Bueno, bueno, bueno, sin prisa, pero sin pausa, Panini sigue ofreciendo cada mes tres entregas de su flamante Biblioteca Marvel 2.0. Con sus pros y sus contras, este formato se me antoja como el definitivo para poder disfrutar de los tebeos clásicos de la Casa de las Ideas. A favor: su diseño, tamaño manejable y selección de extras (sí, me gustan los correos originales XD). En contra: su precio ha ido aumentando con el paso de los años y hace que ya no sean tan económicos como sin duda alguna deberían ser.

Dicho esto, mejor entramos en materia porque en los tebeos incluidos en esta décimo primera entrega de Iron Man hay bastante chicha. Archie Goodwin continúa desarrollando al atormentado ex playboy poniendo el foco más que nunca en la figura de Tony Stark y el drama en el que se ha convertido su vida desde que tiene una doble identidad como superhéroe.
Esto le ha llevado a sufrir varias crisis y a padecer una ansiedad que llega a bloquear al personaje. Dicha afección creo que se ve muy bien reflejada en estas páginas que, recordemos, fueron publicadas originalmente hace cincuenta años. En esencia, Tony Stark se ha ido convirtiendo en un agujero negro emocional que atrae a la desdicha y la desgracia para luego expulsarla como un enorme big bang que arrasa con todo y todos a su alrededor.
Una angustia vital que es el foco de la primera aventura de este volumen en la que conoceremos a Eddie March, un boxeador caído en la desgracia por culpa de las lesiones. Su destino se cruzará con el de Tony/Iron Man cuando tenga la ocasión de portar su armadura. Goodwin teje una historia tan humana como cruel recordando a los personajes (y de paso al lector) aquello de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, pero añadiendo a la formula un poco de moralina de brocha gorda. De nuevo, todo debe cambiar para que todo siga igual. No obstante, mientras las idas y venidas estén tan bien ejecutadas y resulten tan divertidas, que sigan contando conmigo.

Siguiendo con las aventuras del vengador dorado, en pocas páginas deberá enfrentarse con otros dos titanes acorazados como son la Dínamo Carmesí y el Hombre de Titanio. Un efímero recordatorio a la naturaleza comunista que tuvieron la mayoría de antagonistas originales del héroe. Reflejo claro de la Guerra Fría que vivió Estados Unidos durante buena parte de la mitad del siglo XX. George Tuska ilustra con oficio las brutales peleas entre los personajes, dejando con ganas de más a un espectador ansioso de disfrutar de más mandanga destructiva.
Sin dejar de lado el noble arte de inflar a hostias a un rival, nuevamente asomará el morro Namor. El soberano de Atlantis, que no gana para disgustos, considerará que el Hombre de Hierro es cómplice de los hombres de la superficie que están contaminando los siete mares. El guionista vuelve a poner el foco en el lado más ecologista. Un elemento intrínseco a la naturaleza del alitas que a menudo es dejado de lado en favor de mostrar tan solo su lado más beligerante y molesto.
No se vayan que todavía hay más. Nos queda por hablar de dos números autoconclusivos que son bastante peculiares. En el primero de ellos, Iron Man tendrá que hacer frente al Minotauro. No me atrevería a llamarlo villano, pues actúa influenciado por el amor que profesa a su padre y a la vana esperanza de que algún día podrá ser “normal”. Para darle más enjundia al plato, también se verá por aquí a Madame Máscara, cuyo trauma por estar desfigurada casa completamente con el tono de la historia. Destaca especialmente la manera en la que se tratan temas como la aceptación o la capacidad de perdonar. Goodwin se marca un bonito recordatorio de que la belleza está en el fondo y no en la forma.

Terminamos la reseña con una nueva ración de hazañas ligeras. Aquí es el Coleccionista el que obliga a Iron Man a viajar a la dimensión oscura para conseguirle una espada de luz. De lo contrario, la pobre Pepper sufrirá un funesto destino. Vamos, lo de siempre. Este número resulta tan tonto e ingenuo como agradable y entretenido.
En definitiva, aunque ya lo dijimos en la reseña del anterior número, vuelvo a recordar que todavía queda bastante para que el título se ponga un poco a la altura de otras series de la editorial. Eso no quita para que estemos ante un material que funciona pese a sus defectos. En mi caso, Iron Man es uno de mis personajes preferidos. Puede que esto me reste objetividad, pero todos los aspectos y señas que le llevarán a convertirse en un icono ya están presentes.
Seguiremos informando.


