Uno podría pensar que este primer Omnibus Imperio es una recopilación más de Star Wars. Sin embargo, si atendemos bien al contenido del tomo (y cotilleamos un poco en internet), descubriremos que se trata de un lanzamiento muy importante. Y es que marca el inicio de la reedición definitiva y cronológica de todas las historias de Star Wars publicadas por Dark Horse dentro del antiguo canon.

Estamos hablando de, literalmente, cientos de cómics que vieron la luz originalmente entre 1991 y 2014. El fin de esta brillante trayectoria fue provocado por la compra de Lucasfilm por parte de Disney en octubre de 2012. Ya en 2015, la franquicia volvió a Marvel, que empezó a contar sus aventuras comiqueras desde cero. Por lo tanto, todo lo anterior fue declarado fuera de continuidad. Esto se ha considerado “Leyendas”, que incluye tanto cómics como novelas. Una pena, porque durante muchos años, el material editado por Dark Horse fue la brújula por la que se desarrolló y extendió la rica mitología del Universo Star Wars.
Un imperio en ciernes arranca
La acción de este volumen de 950 páginas transcurre tras los acontecimientos narrados en Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith. El Canciller Palpatine se alza como un Lord Sith ejecutando la Orden 66, por la que el ejército clon se alza contra los Jedi. El senado es disuelto de manera fulminante y una nueva fuerza del lado oscuro se encargará de restaurar el supuesto orden en la galaxia: Darth Vader.

El temible Vader es el gran protagonista de la mayoría de las historias de este tochal. A través de su figura, se vertebran la mayoría de tramas extraídas de varias series regulares y miniseries. Su eje principal es la obsesión por acabar con sus antiguos compañeros de la Orden Jedi, a los que considera traidores, especialmente a uno. Me estoy refiriendo, cómo no, a Obi Wan Kenobi.
Ahora bien, el Vader que aquí se nos muestra, no es la implacable máquina de matar que aparece en la escena impostada de Rogue One y que siembra el miedo en el corazón de sus enemigos con su sola presencia. Debemos tener en cuenta, que su pasado como avatar de la fuerza todavía está reciente en él. Aún no ha terminado de entender completamente el lado oscuro que ahora le arropa y el recuerdo de su amada Padme Amidala todavía anida en lo que le queda de corazón. En más de una ocasión se mostrará imperfecto e incluso dubitativo con respecto al nuevo orden establecido.
Los guionistas John Ostrander, Randy Stradley y Haden Blackman sacan gran provecho de la figura del antagonista usando su mera presencia como McGuffin o como catalizador de los argumentos en muchas ocasiones. Al tratarse de una recopilación de material diverso, seremos testigos de una gran variedad de situaciones. Así pues, este joven Imperio deberá hacer frente a problemas logísticos o sociales. Además, algunos de los tebeos incluidos también sirven para desarrollar esos aspectos, añadiendo contexto e información que ayuda a entender cómo creció y consolidó tan rápido su poder en un número tan grande de planetas.

La otra cara de la moneda
Estos tebeos también sirven para responder a las incógnitas respecto a qué pasó con todos los caballeros Jedi que sobrevivieron a la purga impuesta por Palpatine. Cuando se estrenó “Una nueva esperanza” y durante muchos años, se pensó que solo había sobrevivido Obi Wan, el universo expandido no tardó en enseñarnos que eso no era así. Sin entrar en detalles, para no hacer spoilers, algunos de los tebeos incluídos en este primer Omnibus de Imperio corresponden a la serie regular “Dark Times”, que también contó con unos cuantos especiales.
En “Dark Times”, parte de lo que queda de los representantes de la fuerza deberá tomar decisiones trascendentales con respecto a ser fieles a su naturaleza y a los dones que les fueron otorgados o bien rendirse a sus emociones más primarias limitándose a sobrevivir. Esta parte del material es muy diferente de la que está centrada en los “malos”. Es más emocionalmente intensa. Nos permite ver a los Jedi entre la espada y la pared, con no pocas disensiones entre ellos debido a la imposibilidad de ponerse de acuerdo sobre el curso a seguir. Eso los que están juntos, porque la mayoría acabarán desperdigados por todos los rincones del cosmos.

El hecho de que el material que da forma a esta primera entrega sea tan diversa, desde series regulares completas, pasando por miniseries, especiales o historias cortas publicados entre los años 2002 y 2012 sirve para evidenciar que en Dark Horse siempre tuvieron un plan claro para los tebeos de Star Wars. Una línea a seguir y un “manual de estilo” para que cualquier historia, por pequeña que fuera, funcionase tanto por sí misma como siendo una pieza más de un enorme puzle. Desgraciadamente, esta misma sensación no la tengo con el material publicado por Marvel en los últimos diez años. Una lástima, pero al menos ahora tenemos la posibilidad de disfrutar de unos tebeos excepcionales en una edición que está a la altura de las circunstancias.
En Estados Unidos ya se han publicado Omnibus de Star Wars Leyendas correspondientes a Imperio, la Nueva República y las Guerras Clon. Es de suponer que Planeta seguirá de manera infalible ofreciendo este material. De hecho, en septiembre llegará la continuación a este volumen. Estamos a la espera y daremos buena cuenta del mismo cuando toque.


