La línea de libros de arte de lujo de Moztros dedicada a artistas de Marvel sigue creciendo. Tras los volúmenes dedicados a Michael Turner, David Nakayama o Alex Maleev, le toca el turno al norteamericano David Mack. Sin duda, uno de los dibujantes más personales y reconocibles de cuantos se hicieron populares a principios de siglo.

Mack empezó a ser conocido en el mundillo independiente a mediados de la década de los noventa gracias a su personaje Kabuki, publicado por Caliber Press. Su particular estilo llamó la atención de una Casa de las Ideas en plena etapa de efervescencia creativa gracias al impulso que recibió cuando Joe Quesada fue nombrado editor jefe de la compañía.
Habitualmente asociado al nombre de Brian Michael Bendis (responsable del prólogo de este volumen), David Mack ha desarrollado el grueso de su carrera en Marvel en proyectos escritos por el creador de Alias. Personajes como Jessica Jones (estuvo también nominado a un Emmy por su implicación en la adaptación de Netflix), Daredevil, Echo o Tigre Blanco se han beneficiado de su enorme talento.

A lo largo de las más de doscientas páginas de este tomo, el propio David Mack hace una cuidada selección de materiales que incluye portadas, páginas interiores, bocetos, comissions e incluso trabajos para el mundo audiovisual, como unas ilustraciones para la película Captain America: The Winter Soldier. Aportaciones que desconocía por completo, por cierto.
Cabe destacar que cada ilustración va acompañada de una leyenda que específica la técnica o técnicas empleadas por el artista para confeccionar el resultado final. Esto suele ser normal en exposiciones de arte convencionales, pero no es todo lo frecuente que debería en artbooks o similares. De ahí, que me parezca algo reseñable.
A diferencia del volumen dedicado a Alex Maleev, en este se aprecia una mayor implicación del dibujante, que también ofrece algunos textos puntuales en los que ofrece al lector información de primera mano realmente interesante.

El arte en Marvel de David Mack viene ofrecido a gran tamaño 32,5 x 24,5. Se me antoja como un gran acierto, ya que nos permite apreciar mucho mejor el minucioso trabajo del autor, sobre todo en su habitual uso del collage para confeccionar sus excelsas portadas.
En definitiva, si os gustan los libros de arte o la obra de Mack, dadle una oportunidad a este tomo, no os vais a arrepentir.


