Apenas seis meses después del final de su publicación en EE.UU. y de la edición en nuestro país del primer libro, llega The Bat-Man: Second Knight, la segunda historia de Dan Jurgens junto a Mike Perkins y Mike Spicer que nos lleva a 1939 y nos muestra a una versión de Batman que los más jóvenes del lugar verán como retro o más cercana a un Otros Mundos. Es cierto que está editada dentro de la línea DC Black Label pero, como veremos a continuación, podría tener mucho menos de versión alternativa de lo que muchos puedan pensar. La edición de Panini repite el formato del primer libro: tamaño aumentado (24,5×31,5 cm) con encuadernado en cartoné con sobrecubierta y papel estucado mate. Estamos ante una secuela pero que se puede leer con total independencia del primer título, puesto que no continúa ninguna trama, optando además por una historia más despegada de la II Guerra Mundial que aún seguía teniendo lugar.

En esta ocasión, el villano principal es un misterioso ejecutor encapuchado, que bien nos recordará al Justicia Encapuchada de Watchmen aunque probablemente a algunos les pueda parecer una versión arcaica de Bane. Sus crímenes son muy teatrales y se suceden rápidamente, lo que llevará a la policía de Gotham y a su recién aparecido defensor a investigar el caso y ponerle fin. No solo llama la atención del Hombre-Murciélago, sino que también pica la curiosidad a un villano que disfruta y se ve atraído por el miedo de los demás: el Espantapájaros. De no tener este cómic la portada que tiene y dejarlo bien claro en la portada, habría obviado comentar también la aparición de Superman, pero como es difícil no haberlo visto, hay que recalcar que es otro de los grandes atractivos, ver el primer encuentro entre ambos personajes.
Decía al principio que lo de versión alternativa o paralela a la continuidad podría ser discutible y es que lo que hace Jurgens con esta línea es mostrarnos al Batman primigenio, al que apareció en, mira tú por donde, 1939 en las páginas de Detective Comics #27. Se trataba de un tipo sin ese físico robusto que hoy es canónico, ni ese sinfín de gadgets y tecnología… ¡si incluso llegó a usar armas de fuego en esos primeros números! El guionista muestra historias del personaje como si fueran esas aventuras del siglo pasado, con un Bruce Wayne que por no tener no tiene ni siquiera mayordomo, vive solo por miedo a introducir a terceras personas en su doble vida. La única que conoce su alter ego es Julie Madison, quien ya aparecía brevemente en el anterior libro, y que se confirma como primer amor del personaje, algo que ya sucedía en la serie original, en el cuarto de los números del personaje. Como curiosidad, este personaje apareció interpretado por la modelo australiana Elle McPherson en la infame Batman & Robin de 1997.

Al estar centrada esta historia alrededor de un caso detectivesco, sin tanto contexto político como la primera historia, resulta más entretenida, y más introduciendo a Superman en la ecuación. Pero este Batman es falible, muy humano, algo que estuvo planteado así desde un principio y con las décadas de historias y versiones ha ido evolucionando a poco menos que una máquina humana, completamente infalible y capaz de enfrentarse a amenazas sobrehumanas sin inmutarse. Sin ser una historia especialmente brillante o sorprendente, se apoya en ese homenaje al original, en recordar cómo se concibió el personaje. Ojo, que cuando digo que es menos política, no por ello deja de lado el telón de fondo de la Gran Guerra, recuerda continuamente el mundo de 1939.
El apartado gráfico de esta obra me parece lleno de luces y sombras. Por un lado, Mike Perkins (La cosa del Pantano) tiene un estilo realista cercano al de Michael Lark o Sean Phillips, con un trazo grueso y un uso del negro que juega bien con las sombras y el peso de la página. Sin embargo, no sé si por el esfuerzo de introducir perspectivas forzadas o por problemas de tiempo, pero está cargado de viñetas fallidas en cuanto a proporciones y acabados en los rostros, habiéndome sacado de la historia en alguna que otra ocasión. Mike Spicer es un colorista que conoce bien a Perkins, ya ha trabajado antes con él, y realmente funciona con su estilo de dibujo, recurriendo a paletas apagadas que saben ambientar bien la época en la que se desarrolla la acción.

En definitiva, The Bat-Man: Second Knight es una historia agradable de leer que nos recuerda el origen conceptual de uno de los iconos más grandes de nuestra sociedad actual. Un back to basics en toda regla que recuerda que muchas veces el Batman más interesante es el que demuestra tener puntos débiles y no ser infalible, cargando todo el interés en su obstinación y de dedicación a resolver un caso o atrapar a un villano. Pese a ser una edición fantástica por parte de Panini, creo que juega en contra de la curiosidad del comprador ocasional, por un precio que no invita nada al «picoteo» por curiosidad. Más siendo una historia que pese a funcionar, tampoco descubre la pólvora y juega con la curiosidad del lector de toda la vida.
Lo mejor: La vuelta al origen del personaje, algo necesario de vez en cuando.
Lo peor: Los acabados de Perkins y sus proporciones en algunas viñetas.


