Con “Masacre El Pato” y “Masacre Vs. El Castigador”. ¿Qué consigues cuando cruzas a un cínico pato antropomórfico con el más oloroso mercenario de... 100% Marvel. Las Minis de Masacre 10

Con “El Pato Masacre” y “Masacre Vs. El Castigador”. ¿Qué consigues cuando cruzas a un cínico pato antropomórfico con el más oloroso mercenario de Marvel? Sí, El Pato Masacre. Y además, ¿cómo ha conseguido Wade colocarse en el punto de mira de El Castigador?

Uno de los pilares del humor es el conflicto. La vida diaria de una persona no es divertida a menos que haya cierto grado de conflicto con lo que le rodea. Y cuanto mayor es el contraste, más humorístico puede resultar. Resalto el PUEDE. Porque ver cómo le tiran una tarta en la cara a un payaso es divertido, sí. Pero más divertido es ver tirársela a un señor gruñón y con bigote. Para que haya humor el Augusto necesita a su Clown: Laurel y Hardy, Riggs y Murtaugh, Masacre y

Panini Comics sigue recopilando las miniseries de Masacre inéditas en este país, y en esta ocasión le toca el turno a un volumen que recoge dos minis basadas en el contraste. Por un lado, tenemos a Masacre compartiendo páginas con Howard el Pato, ese personaje cínico y quejica crónico, cuya negatividad contrasta con el eterno positivismo de Masacre. Para los más pequeños, imaginaos a Bob Esponja y Calamardo. ¿Mejor así? En la segunda miniserie de este tomo, Masacre forma equipo (es un decir) con El Castigador. El asesino bocazas y el asesino lacónico. ¿Quién se hartará antes de quién?

La miniserie Masacre el Pato arranca cuando Masacre recibe el encargo de SHIELD de encontrar y capturar a un “extraterrestre conocido y notorio”. Usando su teleportador, Masacre aparece justo donde la nave de un enloquecido Mapache Cohete se acaba de estrellar contra el coche de Howard el Pato. La situación se complica, las armas se desenfundan y el resultado es el que veis en la portada: un Pato Masacre. Ambos personajes comparten el cuerpo de este híbrido por turnos: uno controla el cuerpo mientras el otro espera en la zona negativa, aunque pueden comunicarse entre sí. Una reinterpretación de la película Dos Veces Yo (All of me, 1984), con Steve Martin y Lily Tomlin. Este hecho es desconocido para los demás personajes que les rodean, que ven como este Pato Masacre cambia de personalidad según sea el “alma” que ocupe el cuerpo en cada momento.

El veterano Stuart Moore crea una situación de auténtica locura: un pato antropomórfico que viste y actúa como Masacre y habla con un “espíritu animal fantasma”. Al final, la trama de tener importancia para centrar toda su atención en las batallas dialécticas entre Masacre y Howard, y cómo pelean por el control del cuerpo (por tenerlo o dejar de tenerlo, en función de lo desagradable de la situación). Moore utiliza todos los recursos de Masacre: la locura, la violencia sin sentido y el total desprecio por la vida humana, y los combina con el cinismo y la negatividad de Howard. El resultado es una constante batalla verbal y física entre dos personajes que se ven obligados a compartir cuerpo y aventuras.

Pato Masacre

La portada tiene más gracia si has visto el corto de animación original, claro.

El apartado gráfico corre a cargo de Jacopo Camagni, joven autor de quien sólo hemos leído sus páginas de Masacre el Pato y algunas portadas de series de mutantes. Su estilo ágil y caricaturesco nos trae la mejor caracterización posible de este Duckpool (perdón, no he podido resistirme), con toda la expresividad que se le puede otorgar a un pato antropomórfico enmascarado. El resultado no podría ser mejor. Si queréis leer más sobre Howard el Pato, podéis echar un vistazo a las reseñas de los dos tomos de su nueva serie publicados por Panini: 1 y 2.

La segunda miniserie de este tomo enfrenta a Masacre con el Castigador. En realidad, más bien les hace formar equipo para luego enfrentarles. Y después volver a formar equipo. Bueno, ya sabéis cómo funcionan los tebeos de superhéroes. Una vez más, se busca el contraste para crear humor: el que no se calla, poniendo de los nervios al que apenas habla. Un banquero de la mafia amigo de Masacre, un niño con talento para las matemáticas, un cuñado cocainómano (¿no lo son todos?) y un villano con capa, espada y escudo. Y muchas explosiones, tiros en la cabeza e intercambio de chanzas. ¿Qué más se le puede pedir a un tebeo de Masacre y El Castigador? Una trama interesante y un dibujo a la altura. Y en los dos aspectos aprueba con nota alta.

Cuando la esposa y el hijo del principal banquero de los jefes criminales del mundo son asesinados en una explosión, todas las pruebas apuntan a El Castigador (que, curiosamente, andaba por allí). Si además resulta que el banquero y su familia son/eran amigos de Masacre (que, oh estupor, también estaba allí), el hambre se junta con las ganas de comer. Ambos personajes se embarcan en una misión conjunta en busca de ¿venganza? ¿información? ¿más munición para dispararse el uno al otro a la primera de cambio? Dos asesinos mentalmente trastornados (cada uno a su manera) que no se soportan pero se necesitan. Aunque decir que Masacre no soporta al Castigador no es cierto. Masacre quiere tener muchos amigos, pero su particular forma de ser hace que muy pocos estén dispuestos a pasar a su lado más tiempo del necesario. El Castigador, en cambio, sí que no soporta a Masacre. Pero no es que Frank Castle se esfuerce mucho por hacer amigos, precisamente. Dos personalidades contrapuestas que, indudablemente, ponen los gags en bandeja

El responsable del guion de este remake pasado de vueltas de Al Rojo Vivo (Mercury Rising, 1998) es Fred Van Lente, veterano y polifacético escritor a quien ponen en las manos este caramelo que es Masacre para su divertimento y el nuestro. Masacre es un personaje que sí, tiene una continuidad y unos patrones que respetar, pero su espectro de situaciones posibles es tan amplio que es muy jugoso para cualquier guionista. Lo bueno de escribir a un personaje tan loco y prácticamente inmortal (e inmoral) como Masacre es que puedes hacer con él lo que te dé la gana. Por eso los guionistas disfrutan tanto con él. Eso es lo que ha hecho Van Lente, insertando a Masacre en una trama de secuestros, desapariciones y persecuciones criminales que bien podría haber protagonizado el Castigador en solitario, pero que gana una dimensión adicional con la incorporación del Mercenario Bocazas. El humor socarrón y espartano del Castigador (gracias, Ennis) contra el verborreico de Masacre (gracias, Kelly). Chistes y tiros. No se le puede pedir más a un cómic protagonizado por estos dos.

Bueno, sí que se le puede pedir más, y es un buen dibujante. El español Pere Pérez ha sido el autor de las páginas que veis ilustrando la segunda parte de esta reseña. Conocido sobre todo por su trabajo en la editorial Valiant (como en Archer & Armstrong, donde ya coincidió con Van Lente), las majors también le han abierto sus puertas para trabajos puntuales, pero es en esta miniserie de Masacre Vs. El Castigador donde el barcelonés echa el resto y nos brinda un trabajo soberbio, con escenas de acción plagadas de tiros y movimientos de artes marciales reales (no en vano Pere es experto en kung fu, como también dejó más que probado en su Shaolin Mutants).

Podría afirmar que este volumen de Las Minis de Masacre es el mejor hasta la fecha de todos los publicados por Panini Comics. Guiones desenfrenados y llenos de chistes y referencias, acompañados de los dibujantes más adecuados para cada una de las historias. Vale con creces lo que cuesta.

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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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