Se acabó lo que se daba, chimpún, colorín colorado, este cuento se ha acabado. Y así hasta el infinito. Muchas veces las despedidas son dolorosas y desde luego que decir adiós a The Ultimates de Deniz Camp es una de esas veces. Primero porque el guionista ha alzado el vuelo definitivo a DC Comics donde tiene pinta de que va a lograr un éxito tras otro. Segundo, porque, con el permiso de Spider-Man, esta cabecera no solo ha sido la mejor serie del remozado universo definitivo de La Casa de las Ideas, sino también una de las series más satisfactorias que ha publicado Marvel en la última década.

Disfrazada de tebeo de superhéroes, The Ultimates nos ha contado una historia cargada de connotaciones políticas. La rabiosa actualidad de Estados Unidos con un presidente arrogante que roza la psicopatía caló lo suficiente en el escritor que procedió a usar los guiones de estos Vengadores ilimitados como vehículo para entonar una colérica protesta, así como un grito de desahogo.
Lo que empezó siendo una idea más sutil, ha terminado explotando de manera furiosa. Estos nuevos Ultimates son héroes por y para el pueblo. Emplean su poder para favorecer a las clases más bajas de un sistema que los exprime, explota y abusa de ellos. Camp también juega con la idea de que la fuerza hace el número e invita a todos a ser parte de una revolución con la meta final de cambiar el status quo de un sistema corrupto.
Las políticas migratorias, la aparición del cuerpo ICE, el desprecio indiscriminado ante quienes se considera inferiores o las bravatas propias de un niño pequeño que se encapricha con algo que no es suyo. Estos son solo algunos ejemplos de lo que estamos viviendo con el segundo mandato presidencial de Donald Trump a mandos de la autoproclamada nación más poderosa del planeta. Pues bien, todas y cada una de estas cosas han tenido su reflejo en las páginas de los Ultimates.

Estamos ante una serie tan buena, tan necesaria, que es normal y lógico que haya podido incomodar a sectores más conservadores. Pero es que, más allá de las alegorías políticas, The Ultimates es un tebeo de superhéroes como la copa de un pino. Épico como el solo, lleno de sorpresas, giros y acción a raudales. Camp y Frigeri han ido preparando el terreno para la traca que han sido estos últimos tres episodios. Y aquí viene la pena.
Los preparativos fueron tantos, se abrieron tantos frentes con tantos personajes que resulta inevitable tener la sensación de que algunas cosas se han quedado un poco en el aire o no han contado con todo el espacio necesario para que se desarrollase. Tampoco ayuda que haya argumentos que estén interrelacionados con la mencionada miniserie Ultimate Endgame que Panini sí está publicando en grapa con cadencia mensual mientras que la serie que nos ocupa ha visto la luz cada tres meses en el formato grapilomo. Una decisión equivocada, en mi opinión. Esto provoca que haya una leve descoordinación en la sucesión de acontecimientos.
Pasando a relatar lo que nos podemos encontrar en esta octava ración de The Ultimates, la fiesta comienza con la confrontación final entre el Capitán América y su antiguo aliado y amigo Bucky. Un número muy emotivo, salpimentado por numerosos flashbacks que sirven para que el desenlace sea todavía más dramático si cabe. A continuación, tenemos un número algo extraño centro en Thor, personaje que no ha terminado nunca de brillar en la serie. Aquí se nos muestra el particular Ragnarok de tal forma que parece un poema épico ilustrado a base de splash pages ilustradas por Stipan Morian, dibujante al que no conocía, que me ha dejado completamente fascinado. El último capítulo, el veinticuatro, es una fiesta en toda regla. Una explosiva batalla entre Hulka y Hulk. Un combate cruento y desigual que solo puede tener un desenlace posible.

Eso sí, no esperéis un cierro completamente redondo y definitivo. Creo que todavía tendremos noticias de estos personajes más pronto que tarde. Mientras tanto, siempre podemos pararnos a paladear y releer estas dos docenas de tebeos maravillosos.
Ay, como voy a echar de menos a Iron Lad y los suyos.


