Hoy en día, para los que somos fanáticos de Spiderman, se me antoja mortal de necesidad leer su Biblioteca Marvel. Tebeos publicados hace más de cincuenta años que siguen manteniendo una enorme frescura y que ganan todavía más si los comparamos con cualquier cómic del personaje publicado en los últimos diez años. Ya fueran Nick Spencer, Zeb Wells o el actual Joe Kelly, ninguno de los tres guionistas ha sabido encontrar la voz del trepamuros. Que habrá habido injerencias editoriales es algo que está claro, pero ya hablaremos de eso otro día.

Sea como fuere, en la entrega que hoy nos toca, Stan Lee, John Romita y John Buscema siguen construyendo de manera sólida la mitología entorno a Peter Parker y su alter ego. También hacen evolucionar al personaje en una época en la que todavía era posible que eso pasase. Eran unos tiempos más ingenuos, desde luego. Pero el sentido de la maravilla que tiene este material, esa sensación de que cualquier aventura podría ser la última para el héroe o para sus seres queridos, es algo que no tiene precio.
Envidio mucho a los lectores que en su día se preguntarían si el Cabo Thompson lograría volver de Vietnam (impagable la escena de la strip en que se despiden todos) o que mes a mes cayeran más bajo el embrujo de los encantos de Gwen Stacy, completamente ignorantes del funesto destino que la esperaba. Por cierto, por aquí ya asomar la patita un tal Doctor Miles Warren. Por lo tanto, estamos ante tebeos de lo más relevantes.

La fiesta comienza con la presentación en sociedad de un nuevo villano llamado el Maquinador. Relacionado con el bajo mundo del hampa, este nuevo malhechor llega a las páginas de El Asombroso Spiderman con la intención de derrocar a Kingpin. Un objetivo nada fácil. Ahora bien, lejos de ser el enésimo mafioso genérico que trata de hacerse con las calles, el Maquinador demostrará tener un as bajo la manga. No diré más, que no quiero chafar la sorpresa a nadie. Mayúscula, por cierto, y no necesariamente para nuestro héroe.
Otro de los grandes hits de este tomo lo encontramos con la aparición de la Viuda Negra. Es cierto que sus motivos para pasarse por aquí son un poco tontos (ninguna etapa está nunca libre de toda ingenuidad) pero sí que resulta relevante porque Natasha lucirá por primera vez su característico mono negro de súper espía, abandonando de esta manera su look original. Sí, soy consciente de que esto puede considerarse spoiler. Ustedes me perdonen, no suele ser propio de un servidor.
Siguiendo con el repaso a las amenazas, cabe destacar que el Doctor Octopus asomará la patita para demostrar que es una amenaza mucho más letal de lo que pudiera parecer, siendo su principal arma su intelecto y no sus brazos. Con casi cien números publicados, resulta interesante presenciar el regreso cíclico de ciertos enemigos, casi siempre con un giro de tuerca a sus intenciones y/o métodos. Como decía más arriba, eran los setenta y todavía no estaba todo inventado.

Sin embargo, lo que siempre me resulta más embriagador de esta serie es el drama y angustia vital de Peter al ser incapaz de llevar una vida normal con su tía, novia o amigos por culpa de su sentido del deber y la responsabilidad. En los números aquí incluidos se nos muestra cómo ni el más aguerrido héroe está libre de las enfermedades más comunes y mundanas. Casi como si de una personificación del Efecto Mariposa se tratase, el hecho de pillar un resfriado pondrá patas arriba el mundo del lanzarredes.
De hecho, si me apuran, me decanto por estos momentos en detrimento de la acción puramente superheroica. Porque amigos, es donde reside la grandeza de Spiderman, en que bajo la máscara no es más que una persona normal que trata de hacer siempre lo correcto con los recursos que tiene a su disposición.
Para rematar, John Romita y John Buscema (que dice adiós del título pues se marchó a unos pastos más bárbaros) siguen en un estado de forma óptimo poniendo el tope de su talento en cada viñeta. Sobre todo, el hermano de Sal, que se marca unas escenas de acción brutales.
En definitiva, si esta no es la mejor Biblioteca Marvel de todas, poco le debe faltar. Deseando estoy de leer las siguientes entregas. Nos esperan tiempos emocionantes en los próximos meses y años.


