Los cruces entre colecciones son un tema espinoso en el mercado editorial. Cuando son un evento editorial diseñado exclusivamente para obligar al lector a... Titanes: El Contrato Lázaro

Los cruces entre colecciones son un tema espinoso en el mercado editorial. Cuando son un evento editorial diseñado exclusivamente para obligar al lector a comprar colecciones que no sigue habitualmente, éste se suele sentir un tanto agredido por esas políticas comerciales, que no creativas. Tanto es así, que en la acera de enfrente, Marvel prácticamente ha pedido perdón por el constante abuso de crossovers y ha prometido al lector un descanso de un mínimo de 18 meses libres de cruces. Pero, por otro lado, también son uno de los principales recursos para dar sensación de universo compartido, siendo la otra la aparición de personajes invitados.

Desde el Renacimiento de DC, no hemos vuelto a ver ningún macro crossover en la editorial. Afortunadamente. Pero eso no quiere decir que no haya habido cruces entre colecciones. Los ha habido, varios. Pero son crossovers sectoriales y de muy corta duración. Así, hemos tenido La noche de los hombres monstruo en tres colecciones de la Batfamilia, Superman: Renacido, entre Action y Superman, y más recientemente, La Chapa, entre Batman y Flash, los dos personajes que estuvieron más implicados en esta subtrama que empezó con el relanzamiento editorial de hace año y medio. Estos eventos han sido pocos, han unido un máximo de tres colecciones durante un máximo de dos meses, así que no es que resulten precisamente molestos. Si me apuras, su baja frecuencia y su corta duración hace que puedan ser leídos con agrado y todo.

El Contrato Lázaro

A los que llevamos más de media vida leyendo a los Titanes, nos dices «El contrato…» y responderemos inmediatamente «Judas». Y aunque en esta trama mantenemos la referencia bíblica, prescindimos del traidor para ir en busca del resucitado. No es un remake de la historia clásica, no tenemos a Tara Markov infiltrada en los Titanes ni nada parecido. El título, de todos modos, no está vacío de significación. No sólo es un enfrentamiento entre los Titanes y Deathstroke, como en El Contrato Judas, sino que además, como ya hemos dicho, evoca una historia clásica del grupo. Y esa evocación no es simple nostalgia: las raíces de la historia que aquí nos cuentan están en uno de los momentos clásicos de los Titanes: el origen de Deathstroke.

La primera aparición de Slade Wilson tuvo lugar en el número 2 de New Teen Titans, la serie clásica de 1980 que arrancó con la legendaria etapa dorada de Marv Wolfman y George Pérez revitalizando el grupo de héroes adolescentes y haciendo que pasaran a la historia. En este número, Grant, uno de los hijos de Slade, se enfrenta a los Titanes con el alias de Destructor y unos poderes artificiales proporcionados por la Colmena. Dichos poderes resultan ser letales, y Grant muere en manos de su padre. Un flashback de esta escena abre el tomo y resulta ser el desencadenante de toda la trama.

Años después, con los Titanes ya sin la palabra «Jóvenes» en su nombre, Deathstroke sigue sin haber superado la muerte de su hijo mayor. Y dado que no parece que vaya a conseguirlo nunca, decide un enfoque alternativo. Si los velocistas del Universo DC pueden viajar en el tiempo, y hay dos equipos de Titanes con sendos Wally Wests, Slade intenta utilizarlos para volver al pasado y así evitar la muerte de Grant. Que sea una idea catastrófica, como se ha demostrado en múltiples ocasiones, no parece detenerle. Y en mitad de este asunto, se desvela la existencia de un antiguo pacto entre Dick Grayson, cuando aún era Robin, y Slade Wilson…

De las tres series implicadas, sigo dos de ellas, Titanes y Jóvenes Titanes. Me ha resultado tremendamente agradable que los números de estas dos continúan en los puntos donde se quedaron sus últimos tomos, sin dar la sensación de que habían quitado a los personajes de su entorno habitual para meterlos en el cruce de turno. Pero, por otro lado, aunque no soy lector de Deathstroke (sí, lo sé, debería), tampoco me ha parecido que me perdiera en su número, que me faltara background para entender la serie. Así, es una historia cerrada en sí misma que satisface al lector regular pero no echa fuera al ocasional.

Dos equipos de Titanes

La yuxtaposición de los dos grupos hace que podamos ver la gran cantidad de similitudes entre los dos grupos. No sólo ambos tienen su torre en forma de T, aunque cada uno en una costa distinta del país, sino que además las alineaciones son prácticamente clónicas. Ambos tienen un sidekick de Batman como líder (Nightwing/Robin), un velocista (Flash Wally West/Kid Flash Wally West), una heroína como músculo del grupo (Donna Troy/Starfire), una heroína oscura (Augurio/Raven), un atlante (Tempest/Jackson Hyde) y un tipo con un punto un poco más chulesco de la cuenta (Arsenal/Beast Boy).

La edición en castellano

El volumen recopilatorio que DC ha diseñado para este arco argumental incluye cinco números, los cuatro aquí recogidos y el número 20 de Deathstroke, titulado Monster: The Lazarus Contract Epilogue, que inexplicablemente ECC ha dejado fuera. Si la editorial original consideraba que ese número pertenecía a esta historia, y además el título del cómic ausente deja claro que es parte de esta saga, es necesario dar un pequeño tirón de orejas a la editorial española que, por otro lado, no es la primera vez que comete el error de hacer sus propias recopilaciones que no coinciden con las que los autores y la editorial original concibieron.

En resumen…

El logo de Titanes en la portada está plenamente justificado. Tres de los cuatro tebeos incluidos en este tomo (tres de cinco en el original) son de alguna facción de los Titanes, y además el tomo americano (portada más arriba) también lo tiene. Pero la verdad es que es una historia centrada en Deathstroke, en el pasado del personaje y que sirve como punto de inflexión en su carrera, cuyas consecuencias se verán en el futuro tercer tomo de su serie. A partir de lo que ocurre en este tomo, Slade Wilson cambiará sus característicos colores y veremos el surgimiento de un grupo nuevo, Defiance. No quiere esto decir que los Titanes hayan salido indemnes de esta historia, ambos grupos han quedado tocados en ella, y ambos en sus respectivos velocistas.

Aún así, es una ligera pero entretenida historia en la que se ven las caras los Jóvenes Titanes con los No Tan Jóvenes, lo cual ha resultado muy divertido, y ambas alineaciones se enfrentan a su villano definitivo. No cambiará el mapa del Universo DC (bueno, parece que de momento no, pero nunca se sabe), pero como lectura palomitera que ha cruzado durante un mes las tres colecciones de los héroes jóvenes por excelencia, cumple de sobra. Y, por supuesto, si sigues cualquiera de las tres series implicadas, es lectura obligatoria.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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