Uno de los grandes problemas que tiene el Universo Marvel -y prácticamente cualquier universo superheroico cohesionado en la actualidad- es que tiene una continuidad... Web of Spider-Man – Un nuevo equipo

Uno de los grandes problemas que tiene el Universo Marvel -y prácticamente cualquier universo superheroico cohesionado en la actualidad- es que tiene una continuidad tan compleja y una cantidad de series interrelacionadas tan inabarcable que no es amable con los posibles nuevos lectores que se acerquen a los títulos de la editorial. Lo que en tiempos era una serie de publicaciones para un público infantil/juvenil ha ido aumentando la edad de su público objetivo, y a día de hoy hay más lectores de Marvel mayores de cuarenta años que menores de diez. Conscientes de ello, la editorial lanza periódicamente títulos pensados para los benjamines de la casa, confiando que la siembra de hoy produzca un lector fiel del futuro. En esta línea han ido saliendo los tebeos coproducidos con Scholastic, y con ese mismo espíritu acaba de salir una serie limitada llamada Web of Spider-Man que Panini ha lanzado en un tomo autoconclusivo.

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Con el claro objetivo de resultar atractiva para nuevos lectores, Web of Spider-Man se mantiene al margen de todo tipo de continuidad del Universo Marvel y mezcla elementos de tebeos y películas con otros de nueva creación, con unos personajes protagonistas rejuvenecidos hasta una edad en la que el público objetivo -chavales de diez a trece años- pueda identificarse con ellos. La W.E.B. (Worldwide Engineering Brigade, Brigada Global de Ingenieros) a la que hace referencia el título es un grupo de jóvenes genios reunidos por Tony Stark para ver qué sale de sus intelectos combinados. Los miembros de la brigada en cuestión son Peter Parker, que tiene que lidiar con su tradicional identidad secreta, Lunella Lafayette a.k.a. Moon Girl, Onome, una wakandiana creada por Jonathan Hickman para la Fundación Futuro, Doreen Green, la imbatible Chica Ardilla, Amadeus Cho y un personaje que puede que a priori no suene al lector que busque referencias en los cómics: Harley Keener, el chaval que se hizo amigo de Tony Stark en Iron Man 3 (sí, la película). Todos juntos en una aventura inspirada en una atracción de Disneyland.

¿El argumento? Bastante simple. Unos hologramas de varios villanos del Universo Marvel se materializan en las instalaciones de W.E.B. para robar información secreta, y Spiderman, con la ayuda del resto de miembros de la Brigada, intentan recuperarlos utilizando sus amplios conocimientos científicos cuando se puede y al trepamuros dándose de tortas con quien haga falta cuando es necesario. Sí, es una historia muy sencillita y bastante lineal, pero seamos conscientes de que es un tebeo pensado para lectores en los últimos cursos de primaria, no hay que esperar una Última Cacería de Kraven.

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Aunque haya escrito varios cómic previamente, el guionista Kevin Shinick (Axis: Duende, Matanza Superior) viene del campo de la animación, y ha escrito guiones para series como Avengers Assemble o Spider-Man, además de Robot Chicken, serie por la que se llevó un Emmy.

Al dibujo tenemos a Alberto Jiménez Alburquerque, en su primer trabajo estable para Marvel, previo al cual sólo había firmado números sueltos aquí y allá. Su serie más popular hasta el momento fue La carta 44, escrita por Charles Soule y publicada por Oni Press entre 2013 y 2017. En Web of Spider-Man hace un trabajo correcto, dinámico, pero sin estridencias ni virtuosismos. De nuevo: recordemos que estamos ante un cómic pensado como punto de entrada para lectores jóvenes, no es el lugar para lucimiento personal de sus autores. Y como el producto funcional que el, tanto Shinick como Jiménez cumplen sobradamente.

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Un lector veterano puede pensar que está ante una obra más simple de lo habitual, pero también tiene que ser consciente de que no está pensada para él, por mucho que haya algún guiño aquí y allá para los más talluditos. El guionista es consciente que los padres que han comprado este tebeo para sus hijos se lo acabarán leyendo, y les ha dejado alguna que otra perlita para ellos. Quizás haya aquí y allá expresiones que no tienen mucho sentido teniendo en cuenta el público al que va dirigido este tebeo, pero en general es una lectura entretenida que no trata a los niños como tontos. Y eso ya es de agradecer.

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Enrique

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