Es la hora de las tortas!!!

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Barrio 5: El debutante

Barrio 5: El debutante
Guion
Carlos Giménez
Dibujo
Carlos Giménez
Formato
Cartoné. 23,3 x 30,2 cm. 128 páginas. B/N
Precio
23,90€
Editorial
Reservoir Books . Marzo 2026

En los últimos tiempos, para hablar de cada nuevo trabajo del maestro Carlos Giménez hay que hacer una enumeración de despedidas. Y eso que en esa entrevista que abre Barrio 5: El debutante, que nos pone fácil ver que es su licencia para un prólogo, Giménez se encarga de dejar claro que para nada la muerte es un tema que le obsesione. Sin embargo, desde que en 2016 comenzara la llamada Trilogía del crepúsculo con Crisálida, la inmensa mayoría de sus obras están siendo una especie de testamento creativo.

Al final la enumeración es inevitable porque, sea como sea, Carlos Giménez acumula ya una década de obras de despedida. Además de la citada trilogía, ya se ha hablado en esta vuestra web de otros adioses, como los que brindó a Dani Futuro en Mientras el mundo agoniza o Paracuellos. No obstante y aunque no sin cierta amargura, este largo epilogo sabe casi como a tiempo regalado, como si el destino quisiera posponer un poco más el final de la vida y sobre todo de la obra de Carlos Giménez — que casi podríamos decir que es lo mismo—. El maestro podría estar retirado hace muchos años y sigue brindándonos nuevos tebeos. Por eso, todo este periodo final no es tanto una elegía en vida, sino —tal vez accidentalmente— una celebración de la misma. Cada nueva obra de Carlos Giménez es un regalo, un nuevo pedazo del talento y de la vida de un maestro como probablemente no vuelva a dar el cómic español.

Barrio 5: El debutante, de Carlos Giménez

Y dicho todo esto, afrontamos Barrio 5 con el corazón un poco menos apesadumbrado y y tal vez más como un reencuentro que como una despedida. Barrio viene a ser la segunda pata de ese banco a medio camino entre la autobiografía y la autoficción, que comenzó con Paracuellos y que cerraría Los profesionales y la trilogía del crepúsculo.

Barrio comienza hace ya casi 50 años en la revista El Papus, pero no empieza a recopilarse hasta recién entrado este siglo. Serían cuatro los volúmenes que publicó Glénat y, más tarde, DeBolsillo sacaría un volumen titulado Todo Barrio, que, como le sucedió a Todo Paracuellos, se queda obsoleta ahora con la aparición de este quinto volumen, casi veinte años después del cuarto.

Barrio no sigue las andanzas de Pablito, protagonista de Paracuellos, sino de Carlines, pero partimos con un chaval recién llegado a casa de vuelta del internado, que quiere, por encima de todas las cosas, ser dibujante de tebeos, con lo que blanco y en botella.

Barrio 5: El debutante, de Carlos Giménez

Si bien Barrio 5: El debutante es la despedida y cierre de ciclo, buena parte del inicio se dedica a poner contexto, con lo que este tomo tanto puede ser tanto un omega como un alfa para nuevos lectores. Quien sea viejo seguidor recuperará los viejos lugares comunes: el trabajo de aprendiz, el grupo de amigos de La Corrala, el despertar amoroso e incluso un cierto homenaje a los seguidores de toda la saga, con un guiño que vendría a enlazar con Los Profesionales. Quien aterrice aquí se encontrará con todo esto por primera vez pero contará con lo necesario para familiarizarse con ellos y asistir así, de la mano de Carlines, a sus primeros encargos como dibujante, su primer amor, su primer estudio…

Barrio 5 está dividido en dos partes: El debutante, que viene a ser resumen y continuación directa de lo que se nos había venido contando, y Río Manzanares, con una elipsis de varios años y una especie de nuevo principio en el estudio de dibujantes junto a sus colegas Recaredo y Raúl.

Como en libros anteriores, se trata de repasar pequeñas y grandes vivencia de Carlines —que es en parte Carlos y en parte no— sus sueños y aspiraciones, sus vaivenes vitales o simplemente pequeñas anécdotas del día a día, que, como dice el propio autor, no tienen ninguna intención de ser una crónica representativa de su época, pero que de algún modo lo son.

Barrio 5: El debutante, de Carlos Giménez

Una de las principales diferencias con respecto a las entregas anteriores es algo que venimos viendo en toda esta obra tardía y llega desde el plano gráfico y el ritmo narrativo. Giménez admite que su vista ya no es lo que era, lo que deriva en viñetas más grandes y, en definitiva, un ritmo de lectura mucho más rápido y manos denso de lo que nos tiene acostumbrados. Más allá de eso la edad sigue sin hacer mella y dibujar es para el maestro como comer, dormir o respirar, le sale solo.

De hecho, es ese probablemente el motivo por el que a sus 85  años sigue lápiz en mano y por el que, llegue cuando llegue su hora —esperemos que sea tarde— morirá con las botas puestas. Dibujar ya no es su profesión sino su mismo aliento vital. Como él mismo dice, a estas alturas ya no tiene nada que demostrar ni ninguna obligación, con lo que lo que nos encontramos en Barrio 5 y lo que llegue es , como decíamos, un regalo, un regalo a sí mismo por poder seguir haciendo lo que le gusta y, sobre todo, un regalo para nosotros, los lectores.