Son ya 80 años los que tiene el maestro Carlos Giménez y continúa produciendo historias con las que autores más jóvenes ni soñarían. Sin... Mientras el mundo agoniza, de Carlos Giménez

Son ya 80 años los que tiene el maestro Carlos Giménez y continúa produciendo historias con las que autores más jóvenes ni soñarían. Sin embargo, no parece poder evitar el sabor a despedida de sus últimas obras, de amarga despedida. Crisálida, Canción de navidad y Es hoy podrían considerarse el final de lo que arrancó con Paracuellos y continuaría con Barrio o Los profesionales y, recientemente, se despediría de Gringo y Dani Futuro en Punto Final. Sin embargo, este último parecía requerir una última aventura, un último viaje de creador y personaje bajo el revelador título de Mientras el mundo agoniza.

Mientras el mundo agoniza

Dani Futuro es probablemente la obra que dio la proyección que el talento del maestro merecía y que posibilitará su brillante carrera posterior, con lo que no es de extrañar que Carlos Giménez quiera dedicarle una última historia más allá de las 50 páginas de Punto Final. Por eso nos brinda este álbum triple con el que nos reencontramos con un Dani Futuro un tanto distinto.

Mientras el mundo agoniza no deja de ofrecernos una aventura ligera como las que GiménezVíctor Mora nos darían hace más de 50 años, pero el sabor es radicalmente distinto. Donde el Dani Futuro original nos traía evasión juvenil, este nos lleva a una tierra devastada por el cambio climático y cercana a sus últimos días, sumida en una sociedad de extrema desigualdad social donde los ricos parecen elegir ignorar la situación, sedados en sus espirales de consumo, y los pobres sobreviven en una desesperada inercia, que lleva a actos aún más desesperados.

Mientras el mundo agoniza

A este Dani tal vez el apellido Blancor ya no le sienta tan bien, dado que ha perdido cualquier rastro de inocencia y se embarcará con el hijo del difunto comandante Bongo y su compañera Armony en una misión de venganza contra los que mataron a sus amigos y violaron a Iris, a la que no ha dejado de buscar desde entonces.

Tal vez otra historia con piratas espaciales y terroristas de cultos extravagantes podría haber sido otro tipo de aventura más escapista en otro momento, pero este Carlos Giménez parece mucho más interesado en mostrarnos este mundo decadente donde los cadáveres en la calle son algo cotidiano, donde miles de migrantes se lanzan a la muerte cada día tras una esperanza que no existe, donde las manifestaciones violentas son una rutina estéril que no aplaca el descontento, donde los sacrificios de niños entran dentro de los esquemas de algunas religiones y hasta el canibalismo es posible. Carlos Giménez nos lleva a un mundo donde el mal existe dentro de cada uno de nosotros y solo hace falta dejar que el mundo se degrade para hacerlo brotar.

Mientras el mundo agoniza

Gráficamente estamos ante este último Carlos Giménez con no demasiado que ver con aquel jovenzuelo que dibujaba a Dani en La Gaceta Junior o en la revista Tintin. El Carlos Giménez de hoy es mucho más elástico, fluido y caricaturesco que el de aquel entonces. El maestro madrileño es uno de los mejores ejemplos para ilustrar que la caricatura no solo sirve para el humor y es que la desesperanza, la ira y la tristeza de los distintos actores de Mientras el mundo agoniza es absolutamente desgarradora. Es por esto que aunque ciertos detalles de la trama y el mundo no sean todo lo sólidos que deberían, aún así Mientras el mundo agoniza funciona porque a nivel emocional es profundamente verosímil y el sentir que quiere trasladarnos Carlos Giménez nos llega más con el corazón que con el cerebro.

Por más que una nueva obra de Carlos Giménez sea siempre un regalo para todos sus seguidores, no deja de ser entristecedor que cuando se prepara para su despedida, el mundo le deje un sabor tan amargo a quien tanto bien ha hecho con sus historias. Quien sabía sacarnos una sonrisa incluso con historias desgraciadas se despide con preocupación sobre el futuro que estamos construyendo para el mundo.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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