero de dos tomos en los que el autor habla de sí mismo, reflexionando qué le ha llevado a ser el autor que es, con temáticas muy reconocibles e influencias que enternecerán el corazón de los que somos de su misma generación, por compartir muchas de ellas.


Como digo, la obra no llega a ser una narración abierta, sino que está conformada por capítulos que giran en torno a un recuerdo o temática, y se extiende desigualmente en cuanto a longitud: entre tres y 12 páginas. Sin embargo, no son anécdotas aisladas, sino que son reflexiones que van construyendo al «personaje», van dando una idea de cuáles son los momentos de su infancia, sus anécdotas en el colegio o en casa, con sus hermanos, padres o abuelos, y posteriormente con su marido, cuñada, sobrino… En definitiva, una manera de mostrarse ante sus lectores, siempre con mucho sentido del humor, pero abriéndose por completo en canal, inseguridades y debilidades incluidas.

Pero es que ese es el mayor fuerte de David Ramírez. En sus obras se muestra como inseguro, cariñoso y hasta cierto punto neurótico, consiguiendo una empatía en el lector, así como llegar a tocar la fibra sensible cuando menos te lo esperas. Si algo tiene esta obra, y que ya sucedía en su obra sobre el confinamiento del Covid, es que te puedes encontrar riendo a carcajadas con algunas ocurrencias o anécdotas y en la siguiente página tienes un nudo en la garganta que te obliga a detenerte. Sigue manteniendo una capacidad pasmosa para enternecer y conseguir total indulgencia por sus manías y neuras. Y es que… ¿quién no las tiene?


Con su estilo cartoon, y su narrativa heredera de la Bruguera con que crecimos los de nuestra generación, consigue cercanía y predisposición de los lectores, a los que va a sorprender igualmente cuando se saca de la manga páginas dobles maravillosas con recursos gráficos con los que transmite a la perfección esas escenas de recuerdos del pasado, como las de la escalera de páginas plegadas para mostrar sus sensaciones como autor de cómic, o esa doble página del principio en la que resume de un modo precioso la gran mayoría de sus influencias de lectura cuando era un niño.

Alterna escenas de su infancia con algunas actuales, de un modo equilibrado, y si en algo brilla con fuerza es en su capacidad para elegir unas metáforas gráficas certeras, que llegan hasta el fondo del corazón. Me ha encantado la parte en la que habla de su hermana, que padecía síndrome de Down y con la que a veces la comunicación no era nada fácil. El modo en el que representa esa coraza que podía separarles en algunos momentos, y la manera de iluminar con su recuerdo a la familia es emocionante, sin caer en la ñoñería. Además, cuando utiliza esas metáforas cuando la página anterior ha incluido algún chiste escatológico o más bobalicón, el impacto emocional es total, y mucho más efectivo, por lo inesperado.


En definitiva, La razón de todo 1 es un primer acercamiento para conocer a David Ramírez, su entorno, su relación con la familia natural y la elegida, que te alterna chistes de pedos con momentos en los que te provoca un nudo de emoción en el estómago. Tuve la suerte de compartir un par de días en un Congreso de Medicina Gráfica con David, y a pesar de su brevedad, puedo reconocer al David que yo conocí sin ningún tipo de filtro, lo cual le honra por su valentía y consigue que esos momentos emotivos se sientan muy sinceros y entrañables. Podría compararle con Zerocalcare, pero prefiero hacerlo con nuestro Alfonso Casas, por compartir con él la sensibilidad y capacidad para calar hondo con cada una de sus viñetas.

Lo mejor: El equilibrio entre las risas y la emoción. Los recursos gráficos y metáforas, siempre premeditadas y nada gratuitas.

Lo peor: El tiempo que tengamos que esperar hasta el segundo tomo.