Llega al formato contenedor de Panini Archivos DC una de las etapas más relevantes de los clásicos más recientes de Green Lantern: la etapa de Len Wein y Dave Gibbons que se continuó por la de Steve Englehart y Joe Staton, conectando directamente con las Crisis en Tierras Infinitas. Green Lantern: Sector 2814 es un grueso tomo de 648 páginas que contiene los números 172 a 200 de la colección. Recordemos que la anterior poseedora de los derechos de DC Comics publicó ya en su día parte de estos números, pero no continuó la siguienta etapa, unos números que contienen hechos asumidos y aceptados hoy para cualquier fan del personaje pero que antes de estos números eran poco menos que impensables.

Por ejemplo, el hecho de que hubiera más de un Green Lantern humano, cuando hasta entonces solo uno podía ser el responsable del Sector 2814, o el debut como Green Lantern de John Stewart a tiempo completo o cómo Guy Gardner llegó a convertirse en el cretino al que adoramos hoy día, sobre todo gracias a la etapa de Giffen y DeMatteis en la JLA. ¿Cómo vivieron los… perdón, el Green Lantern Corps la Crisis? ¿Y los Guardianes? Son muchas, pero muchas cosas las que suceden en estos números, y dos etapas bien diferenciadas por una manera de plantear las historias y llevar la serie muy pero que muy diferente.
Mientras que Len Wein opta por historias con una sucesión de villanos de un corte más clásico, con personajes como Javelin, Tiburón o el Equipo Demolición, le dedica más atención a las tramas secundarias con personajes como Clay Kendall con su psicosilla, April O’Rourke, el Dr. Bruce Gordon (antiguo huésped de Eclipso) o Richard Davis y su competitividad con Hal Jordan. Steve Englehart, por el contrario decide comenzar su etapa con un giro brusco de acontecimientos y dar protagonismo a John Stewart y recuperar a Guy Gardner. Sus tramas están divididas en esas tres líneas y van saltando de una a otra hasta meterse de lleno en la gran Crisis. Personalmente, y a pesar del tono más ingenuo, reconozco que he disfrutado mucho más de la primera parte del tomo, con historias mucho más conservadoras pero en las que la exploración del entorno cercano de Hal le da un tono mucho más cercano y de a pie que la siguiente etapa, en la que ya está todo mucho más centrado en la parte superheróica.

El tomo comienza con unos números en los que Hal Jordan ha estado durante un largo período en el espacio exterior y pide a los Guardianes le dejen volver a su planeta. Es una primera semilla para lo que quiere contar Wein, que es precisamente explorar el lado más humano de Hal y sus relaciones personales con Carol Ferris y sus compañeros en el trabajo. Un giro importante hacia lo que será el gran punto de inflexión de este tomo y que por el tiempo pasado, no creo que nadie considere ya spoiler a estas alturas: la renuncia de Hal al anillo de Green Lantern por amor, y su sucesión recayendo en el arquitecto (y ex marine) John Stewart, quien se convertirá desde ese momento en el Green Lantern del Sector 2814. Hal no es el único que sufre cambios, sino que hay que recordar que Guy Gardner está en coma al principio del tomo, y saldrá de él justo a tiempo para participar en la Crisis. Si queréis saber qué llevó a Guy a dicho coma, hay que echar la vista atrás varios años a cuando Denny O’Neil escribía la serie, pero solo os adelanto que pasó por un atropello, una explosión de la batería de la linterna en plena cara, una visita a la Zona Fantasma e incluso torturas del General Zod.
El cambio de etapa entre los números de Wein y los de Englehart son evidentes, ya lo hemos comentado, aunque si hay algo que produce un cambio radical es el apartado gráfico. El dibujo de Gibbons es limpio, cuidado, y extremadamente preciosista, muy pero que muy disfrutable. Sin duda es el responsable de que números tan frívolos y que buscaban entretenimientos mensuales sin comerse demasiado la cabeza se puedan seguir leyendo hoy día con tan buen resultado. En el otro lado tenemos a Joe Staton, un dibujante con un estilo muy clásico pero que no está a la altura de lo que hemos podido ver en la primera mitad del tomo, con unos acabados mucho menos cuidados. Es como tener un cómic dibujado por Jose Luis García López y el siguiente ser dibujado por Scott McDaniel, son estilos muy diferentes y cada uno tiene sus cosas buenas, pero las comparaciones se hacen odiosas.

En definitiva, Green Lantern: Sector 2814 es un tomo con el que disfrutar una etapa clásica muy disfrutable del personaje, donde podemos ser testigos de muchos sucesos que acabarían siendo definitivos para la colección, como los citados pasos al frente de John Stewart, el cambio de imagen y personalidad de Guy Gardner o el estatus que ha perdurado de una Zafiro Estelar villana enemiga de Jordan. Cómics que no podemos más que definir como hijos de su época, tanto una primera mitad del tomo más frívola en cuanto a enfrentamientos con villanos pintorescos como una segunda que busca más el tono de acción superheróico, pero que adolece de algunas tramas bastante ridículas, con un dibujo que tampoco ayuda demasiado. Y a pesar de todo lo menos bueno… es un tomo que te bebes sin darte cuenta. Toda una maravilla de edición en un tomo rústica, manejable y ligero con más de 500 páginas que por desgracia ha sido más noticia en el mundillo porque tendremos que ponerle una pegatina para un bocadillo faltante.
Lo mejor: Aventuras muy divertidas y tramas secundarias fantásticas. Nos permite conocer el origen de muchas de las cosas que hoy son parte de la colección.
Lo peor: La trama de Depredador, con una resolución un poco vergonzosa. Staton.


