Al final todo acaba llegando. Una de mis grandes asignaturas pendientes siempre ha sido leer la serie original de Hellblazer. Por supuesto, conozco a John Constantine, pero nunca me había zambullido en sus aventuras. Mi aproximación al personaje se limitaba a la parodia de Cels Piñol en Fanhunter, el filme de Keanu Reeves, el primer arco de Garth Ennis o sus apariciones en saraos como Injustice o DCsos. Como veis, casi todo son versiones adulteradas del producto original que no hicieron otra cosa que aumentar mis ganas de meterme de lleno con este material.

Así que ahora en pleno 2025 (la serie acabó en 2013) Panini Cómics ha decidido empezar desde el comienzo estrenando para ello un formato viejo y nuevo a la vez: la Biblioteca Vértigo. A imagen y semejanza de su contrapartida marvelita, tendremos volúmenes de unas ciento setenta páginas, en tapa blanda con solapas y maravilloso papel offset. Sí, es cierto que la aventura va para largo, porque fueron trescientos números, más especiales, novelas gráficas e historias cortas. Pero si algo me sobra en esta vida es la paciencia. También cruzo los dedos para que el precio se mantenga todo lo posible, pero esa ya es otra historia.
Nuestro querido y deslenguado inglés debutó en el número treinta y siete de Swamp Thing. Creado por Alan Moore en 1985, solo tuvieron que pasar tres años para que el bueno de Constantine consiguiera su propia serie (una de las más longevas de la editorial). Mucho antes de que el sello Vértigo fuera estampado en la portada. No obstante, por concepción, tono y equipo creativo (y al igual que otras como The Sandman o The Doom Patrol) siempre quedará asociada a la línea adulta de DC aunque ésta todavía estuviera lejos de debutar.

Para la ocasión se contó con el también guionista inglés Jamie Delano y con el dibujante John Ridgway que moldearon a Constantine como un mago e investigador vicioso, egoísta, tacaño y algo pueril. Pero ahora bien, que no le toquen a sus amigos porque en ese caso el que cometa el error no tendrá lugar en la Tierra (o en el infierno) donde esconderse.
Delano soltó toda su mala baba a la hora de afrontar estos primeros números de Hellblazer ambientados en una Londres decadente que vivía los últimos coletazos del reinado de hierro de Margaret Thatcher. La crítica que hace a la política económica o al conservadurismo del país es palpable en cada puñetera página. Delano usa a John como constructor para gritar a los cuatro vientos lo que pensaba.

Pero lejos de conformarse con esto, el primer tomo de Hellblazer mezcla con brillantez realidad y ficción. Problemáticas de la época como las drogas (la heroína también hizo estragos en Reino Unido), el empobrecimiento de la clase obrera e incluso otras preocupaciones como el fervor religioso que acaba dando lugar a una secta o los trastornos de estrés post traumáticos, se ven reflejadas en el papel en tramas que involucran a demonios de las más variopintas clases. Seres infernales que, en la mayoría de los casos, son representaciones metafóricas de políticos ingleses.
Debo reconocer que las peripecias de este antihéroe poliédrico me han enganchado desde la primera página. Algo inesperado, porque Hellblazer es una serie densa y poco amable con el lector. Delano usa, y abusa, de los cuadros de pensamiento para que nos pongamos en la piel de John, para que compartamos sus miedos, inseguridades y, por qué no, para que nos divirtamos todavía más cuando le hace una de sus habituales jugarretas o bromas a alguien. Ojo, que el humor de la serie es por momentos de lo más políticamente incorrecto. Avisados quedáis.

La parte gráfica también es otra gran baza de la serie. El dibujo de John Ridgway es sucio. Excelente para reflejar toda la decadencia y sordidez de una sociedad podrida. El artista hace un inteligente uso de las splash pages para que la narrativa sea ágil pese a la abundancia de texto. Para rematar, contamos con el color apagado, frío y sobrio de Lovern Kindzierski, que se complementa a la perfección con los lápices de Ridgway. Ambos crean una atmósfera malrrollista a más no poder.
Como extras, la edición de Panini incluye un prólogo del propio Jamie Delano, la propuesta original que hizo a DC para conseguir la serie, una ficha de Constantine extraída del «Who is who» y un puñado de ilustraciones promocionales.
Deseando estoy de echarle el guante a la segunda entrega.


