Fandogamia nos trae otro manga de ensayo en el que la autora cuenta su experiencia personal, con una vida marcada por el sufrimiento y... Mi padre alcohólico es un monstruo

Fandogamia nos trae otro manga de ensayo en el que la autora cuenta su experiencia personal, con una vida marcada por el sufrimiento y el convivir con una adicción en casa. Tanto por temática como por estilo, es inevitable pensar en las obra de Kabi Nagata (Mi experiencia lesbiana con la soledad , Diario de un intercambio …), aunque aquí la perspectiva cambia de compartir las vivencias de la propia enfermedad de la narradora a contar la convivencia con un padre alcohólico. Un manga que, al igual que las obras de Nagata, cumplen un papel fundamental tanto de expiación para la propia autora, con graves secuelas por la experiencia vivida, como de ejemplo para mostrar y compartir las consecuencias de un consumo abusivo de alcohol.


La obra se centra en Mari, hija mayor de dos, que convive con un padre alcohólico, y una madre sobrepasada por una vida en la que su marido básicamente tiene dos estados: pelele ausente o borracho que bebe hasta perder el conocimiento. La madre intenta evadirse a su manera, pero llegado un día no soportará más la situación y acabará quitándose la vida, dejando a sus dos hijas a cargo de un padre que no puede (ni quiere) salir del pozo del alcoholismo.

Este tipo de mangas se disfrutan a la par que sufren, puesto que acompañaremos a la narradora durante 140 páginas de impotencia y de experiencias que te ponen la piel de gallina. No olvidemos, además, el añadido de la cultura oriental, que resulta muy llamativa para el lector no familiarizado con ella. Es una cultura marcada por las apariencias, por el secretismo, y por el asumir el sufrimiento como algo que te toca llevar contigo. Si eres mujer, tienes que estar casada pronto, tener hijos y cuidar a tu marido y si este te pega o ignora… no es infrecuente verlo como algo que «te ha tocado» y tienes que aceptar. Es el caso de Mariko, que tiene que aguantar las críticas de familiares y allegados que, encima que tiene que soportar ver que su padre llega inconsciente casi a diario, soporta los comentarios que le echan en cara de no cuidar lo suficiente a su padre, o de que no le trata con respeto…


Lo más terrorífico de esta obra es ver cómo la vida de Mariko acaba haciendo mella en su carácter, asumiendo parejas tóxicas y llegando a sentir la culpa en los últimos tramos de la vida de su padre. Es absolutamente aterrador leer a la autora llegar si quiera a pensar que puede haber hecho algo mal, y muestra cómo el sufrimiento de una situación como esta, mantenida en el tiempo, consigue acabar haciendo mella en cualquier tipo de persona. Y no solo a ella. Su hermana se muestra como una chica más alegre, que procura vivir la situación con optimismo y buen humor… pero incluso a ella la situación consigue superarla, y la obra acaba siendo un reflejo de cómo el alcohol consigue desestructurar una familia y acabar con la integridad de las personas que conviven a diario con el problema.

El dibujo es sencillo, sin fondos detallados, y con rostros muy esquemáticos, muy en la línea también de las citadas obras de Kabi Nagata, aunque no por ello carece de recursos potentes, como la creciente contención de la autora a los comentarios hirientes o las situaciones difíciles, y esa bola de papel arrugado en que se acaban convirtiendo todas las cosas que le apetecería decir. Las escenas de intoxicaciones etílicas son siempre desoladoras, a pesar de que es algo que habitualmente se tiende a mostrar como algo divertido, aquí la autora jamás cae en esa tentación. De hecho muestra escenas en que comienza a presentar a editoriales sus primeros mangas contando su experiencia y son los demás los que lo ven divertido. Pero para ella el alcohol no tiene nada jocoso.


En definitiva, Mi padre alcohólico es un monstruo  es otro manga interesantísimo por parte de Fandogamia, que está apostando fuerte por un género poco habitual en nuestro país, y que muestra unas realidades duras, desagradables, sin nada divertido, pero que se alejan bastante de la idea popularizada más frecuentemente de la faceta festiva del alcohol, y que da pie a situaciones graciosas. Una obra necesaria, que invita a reflexionar y muestra adónde se puede llegar de no tomar medidas pronto en caso de que tengamos a alguien cercano con este problema. Otra joyita autoconclusiva de la gran F.

Lo mejor: Lo cruda y realista que es. No romantiza la situación de ningún modo. La perspectiva transversal que aporta sobre las vivencias de la autora.

Lo peor: El mal cuerpo que deja. El choque cultural con la sociedad oriental, y más concretamente con la japonesa.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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