Aunque si pensamos en obras de cómics temáticas, probablemente la primera industria que se nos venga a la cabeza sea el manga japonés, la francobelga no se queda atrás en cuanto a cómics temáticos. No me estoy refiriendo a cómics bélicos, de aventuras o espionaje, sino cómics como La increíble historia de la cerveza, que forma parte de una trilogía que enseña sobre la evolución de ciertas bebidas, comida… e incluso otras áreas. Esta es la tercera obra de Benoist Simmat después de La increíble historia del vino y La increíble historia de la cocina. Norma Editorial ha creado con estos títulos una línea editorial propia en la que ha incluido otros cómics de tono claramente didáctico como La increíble historia de la Medicina o Sex Story (que bien podría haberse llamado La increíble historia de la sexualidad). En esta ocasión Simmat se hace acompañar del dibujante Lucas Landais en lugar del responsable de los dos títulos previos, Daniel Casanave.

Aunque dista mucho de lo que hoy conocemos por cerveza, pero los primeros antecedentes de algo parecido a una bebida a base de cereales fermentados surgió en el Paleolítico. A partir de ahí, el ser humano ha ido evolucionando la bebida hasta una variedad increíble, con múltiples tipos de cerveza de colores, aromas y sabores distintos. Para saber más sobre cómo se llegó de una sopa de cereales fermentados accidentalmente al mundo de las Pilsner, IPAs, APAs, stouts y cervezas artesanales… esta es la obra que andabas buscando. Un repaso a la historia de la cerveza, de cómo se fue experimentando y explotando hasta la industria que es hoy día, manteniendo un cierto paralelismo con la evolución de la Enología, con numerosas referencias a La increíble historia del vino, puesto que ambas bebidas han llevado caminos diferentes pero con muchos puntos en común, una avalada por ese contexto de divinidad, mientras que la otra ha sido un poco el desahogo necesario desde tiempos inmemoriales.
Un problema habitual de este tipo de obras suele ser el hecho de estar creadas a partir de una sucesión de hechos históricos en los que la ilustración hace un papel más decorativo, pero donde la narrativa suele ser estática y encorsetada. Pero tengo que decir que, hasta cierto punto, no es un problema en esta obra, puesto que los autores recurren a Stella, la presentadora de esta historia, que a modo de profesora, va contandonos la evolución que ha tenido la fabricación de cervezas. Además, y esto es algo que sobre todo encontramos en los primeros capítulos, tiene una búsqueda de mostrar cierta narrativa a través de varias escenas , en lugar de ir saltando en el tiempo o localidad para ir incluyendo solamente los eventos más relevantes. De este modo, la obra no tiene tanto ese tono de libro de texto ilustrado de otras obras de este corte.

Y uno puede pensar que el autor es aficionado a la historia de la cerveza, pero ser un mero aficionado que haga de esta obra un mero libro amateur. Para nada, Simmat contó en todo momento con el asesoramiento y revisiones del «zitólogo» Fabrizio Bucella, profesor universitario en Bruselas. Zitología (y sus derivados) es un neologismo popularizado en los últimos tiempo que hace referencia a la afición y estudio de la cerveza, creado por el investigador Martyn Cornell. La obra es exhaustiva y está dividida en nueve capítulos, centrados cada uno de ellos en los momentos más relevantes que ha experimentado la evolución de la elaboración de cerveza, y algunos eventos que cambiaron el rumbo de la historia, como la ley seca en los EE.UU., el espionbaje industrial o la experimentación con ciertos cereales o técnicas que acabaron llevando a descubrir algunas de las cervezas que más disfrutamos hoy día.
El dibujo de Lucas Landais resulta amable y, como decía antes, se preocupa lo suficiente de incluir diseños originales, juegos narrativos con páginas en forma de tablero de juegos de mesa, y otra serie de recursos que conviertan una lectura tan lineal en algo que se pueda leer sin que se llegue a hacer bola. Creo que ha sido de las obras de este tipo que menos me ha costado leer en sesiones largas de lectura, no es un cómic que agote por la sucesión de escenas que saltan en espacio y tiempo de una viñeta a otra.
Si eso fuera poco, la obra cuenta con una completa guía explicando cómo fabricar tu propia cerveza en casa, y las cosas necesarias para llevarlo a cabo. También incluye una extensa bibliografía para poder expandir los conocimientos en caso de que apetezca, y un completo glosario de términos y tipos de cerveza. Algo que resulta muy atractivo para los aficionados a la cerveza que en alguna ocasión nos hemos podido perder entre tanta denominación de tipos distintos, pero con los que no estamos tan familiarizados.

En definitiva, La increíble historia de la cerveza es una obra para aprender más sobre este exquisito brebaje de un modo ameno y muy completo. Aprenderás sobre los diversos tipos de cerveza existentes, cuáles son las diferencias entre ellos, así como la manera de elaborarla y almacenarla. Un viaje en el tiempo con el que aprender más sobre la cerveza, y que puede servir de complemento para la trilogía formada por el vino, la cocina y ahora la cerveza. Un cómic perfecto para regalar estas Navidades y que, como diría Matías Prats… te lo bebes.
Lo mejor: Muy ameno de leer. Completo y variado.
Lo peor: El abuso de notas al pie, algo cada vez más frecuente en este tipo de obras.


