Gotham City está sumida en el caos. Hay una organización terrorista que ha convertido la ciudad en una zona de guerra, y ni siquiera... Batman contra Ra’s al Ghul

Gotham City está sumida en el caos. Hay una organización terrorista que ha convertido la ciudad en una zona de guerra, y ni siquiera Batman es capaz de solucionar el problema aunque cuente con la ayuda de Deadman. Así las cosas, la policía local ha recurrido a los servicios de una empresa de seguridad privada muy competente. Al fin y al cabo, el dueño no es otro que… ¿¡Ra’s al Ghul!?

Al empezar a redactar esta reseña he estado a punto de sucumbir a la tentación, y copiar y pegar hasta la última coma de la reseña que hizo mi compañero Enrique de una de las últimas obras de este autor, Superman: la llegada de los superhombres. Porque, una vez terminada su lectura, que me ha costado más tragar que una caja de polvorones, la sensación final ha sido la misma: si bien es cierto que quien tuvo retuvo, y que este Neal Adams en horas bajas sigue estando por encima de la mayoría de los dibujantes habituales del mercado superheroico, su capacidad como guionista ha de ser puesta en duda sin ningún miramiento. Una historia que da banzados con varias tramas abiertas, personajes que aparecen y desaparecen sin ton ni son y una narrativa cuestionable son elementos que hay que tener muy en cuenta a la hora de apreciar esta obra. Estuve a punto de tirar la toalla a la mitad del tomo y continuar la lectura del único modo en que podría hacérseme soportable: como si fuera una comedia. Pero fui fuerte y aguanté hasta el final. Como un héroe.

batman ras al ghul

¿De qué va este Batman contra Ra’s al Ghul? Unos terroristas están llevando a cabo ataques contra instalaciones energéticas de la ciudad de Gotham, con el objetivo de cortar su suministro eléctrico. De pronto aparece el mismísimo Ra’s al Ghul, supervillano reconocido, como salvador de la ciudad, ofreciendo suministro de energía desde fuera del estado, además de prestar su guardia personal como fuerza de asalto para detener a los terroristas. ¿Demasiado bonito para ser verdad? ¿Quién puede creerse semejante patraña? Pues aparentemente toda la ciudad, pasando por el comisario James Gordon y el mismísimo alcalde. Batman no, por supuesto, que para eso es Batman. Si podemos tragarnos este sapo, continuamos la lectura. Todo va bien hasta que Batman resulta aparentemente muerto en una explosión y a partir de aquí todo se tuerce: Bruce y Damian Wayne no recuerdan sus identidades respectivas como Batman y Robin, ni por supuesto la existencia de la batcueva. Alfred también parece haber olvidado todo lo referente al historial de su empleador como vigilante enmascarado. Sólo quedan Dick Grayson y Tim Drake (la única forma de distinguirles es por el color de la camisa) para investigar lo que ha pasado. Y esta aventura en el presente se entremezcla con una extraña aventura de Bruce Wayne y Deadman (que para algo es Neal Adams el que escribe y dibuja) en una dimensión a la que les ha llevado la hechicera Chiaroscuro. Y además… ¡Robots gigantes! ¡Científicos locos! ¡Muchos chistes! ¡Juegos de máscaras! ¡Enredos de familia! ¡Bat-Olimpiadas!

Cuando dije hace un rato que la única forma de disfrutar de este cómic era leyéndolo como si fuera una comedia era, precisamente, a causa de todo esto. Uno no puede tomarse en serio una historia que empieza de un modo tan grave y acaba tomándose a broma a sí misma. Está claro que Adams (Superman vs. Muhammad Ali) es un dibujante extraordinario, y aunque aquí abuse de sus tics habituales, su habilidad como guionista no está, lamentablemente, a la altura. La trama tiene más agujeros que un kilo de gruyer, todos los personajes hablan igual (Batman suelta más chistes de lo que debería estando en su tesitura, y parece que no se toma en serio nada de lo que está ocurriendo), y las últimas páginas del tomo se leen en un suspiro puesto que, la verdad, ya no te importa nada de lo que está pasando porque no entiendes un pimiento. La traducción tampoco ayuda, y eso tiene una explicación. Neal Adams, como buen señor mayor, se empeña en resultar molón para la chavalada. Y eso incluye hablar como se hablaba cuando él era joven y estaba en la cresta de la ola. Es decir, en los años setenta. Y leer a personajes modernos hablar como hace más de cuarenta años rechina. Y si el traductor no pone de su parte, y comete errores como traducir “Got it” por “Captado” en vez del más adecuado “Lo tengo”, o insistir en el sempiterno error de traducir “I’ve had enough” por “Ya he tenido bastante” en vez de “Ya estoy harto”, la lectura se hace aún más tediosa.

batman ras al ghul

Este Batman contra Ra’s al Ghul, con la miniserie de 6 números que ECC Ediciones recopila en un solo tomo, sería un suspenso de manual de no ser por el dibujo (y el coloreado) de Neal Adams. Adams, como hemos dicho, está lejos de las cotas de calidad a las que nos tenía acostumbrados, pero sigue siendo capaz de crear páginas llamativas y llenas de dinamismo. Es una lástima que su narrativa se haya resentido con el paso de los años, y que la confusión que produce nos haya hecho volver páginas atrás en el tomo para comprobar si nos hemos perdido algo de la historia (spoiler: no).

Compartir:

Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

  • Pepillo

    6 mayo 2022 #1 Author

    “Estaría bien ver alguna nueva obra de este autor, esta vez ilustrando los guiones de alguien más competente”

    No se si se habrán enterado, pero Neal Adams falleció una semana antes de la publicación de este artículo

  • Antonio Hidalgo

    7 mayo 2022 #2 Author

    Cieto. La reseña se escribió antes del fallecimiento. Editamos.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com