Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Justice League vs. Godzilla vs. Kong

Justice League vs. Godzilla vs. Kong
Guion
Brian Buccellato.
Dibujo
Christian Duce.
Tinta
Tom Derenick.
Color
Luis Guerrero.
Traducción
Bárbara Azagra.
Formato
Cartoné con sobrecubierta, 264 págs, color.
Precio
32€.
Editorial
Panini Cómics. 2026.
Edición original
Justice League vs. Godzilla vs. Kong #1-7 (DC/Legendary Comics).

No voy a engañaros. La primera vez que vi anunciada esta serie limitada de 7 números se me fueron los ojos al techo y pensé que no me acercaría a algo así bajo ningún concepto. No lo digo con condescendencia, pero hay cruces de series a los que se les huele a legua el aprovechamiento de popularidad temporal a raíz de una serie o película, y pensaba que iba a ser una mera excusa para solapar apariciones de criaturas y personajes sin la más mínima coherencia en lo que a linealidad narrativa se refiere. Pues oye, no es que mi prejuicio esté en las antípodas de la realidad, pero tengo que reconocer que me lo he pasado en grande con Justice League vs. Godzilla vs. Kong. Y sí, es lo que es, igual que viene al hilo de la popularidad de los cruces entre las criaturas de la Toho con el rey de los simios y su posterior serie en Apple TV, pero oye… qué bien me lo he pasado con este tomo. La edición de Panini cuenta con los 7 números del cruce entre DC Comics y Legendary Comics, así como todas las portadas realizadas por primeros espadas para este primer cruce entre franquicias.


Anticipamos que esta serie no está ambientada en Tierra-0, sino en una en la que Clark está a punto de pedirle matrimonio a Lois cuando aparece el lagarto más grande del mundo en plena Metropolis. Pocas diferencias más vais a encontrar pero, el hecho de no estar en continuidad, permite al guionista algo similar a lo que sucede en series como Injustice o DCsos, donde si tiene que matar a este o aquel personaje en pos de la historia, no le va a temblar el pulso en hacerlo. La justificación para traer al MonsterVerso al Universo DC tiene sentido, y no es más que la excusa para que a partir de ese momento, se comiencen a suceder escenas cada vez más y más locas, con todo tipo de enfrentamientos. Porque si algo tiene esta serie son cameos para todos los gustos, y apariciones de personajes que van desde miembros de la JLA de todas las etapas, a titanes de la Toho, sin limitarse a Godzilla. Así, aparecen en esta serie Behemoth, Scylla, CamazotzTiamat

El hecho de dejar un cruce como este en manos de alguien como Brian Buccellato ha resultado un gran acierto. No solo por sus más que acreditadas tablas y experiencia como guionista, sino también por su condición reconocida de amante de estos dos universos que se entrecruzan. El guionista tiene una cosa que le sale genial pero que, en manos de otro guionista menos fogueado en mil batallas, podría haber sido un puñado de clavos en su ataúd, y es que Buccellato es consciente en todo momento de que estamos ante una fiesta, y en las fiestas… se desbarra. Lo que comienza como un grupo de villanos que desatan un conflicto y el grupo de héroes más grande de DC se tiene que dividir para ir haciendo frente a cada punto de conflicto, da paso a la aparición de personajes de todo el Universo DC, héroes y villanos, y de acciones más y más inverosímiles que te dejan con la boca abierta por lo arriesgadas y desvergonzadas que son. Pero ojo, igual que el guionista, el lector también sabe lo que tiene entre manos, y ese momento inicial de incredulidad da paso a un «¡qué demonios, dame más de esto!». No voy a revelar ninguna de las sorpresas, por si no lo habéis leído aún, pero a partir del número 5 de la serie… esperad cualquier cosa.


Una de las ventajas principales que tiene esta serie es poder aprovechar todo el catálogo de Titanes, algo que quedaba fuera de los derechos en cruces anteriores de Godzilla, fuera en Marvel o durante su posterior etapa en Dark Horse. Y es algo que tiene mucho peso, porque poder ver a Tiamat en su medio acuático enfrentándose a Aquaman y a algún que otro invitado a la fiesta resulta espectacular, o al murciélago gigante Camazotz enfrentándose a toda la Batfamilia es realmente divertido. Si algo tiene Buccellato es que sabe a qué personaje cruzar con cada uno de los protagonistas, resaltando algunas analogías o guiños, como colocar a Green Arrow de vuelta a una isla desierta, aunque sea Isla Calavera… Si algo vamos a encontrarnos en estas 250 páginas de historias es acción y enfrentamientos de todo tipo.

Otro de los grandes aciertos de la serie es dejar el dibujo y las tintas a dos autores como Christian Duce y Tom Derenick. El dibujante uruguayo es un currito de DC de los de toda la vida, un autor que está curtido en todo tipo de batallas y en cada uno de sus trabajos demuestra su versatilidad. Así lo hemos podido ver en series como Batman Eterno, Liga de la Justicia contra Escuadrón Suicida o Batman/Fortnite. Aquí tiene un dibujo que puede recordar al estilo de Bruno Redondo en Injustice o de otras series incorrectamente denominadas menores de DC, y hay que reconocer que no flaquea en ningún momento.


En definitiva, Justice League vs. Godzilla vs. Kong es un canto de amor a las historias palomiteras de criaturas monstruosas que busca puntos en común con el género de los superhéroes. Una serie limitada que, si te la pretendes tomar en serio puede resultar un absoluto dislate que te haga llevar la palma de la mano a la cara cada pocas páginas, pero si te lo tomas como lo que es, una celebración del entretenimiento sin pretensiones, esta obra se coloca en un lugar privilegiado dentro de la biblioteca de cualquier fan de los héroes de DC y de Kong o Godzilla. Es como querer realismo en una peli de James Bond… En todo caso, muy mal no debió funcionar el experimento cuando en breve Panini también va a editar el segundo de los cruces entre estos personajes. Estaba a la expectativa de lo que me pareciese esta primera serie pero, como os podéis imaginar, voy a ir de cabeza a por ese siguiente tomo.

Lo mejor: La consciente desvergüenza del guionista a la hora de rizar el rizo y traer momentos de puro «WTF!».

Lo peor: Tomarse esta obra en serio.