Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Rogue Trooper 2

Rogue Trooper 2
Guion
Gerry Finley-Day y Alan Moore
Dibujo
Cam Kennedy, Eric Bradbury, Brett Ewins, Colin Wilson y Boluda
Traducción
Alberto Díaz
Formato
Cartoné. 21 x 28 cm. 232 páginas. BN
Precio
32,90€
Editorial
Dolmen Editorial . Octubre 2025
Edición original
2000 AD progs 280-326, 2000 AD Sci-Fi Special 1982-1983 y 2000 AD Annuals 1983

2026 será el año de Rogue Trooper. Aún no está cerrada la fecha de estreno pero este año que empieza hay programada una película animada dirigida por Duncan Jones, con lo que a buen seguro desde el Reino Unido nos lleguen nuevas viñetas de nuestro soldado de infantería genética. Mientras tanto, Dolmen sigue adelante tanto con obras de más reciente cuño como Rogue Trooper: El valle de las heridas así como con sus aventuras clásicas, que continúan ahora con Rogue Trooper 2: Nacido para matar.

De hecho, solo leyendo este tomo no me gustaría estar en el pellejo de Jones a la hora de elegir una sola historia, un solo tono para su película, porque si algo nos demuestran Finley-Day, Kennedy, Ewins, Wilson y compañía es que Rogue Trooper puede ser lo que les dé la gana, puede suceder cualquier cosa y girar violentamente del drama descarnado antimilitarista a la comedia más chiflada y es que esto es 2000 AD, amigos.

Rogue Trooper 2: Nacido para matar

Al final, la fórmula de mini historias dentro de una revista deriva, por lo general, en que cada una, por breve que sea, es una idea completa. Algunas de ellas que podrían dar para series enteras de hoy día. Cierto que, en el caso de Rogue Trooper 2, hay historias seriadas de relativa longitud, como Fuerte Neuro, de diecinueve partes, pero cada capítulo es una nuevo concepto, casi siempre una nueva locura en esta fábrica de ideas sin filtro y sin vergüenza tan maravillosa que nos dio esta parcela de la ciencia ficción británica de los años ochenta.

Y es que recordemos que el concepto inicial es el de un ser creado exclusivamente para guerra en un mundo dedicado exclusivamente a la guerra, pero una guerra además, donde los bandos son norte y sur como podían haber sido, buenos y malos o estos y aquellos, un sinsentido que es, al fin y al cabo, el único sentido de la vida de Rogue. Para colmo, ha sido traicionado y exiliado de todo aquello que dotaba su vida de significado. Lo único que le queda es buscar venganza solo para no pensar en que su supervivencia no tiene sentido alguno, mientras lo acompañan en forma de biochips, los fantasmas de sus amigos muertos.

Rogue Trooper 2: Nacido para matar

Con los ingredientes de este atolladero desolador, esto podría ser un dramón más intensito de primera y, de acuerdo que tendrán huecos para ponerse trágicos y profundos, pero por lo general Rogue Trooper es un disfrute de lo más chiflado y desvergonzado, que aprovecha cada vez que puede para no dejar títere con cabeza. El McGuffin de la venganza guía tanto los pasos de Rogue como la deriva argumental de manera un tanto errática y apenas oculta que no hay un fin último —ni para Rogue ni para los autores—. Estamos ante un deambular y sobrevivir vacío sin alternativa en medio de la devastación tóxica, que resulta que un grupo de britanicos socarronamente cínicos y con muy mala baba ha decidido que es el caldo de cultivo perfecto para el humor negro.

Si al final ni la vida ni la historia tienen un destino, por qué no pasarlo bien y llenarlo todo de acción, de humor y, sí, de vez en cuando también drama y algunas ideas con ganas de meter el dedo en la llaga.

Hay casi, de todas maneras, un Rogue Trooper por cada historia y poco tienen que ver el sindiós delirante de Fuerte Neuro con la aventura y la tensión de Merodeadores o la carga ácida de Los vídeo-buitres. Habrá incluso un rincón para indagar en el pasado de Rogue y sus compañeros y, por supuesto, nuevos detalles sobre el escenario que habitan

Rogue Trooper 2: Nacido para matar

Por lo demás, la alternancia entre dibujantes y a pesar de que cada uno tiene su propia personalidad, no se siente abrupta. Fluyen de manera natural y consiguen marcar un tono único en la serie. Sin poner para nada en tela de juicio lo mucho y bien que puedan lucir los dibujos de Cam Kennedy, Brett Ewins o Colin Wilson, estamos ante una generación de artistas británicos conocedores del sistema en que trabajan y donde su mayor cualidad es el oficio y la profesionalidad, más allá de exhibiciones personales y pretensiones de unicidad artística.

Del mismo modo se percibe el muy breve cambio de guionista. Ya sabemos que el nombre de Alan Moore en la portada vende, pero apenas lo tenemos en una historia de un puñado de páginas y cierto es que se atisba parte de la identidad del bardo de Northampton e incluso un tono cercano a Doctor Who, pero igualmente funciona sin disonancias dentro de las historias de Gerry Finley-Day.

Veremos lo que nos depara el año nuevo y cuántas y distintas nuevas y viejas historias de Rogue Trooper podremos seguir leyendo y ahora viendo en pantalla. La verdad es que si solamente nos ciñéramos al camino marcado hasta Rogue Trooper 2, las posibilidades son ya inagotables.