Hace no tanto comentábamos el ostracismo al que se ha sometido en España a la figura de Plastic Man. Si no contamos sus apariciones como miembro de reparto de la Liga de la justicia y otras series de grupo, parece un tanto inconcebible que un personaje con 85 años de historia apenas tenga una docena de publicaciones en nuestro país. Una de las grandes asignaturas pendientes con respecto a este personaje se salda por fin con este DC Finest. Plastic man: El origen de Plastic Man, las primeras historias con su creador, Jack Cole.
Cole no es tan conocido como otras grandes figuras de la Golden Age, como Siegel y Shuster, Bob Kane, Will Eisner, Jack Kirby o incluso Bill Finger o Gardner Fox, pero sin duda debería ser puesto a la misma altura. Cierto que, en general, la Golden no ha gozado demasiado del favor del público español, pero tengo que advertir que estos tebeos no se parecen a ningún otro tebeo de superhéroes de la época que podáis conocer y es casi más deudor de Krazy Kat o Popeye que de Superman.
No se puede negar que cuando aparece por primera vez Plastic Man en Police Comics #1 en 1941, la figura de Superman ya era un éxito absoluto y ya le habían salido contrapartidas por todos los lados. En solo tres años, aquel solar que era campo cuando Siegel y Shuster hicieron lo suyo, se había convertido en un centro comercial abarrotado un sábado a la tarde. Había ya decenas de superhéroes, muchos de ellos en la misma Police Comics, pero lo que aún estaba por crear eran las reglas del género.
Y no es que Jack Cole no conociese los superhéroes. Antes de Plastic Man, Cole había dibujado aventuras de Daredevil (el de la Golden, no el de Marvel) o The Comet. Sin embargo, lo que haría con Plastic Man marcaría un camino muy distinto, tanto que cuesta creer que DC se decidiera ya en los años 60 integrarlo en su universo, tras haber comprado los derechos del personaje a Quality unos años antes.
Más allá de los mencionados Krazy Kat o Popeye, Plastic Man se parece más a las caricaturas de los estudios Disney y Fleischer de la época que a cualquier cosa que tengamos en la cabeza que puede ser un cómic de superhéroes. Tal vez al principio le podemos incluso ver tintes del Spirit de su compañero de editorial, Will Eisner, o incluso hasta del Dick Tracy de Chester Gould, pero cada vez se va volviendo todo mucho más loco.
Por denostado e ignorado que sea el personaje de Plastic Man, casi todos los habituales de las viñetas saben que todo comienza cuando el criminal de medio pelo Anguila O’Brian sufre un accidente con un extraño ácido que convierte su cuerpo en elástico y moldeable. Es también justo en ese momento que, tras ser rescatado por un monje, tiene una revelación que le llevará a usar sus dones para combatir el crimen. Lo primero que llama la atención de Plastic Man es que su identidad secreta no es un periodista o un millonario, sino un criminal. O’Brian mantiene su identidad para infiltrarse en los bajos fondos, mientras como Plas trabaja para la policía y el FBI.
De acuerdo que lo del origen y la lucha contra el crimen sí es muy de los supers de la edad de oro y, sí, vamos a tener aquí también montones de mafiosos con sombrero y científicos locos que hagan las veces de villanos, pero solo una parte de las muchas historias que componen DC Finest. Plastic man: El origen de Plastic Man navegan este tipo de aguas más conocidas.
No olvidemos que Police Comics era una publicación antológica, con lo que cada historia de Plastic Man venían a ser entre 6 y 12 páginas. Incluso los especiales de la propia cabecera Plastic Man comprendían varios relatos cortos, lo que implica que en las 584 paginazas de este tomo caben muchas historias. Esto implica mucho mafiosos y científicos locos, pero también una banda de mujeres luchadoras, nazis, fantasmas que son en realidad un tipo disfrazado a lo Scooby Doo, un tipo con un pogo saltarín en lugar de piernas, hombres lobo, cowboys y hasta traficantes de mantequilla.
Plastic Man es sin duda un tebeo peculiar, con frecuentes rupturas de la cuarta pared, recursos mucho más propios de la caricatura que de los superhéroes, juegos narrativos poco convencionales para la época, humor y un sidekick como Woozy Winks que os aseguro que ningún otro superhéroe tiene.
Obviamente es un tebeo de la época y está repleto de estereotipos machistas y racistas de toda clase, manifestaciones frívolas de temas como el bullying, que hoy en día serían cuestionables y muchos otros vicios de la época, pero, más allá de situarnos en su contexto histórico, incluso visto con ojos de hoy, dentro de su chifladísimo código, no chirrían como deberían y pueden ser entendidos como otra locura, otra exageración y salida de madre más de estos demenciales tebeos.
Aún así, que nadie espere risas y chaladuras de digestión rápida porque estos siguen siendo tebeos de los cuarenta y meterse de un tirón las casi cuarenta historias de DC Finest. Plastic man: El origen de Plastic Man puede hacerse un tanto duro. Estamos más bien ante café para los muy cafeteros. Es este un tomo que disfrutarán sin duda aquellos que quieran ampliar el contexto de la Golden, que quieran conocer cómo influencias de lo más variopinto dentro y fuera del cómic crearon unos tebeos de superhéroes muy diferentes de los que nos son más conocidos o aquellos que quieran ver como el propio contexto de la época marcaba toda una serie de temas, por desquiciados que fueran.
Con todo, DC Finest. Plastic man: El origen de Plastic Man nos da humor, acción, misterio y un autor que no tenía miedo de ir colocando sus propios cimientos para este nuevo género, ajeno prácticamente a lo que se venía haciendo en otras revistas. Sea como sea, por más seguro que este tomo no pasará más allá de material de culto, es un culto al que se le debía devoción desde hacía muchos años.





