Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine

El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine
Guion
Ryan North
Dibujo
Derek Charm
Traducción
Marina Borrás
Formato
Rústica. 15,5 x 23 cm. 152 páginas. Color
Precio
16€
Editorial
Panini Cómics . Agosto 2026
Edición original
The Mystery of the Meanest Teacher: A Johnny Constantine Graphic Novel (DC)

John Constantine, epítome de la llegada a la edad adulta de los cómics mainstream americanos; emblema del sello Vertigo; puerta de entrada al horror, tanto al sobrenatural como al cotidiano de la realidad que vivimos; indisoluble de la realidad política; eternamente pegado a un cigarrillo y de pub en pub… ¿Cómo demonios hacemos con él un cómic para niños? Pues la cosa es que se puede, que Ryan North y Derek Charm lo han conseguido y que se llama El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine.

La cosa es que se van a encajar de dejarnos muy claro desde el principio cómo se hace esto, tanto que el principio es tan potente que tal vez el resto no está a la altura.

El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine

Pero ubiquémonos primero en quiénes son Ryan North y Derek Charm y de qué va esto de El misterio de la maestra más borde.

North tiene hoy ya un cierto estatus de estrella, gracias a su celebrada etapa en Los 4 Fantásticos o Matadero cinco, con Albert Monteys. Sin embargo, antes incluso de esto ya tenía un amplio recorrido y palmarés en el ámbito de cómics para la chavalada. Tienen nada menos que cuatro premios Eisner por obras como Adventure Time, La Chica Ardilla, Jughead o Danger and Other Unknown Risks.

Charm, por su parte, tal vez no goza de la popularidad de su compañero guionista, pero también ha tenido su presencia en los premios con Jughead o Star Trek: Day of Blood — Shaxs’ Best Day, ambas con North, su compinche habitual también en otros títulos como La Chica Ardilla o Star Trek. Charm lleva ya más de una década especializado casi en exclusiva en cómics de franquicias, como Star Trek, Star Wars, los patos de Disney y no es raro encontrar al menos una portada o colaboración puntual de este artista en casi cualquier tebeo de franquicias de animación.

Con esto ya podemos ponernos en la sinopsis, si bien casi se deja lo mejor del tebeo. Me explico: El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine nos cuenta la historia de cómo el zascandil Johnny Constantine va a parar a un internado en los EEUU, donde conocerá a Anna, otra jovencita morena que hace magia —que seguro que no nos suena de nada—. La cosa es que su nueva profe de historia parece tener gato encerrado, gato sobrenatural, claro, y no hay misterio de este tipo al que se pueda resistir.

Obviamente, El misterio de la maestra más borde es un tebeo para chavales y participa de los lugares comunes más habituales: el colegio, la amistad, la particular visión de los adultos, el misterio por resolver… se trata de un tebeo que no se sale demasiado del patrón juvenil estándar, por bien ejecutado que esté y por mucho que tengamos a Etrigan de invitado. Sin embargo, sabe adaptar bien un concepto genuinamente Constantine a este tipo de historias. Ya sabemos que al bueno de Constantine las amistades no le sobran, al menos las duraderas. Quien se acerca a él acaba experimentando una muerte horrible, si no algo peor. Es por eso que tomarlo de protagonista en una historia juvenil que gira en torno a la amistad es tan pantanoso como inteligente. Afortunadamente, North ya nos ha demostrado que de esto segundo es un rato y también que con humor y quitando hierro a según qué, las cosas funcionan mejor.

El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine

Habrá quien huya solo de pensar que puedan convertir a su querido Constantine en un personaje de dibujos de sábado por la mañana, pero reto a quien lo haga a leer el primer capítulo de esta historia. Tal vez sea hacer algo de trampa porque debo advertir que El misterio de la maestra más borde empieza tan potente, que el resto del cómic tal vez no es capaz de aguantar el nivel. No es más que un prólogo que nos dice la que lía el bueno de Johnny para tener que acabar en el internado de Salem, Massachussets, pero es ahí donde tenemos toda la mitología de Constantine referenciada y transformada con la más absoluta desvergüenza disfrutona para convertirse en una especie de Teen Titans Go! de John Constantine.

De verdad que no tendría el más mínimo problema en abrir mi cartera para una serie completa en este sentido, con un Chupa Chups, en lugar de un cigarrillo, una tienda de chuches en lugar de un pub, chocolatinas que evitan el fin del mundo y demonios que tienen que aguantar a un Constantine huésped no deseado apalancado en su casa, solo porque le deben favores.

Una lastima que el resto de la historia se vaya por derroteros más convencionales en las lindes juveniles, con menos desfachatez y un tratamiento más amable. Tenemos aquí y allá pequeñas chispas de genialidad e ironía, pero por lo general, El misterio de la maestra más borde es un tebeo más dentro de los cauces juveniles más canónicos y tal vez menos arriesgados.

Y es casi una pena, porque aunque el núcleo de la historia está resuelto con profesionalidad por dos autores que ya vienen bregados en estas lindes, donde de verdad parecen desatarse y darnos una pequeña muestra de hasta dónde podrían llegar es en esas treinta páginas de apertura, que dejan tal vez el resto de la historia un tanto deslavazada.

El misterio de la maestra más borde. Un caso para Johnny Constantine

No es preciso que un cómic infantil-juvenil deba ser más complejo para resultar interesante, sino más imaginativo y divertido, con más descaro y falta de limitaciones. Es por eso que cuando se convierte en una historia más convencional pierde parte de esa magia. North y Charm abren demostrando que se puede hacer un Constantine para niños siendo todavía más gamberro, más absurdo y más descarado que el original y sin dejar de lado cierta fidelidad a sus cimientos. La irreverencia no entiende de edades y hay modos de acercamiento a esta cualidad absolutamente blancos, sencillos y atractivos para la chavalada. El personaje de Constantine es en sí mismo irreverente y si nos movemos en el terreno infantil, lo que nos dan en ese prólogo es la más absoluta irreverencia adaptada al 100% a los modos de las historias juveniles.

No hay nada particularmente reprochable en el resto de El misterio de la maestra más borde. Es un tebeo simpático, bien construido y con unos autores que conocen perfectamente el terreno que pisan. Pero resulta difícil no echar de menos esa otra versión que nos han hecho asomar, donde parecían dispuestos a dinamitarlo todo con una sonrisa. A fin de cuentas, ¿no es precisamente eso lo que debería hacer John Constantine?