De la mano de cARTEm cómics, llega una obra basada en una experiencia real de un conocido de su autor principal: Jim (Thierry Terrasson), un guionista muy versátil que se ha prodigado tanto en el mundo del cómic, en la novela o como guionista de películas cinematográficas. Por si eso fuera poco, también dibuja sus propias obras, aunque en este caso se hace cargo solo de los personajes, dejando los fondos y los efectos de color en manos del italiano Antonin Gallo. Detox se editó originalmente en dos libros, que cARTEm publica juntos en esta edición integral.

Matthias d’Ogremont es un empresario de alto nivel que, tras una experiencia personal que le hace temer por los efectos del estrés en su salud, decide apuntarse a un retiro de desintoxicación digital en el que desconectar de toda clase de tecnología y conectar con la naturaleza y el propio autoconocimiento personal. Para Matthias, no será fácil pasar de una vida de lujos, y en continuo estado de alerta a vivir en una tienda de campaña en medio del campo, con contacto humano limitado y una dieta limitada a infusiones de romero. Durante 10 días, tendrá que aprender a vivir con sus miedos y a purgar de su cuerpo los efectos de las sociedades modernas.
Tengo que reconocer que esta obra me ha sorprendido… y no debería haberlo hecho, porque ya me pasó lo mismo hace unos años cuando me acerqué a la obra Una noche en Roma, meramente por su premisa, y se convirtió en una de esas sorpresas agradables que acabó ocupando un lugar privilegiado en mi biblioteca. Casualmente, su autor también era Jim, un autor del que no he vuelto a leer más en estos años posteriores. Hasta ahora. Cuando leí la sinopsis editorial de este Detox, me picó la curiosidad pero al ver los nombres de los autores responsables, me animó a seguir mi instinto. Y me ha vuelto a pasar lo mismo, siendo una lectura sencilla, que no descubre la pólvora, pero alcanza a tocar la fibra con unos personajes que no son estereotipados, a pesar de lo que pueda parecer, y que resultan muy creíbles y coherentes. Probablemente a la mayoría de nosotros no nos resulte muy familiar el trabajo de Matthias, pero sí nos lo resultará ese ritmo de vida en el que hay muchos días que nos faltan horas del día y en el que parece que los astros se alinean para que todos los que nos rodean necesitan algo de nosotros.

También me ha resultado muy creíble la reacción del protagonista. No habría resultado nada verosímil que un alto ejecutivo aceptase esa vida en la naturaleza con facilidad, porque en el fondo, ese tipo de vida y sobre todo la dependencia a dispositivos digitales actúa de un modo similar al de cualquier otra adicción, y entiéndaseme que no lo estoy comparando con drogas de abuso… Del mismo modo, la organización del curso cumple lo esperable: naturistas, vegetarianos, con un estilo de vida muy particular que seguro se os vienen a la mente incluso sin leer la obra. Pero no son meros clichés o personajes antipáticos más allá de su propia filosofía y tienen una actitud empática y comprensiva con los «adictos». La subtrama del pasado de Matthias y cómo consiguen desbloquear esa espina clavada en su subconsciente me ha gustado en particular.
Para el dibujo, Jim se hace cargo de los dibujos de los personajes, pero deja que los fondos los dibuje Gallo. La obra está coloreada con bitonos sepia o grises, con efectos de iluminación y algunos tonos extra en momentos concretos. La edición cuenta además con unos extras muy interesantes, desde una introducción a cargo de Diego García Rouco, a textos realizados por los propios autores en los que hablan de cómo era su estilo de trabajo o cómo Jim construyó el relato a partir de la experiencia de su amigo, manteniendo algunas partes y añadiendo cosas de su cosecha para enriquecerlo. El material gráfico que ilustra ese proceso que iba desde los bocetos de personajes a cómo se añadían los fondos y el la fase de coloreado.

En definitiva, Detox Integral es una obra autocontenida donde se explora la tecnificación de la sociedad actual y los ritmos de vida dominados por el estrés en los que dejamos de lado los autocuidados y el respeto a la naturaleza. Con una extensión perfecta, no divaga innecesariamente pero consigue transmitir un mensaje interesante y mostrar una experiencia que, sin que nos vaya a hacer querer dejar atrás nuestra vida e irnos a vivir en medio del campo, nos va a ayudar a reflexionar sobre la necesidad de bajar el ritmo de nuestro día a día. Una narración con influencias cinematográficas y un gran sentido del ritmo y de cómo transmitir las sensaciones que experimenta su protagonista.
Lo mejor: A pesar de ser una historia muy sencilla, consigue llegar a tocar la fibra con gran habilidad. Los extras aportan mucho a la edición.
Lo peor: Probablemente, el precio del tomo no invita a probar por curiosidad.


