Hace diez años me encontré, casi de casualidad, con Una noche en Roma, un cómic publicado por Ponent Mon del que apenas esperaba nada y que consiguió conectar por completo conmigo, y se convirtió en una de esas obras que recordamos y a la que volvemos ocasionalmente mientras la montaña de lecturas pendientes nos mira de manera inquisitiva. Un par de años después, la extinta ECC publicó otra obra de su autor, Jim (Thierry Terrasson), Héléna, aunque con sus políticas habituales lo hizo en un tamaño reducido que contrasta por completo con la primera y con la obra que hoy nos ocupa. Y es que Zoé Carrington es la última obra de lo que el propio autor considera su Trilogía de la obsesión, con otra obra que habla de enfrentarse en una edad madura a amores de la juventud. En esta ocasión, y por completar el triplete de editoriales diferentes, publica cARTEm.

Si decía que Una noche en Roma consiguió conectar conmigo, la lectura de Zoé Carrington ha sido el flechazo definitivo con un autor que se ha convertido en esos que hagan lo que hagan, y sin necesidad de conocer la sinopsis, ya sabes que va a ser una lectura asegurada. Hace poco hablaba de Detox, también editado por cARTEm, que esperamos continúe apostando por su trabajo con ediciones de una calidad equiparable a la de estas dos obras. Entonces aludía a la capacidad de Jim para conectar con la sensibilidad de toda una generación: la de quienes ya hemos alcanzado la madurez (siendo generosos) y nos invita a reflexionar sobre cuestiones que, en la juventud, quizá contemplábamos desde una perspectiva muy distinta. Pero cuando habla de asuntos como el amor de juventud y nos plantea personajes como los que vemos en esta obra, nos permite darnos cuenta de que su experiencia vital ha sido fundamental para conseguir llegar tan lejos con historias aparentemente sencillas.
¿Quién no ha conocido en su vida a una persona de esas que sabes que no te conviene, que no durarías en una relación seria, que incluso no termina de conectar en muchos aspectos… y sin embargo te cambian la vida? La obra que hoy comento trata de eso, de tres veinteañeros que conocieron a una chica en la Universidad y les cambió la vida, que consiguió despertarles unas sensaciones a las que van a querer volver de por vida. Diez años después y con sus destinos habiendo tomado caminos muy diferentes, Zoé Carrington vuelve a contactar con ellos para celebrar el cumpleaños del que acabó siendo su pareja. Los tres (ya) treintañeros no dudan un segundo a querer volver a ese punto de inconsciencia, de locura, de fiesta, aunque sus vidas hayan tomado rumbos tan distintos y que si lo pensaran en frío tal vez deberían afrontar de otra manera.

Las historias que plantea Jim son fabulosas porque consigue transportarnos a situaciones que, con toda probabilidad, o nos han pasado o podrían habernos pasado. Pero sobre todo destaca por la maravillosa caracterización de personajes. En esta ocasión, tenemos a los tres amigos: Simon, con algo más de protagonismo, que cambió su sueño de ser un tiburón de las finanzas por trabajar en un banco cerca de su casa; JP, probablemente el que menos haya madurado, que trabaja de técnico de ambulancias, pero siga manteniendo su afición por las «hierbas aromáticas» y la impulsividad; y Rotthenberg, el más conservador del grupo pero que sobrevive a duras penas. Y, ¿qué decir de Zoé? Ella es esa persona que en su juventud era un espíritu libre, que sabía lo que quería y lo que estaba dispuesta a hacer con su vida, que hasta para hacer daño y romper corazones se mostraba tan segura y fiel a sus principios, que no te podías enfadar con ella. A Camilla os dejo que la descubráis vosotros mismo, otro caramelo. Todos son personajes creíbles y con los que conectas desde la primera viñeta.
La obra está planteada, como de costumbre, en dos actos o libros que completan la historia. El final del primer libro supone un punto de inflexión que lo cambia todo y una sorpresa que le da una perspectiva novedosa y magnética. Con un estilo muy conservador, funciona de maravilla con lo que nos cuentan, utilizando paletas exiguas pero muy ambientales, y consigue un efecto global de guion y dibujo que nos transporta y nos hace sentirnos dentro de la pandilla, queremos estar ahí. La edición de cARTEm incluye también los artículos del propio autor en los que habla de los años que estuvo esa historia en el tintero, de cómo iba a convertirse en una película escrita por él y que acabó completando esa trilogía de historias con reconexiones de amores pasados. Al final se incluye también otro artículo que reflexiona sobre posibles finales que había planteado para la historia y subtramas que se acabaron descartando.

En definitiva, si eres un hombre que se encuentra en su cuarta o quinta década de vida Zoé Carrington es lo más cerca al porno emocional que vais a encontrar, una obra que os va a hacer volar a recordar amores pasados, la juventud, la inconsciencia a la que probablemente muy de vez en cuando vuelvas, pero que no vais a poder leer sin que una sonrisa de nostalgia nos inunde el rostro. Vais a desear uniros al grupo y desfasar aunque ya no tengas edad para ello. Un canto a la memoria del buen rollo, a recordar momentos felices sin remordimientos ni arrepentimientos, sino siendo conscientes de la suerte que tuvimos de haberlos vivido. Y ojo, si no entras en ese grupo que cito al principio del párrafo, esta obra también es para ti, y tal vez te pille en un momento que todavía no te corresponda, pero llegado el momento te vas a acordar de ella, y vas a querer volver a leerla. Magistral.
Lo mejor: Si conecta con tu memoria, es de esos cómics que no puedes dejar de leer… ni de sonreír.
Lo peor: Si no consigues conectar con ella, qué lástima, porque lo tiene todo.


