Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!

DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!
Guion
Christopher Cantwell
Dibujo
Alex Lins y Jacob Edgar
Color
Marcelo Maiolo
Traducción
Bárbara Azagra Rueda
Formato
Cartoné con sobrecubierta. 18,3 x 27,7 cm. 152 páginas. Color
Precio
24€
Editorial
Panini Cómics . Octubre 2025
Edición original
Plastic Man No More #1-4 (DC)

25Decidme la verdad: ¿a cuántos de vosotros os suena Mammoth City? Admitámoslo, el bueno de Plas no tiene demasiados fans en España. Tampoco es que en Estados Unidos sea un superventas, pero lo de aquí es hasta un poco vergonzoso. En décadas de publicación en castellano, con el título de Plastic Man en la portada apenas hemos podido ver la mini de Foglio, Barta y Nowlan en la colección Universo DC de Zinco, hace ya más de treinta años; un mísero aperitivo de la maravillosa y laureada etapa de Kyle Baker, en el coleccionable de Salvat, y este DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!

Según parece, por fin se va a editar la etapa clásica de Jack Cole y es que, por el amor de Rao, que estamos hablando de un personaje que —como recordarán los viejos del lugar — tuvo hasta su propia serie de animación que se emitió en algunas autonómicas en los años 80 y que —modo divagación/fantaseo: ON— no me digáis que no encajaría como anillo al dedo en el nuevo universo cinematográfico de James Gunn.

DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!

De momento, nos vamos a conformar con DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!, que al final ya es bastante. Y tampoco es que sus autores sean superventas en boca de todo el mundo, pero son de esos a los que haríais bien en no perder de vista. Escribe Christopher Cantwell y dibujan Alex Lins y Jacob Edgar.

Cantwell es el más conocido de ellos, un autor que venía como estrella de la televisión con Halt and Catch Fire y no ha terminado de despuntar en los cómics, pese a tener un un nivel medio nada desdeñable dentro y fuera del mainstream, con títulos como Briar, Sobre el asunto del cadáver de Oswald, Namor: Litorales conquistados o Superman: La orden de la lámpara negra.

Menos conocidos, pero increíblemente prometedores son los dibujantes. Alex Lins sería el que lleva el grueso del tebeo, mientras que Jacob Edgar —no confundir con Edgar Jacobs, que ese es otro Cara radiante con ojos sonrientes— se ocupa de un tipo de escenas en particular que tal vez al principio pueden parecer flashbacks, aunque iremos viendo que son otra cosa.

Lins es un autor de origen brasileño que lleva poco más de 5 años dibujando cómics en los USA, por lo general, números sueltos aquí y allá, pero por aquí ya hemos podido comprobar su calibre en Namor, con Jason Aaron. Están aún inéditas en España Monarch, la serie que hizo en Image, con Roney Barnes, o Hellcat, para Marvel, y precisamente con Cantwell.

DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!

Podríamos decir que ¡Plastic Man nunca más! es lo primero que se edita en España de Jacob Edgar, más allá de algún número suelto y es que se trata de otro nuevo talento que, sobre todo, se ha dejado ver en portadas y cuyo trabajo de interiores más destacado podría ser la miniserie de The Ones con Brian Bendis para Dark Horse.

Atentos sobre todo a estos dos dibujantes porque me la juego a que son dos de las superestrellas del futuro.

Pero vamos a la sinopsis de lo que nos da ¡Plastic Man nunca más! Durante una misión con la Liga de la Justicia, Plas se dará cuenta de que algo no va bien y terminará descubriendo que sufre una degeneración a nivel molecular y que sus días están contados. Pero lo peor es que podría ser hereditario y terminar afectando a su hijo, que comparte poderes con él. Esta es la tragedia de ese héroe que siempre tenía un chiste y una mueca para cada ocasión, la historia crepuscular de un personaje cómico que siempre mantuvo su auténtica mirada oculta bajo unas eternas gafas de sol. Ahora tiene su último intento desesperado de corregir sus errores.

Es evidente que hay un poco de películas como Man of the Moon o Hazme reír. No es una idea nueva lo del cómico que lleva por dentro un drama, pero lo particularmente potente de ¡Plastic Man nunca más! es cómo aprovechan las propias cualidades y señas de identidad de un personaje infraexplotado como este para apoyar la historia, así como la decisión de tener dos dibujantes y el uso que se hace de este recurso.

Pese a sus más de 80 años de existencia, no hay demasiado trasfondo sobre Patrick «Anguila» O’Brian y no solo por no haber gozado de demasiadas series sino por la frivolidad y superficialidad intrínsecas del personaje. Para hacernos una idea, su hijo Luke no aparece por primera vez hasta la serie de Los Terrifics. Sus eternas gafas de sol y su peinado engominado de chulo de playa de los 40 no son realmente pelo y gafas sino parte de él, de su constructo, cosa que aprovechan Cantwell, Lins y Edgar.

DC Black Label. ¡Plastic Man nunca más!

Nos muestran un Plastic Man que es realmente incapaz de conectar con nadie, con una pantalla física y figurada construida entre él y casi cualquier otra persona. Solo inadaptados y marginados como su fiel Woozy o el Detective Chimp son capaces de ver más allá de los chistes y las gafas oscuras. No es de extrañar que el villano — porque esto sigue siendo de algún modo un tebeo de supers— sea el Dr. Sin Cara, que esgrime un alegato sobre la falsedad de las apariencias.

Por eso, cuando el estilo sucio y orgánico de Alex Lins, deja paso al cartoon impoluto de Jacob Edgar, la primera impresión es que se trata de un flashback en una aventura de la Liga de la Justicia, pero poco a poco iremos viendo que Edgar se encarga de las escenas en las que proyecta a los demás ese Plastic Man que todos conocemos y que a todos hace reír, mientras que Lins nos mostrará los rincones más oscuros.

Lins recuerda en ciertas ocasiones a ese estilo desbaratado y visceral de Daniel Warren Johnson, utiliza el recurso del body horror, que en este contexto de tragicomedia resulta particularmente turbador y grotesco, y nos muestra literal y figuradamente como Plastic Man se desmorona. Del mismo modo, la pulcritud y la síntesis, de Edgar, con fuertes reminiscencias de Chris Samnee, nos sitúa en esa realidad pulida e idealizada demasiado cartoon y demasiado procesada para ser real.

¡Plastic Man nunca más! no está para nada exenta de defectos y el hecho de que sea un Black Label, es decir, fuera de continuidad, permite comprarle a la historia muchas licencias que no podrían funcionar de otro modo. Hay montones de reacciones de personajes, decisiones argumentales y premisas un tanto cogidas con pinzas si se tratara de una historia convencional, pero esta es la historia que Cantwell, Lins y Edgar nos quieren contar, más allá de la anécdota argumental. Es esa historia que siempre pudo estar por detrás de un personaje como Plastic Man, y aprovechando cosas que en cierto modo siempre estuvieron ahí.

Supongo que da igual que este tebeo tenga ideas fantásticas y que gráficamente sea una salvajada — Insisto en que vais oír hablar mucho en el futuro de estos dos—. Supongo que está condenado al olvido del público español igualmente. Solo espero equivocarme.